Capacidad del IMSS “fue rebasada hace 15 años”, denuncian enfermeros
En México la población “rebasó la capacidad del sistema público de salud desde hace más de 15 años”, aseguró personal de enfermería del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS), lo que sumado a las décadas de abandono en infraestructura y equipamiento, “nos enfrenta a salas de urgencias saturadas hasta con 200 pacientes y 18 enfermeras para atenderlos”.
En entrevista con La Jornada, profesionales con más de 30 años de servicio del Hospital de Traumatología y Ortopedia Dr. Victorio de la Fuente Narváez, de Magdalena de las Salinas, y del Centro Médico Nacional La Raza, quienes pidieron cambiar sus nombres, señalan que la falta de insumos “ha sido una constante por años. No es nuevo, al igual que la escasez de medicamentos”.
Lo anterior, afirmaron, “nos obliga a peregrinar por todo el hospital para conseguir a veces lo básico para atender a los pacientes”, incluidos algodón, gasas y medicamentos, entre otros insumos básicos.
Señalan que las instalaciones y el equipamiento de hospitales y unidades de medicina familiar son en su mayoría los mismos desde la década de los 80. “Cuando hacía mis prácticas, hace más de 40 años, aprendí a manejar las camas de ese entonces; hoy, que estoy por jubilarme, siguen siendo las mismas”, afirmó Silvia, jefa de piso de enfermería en el Hospital de Ortopedia, quien destacó que fue hasta hace cinco años cuando empezó un programa para su renovación.
“Somos el primer rostro que ve un paciente, muchas veces en el peor día de su vida, y con todo, buscamos darles el mejor servicio posible”, señalan. Reconocidas como un pilar de la institución, las 136 mil enfermeras y enfermeros que laboran cotidianamente en el IMSS afrontan múltiples desafíos. “Somos quienes damos el cuidado más cercano al paciente, pero también tenemos un desgaste físico y emocional enorme, porque no sólo checamos signos vitales y damos medicamentos”, explicaron Diana, especialista quirúrgica, y Dolores, enfermera general en el CNM La Raza. Una enfermera “te baña, te alimenta, te cambia, te da los medicamentos y te escucha, pero también somos las que ponemos la cara ante las quejas constantes de pacientes y familiares, y eso no siempre se ve ni se valora”.
Los salarios no son un aliciente para su labor, pues una enfermera auxiliar puede percibir, en el mejor de los casos, 10 mil pesos quincenales; una general, cerca de 12 mil; una de especialidad, ronda los 15 mil; mientras un camillero, la categoría con menor sueldo, cerca de 6 mil, y una jefa de piso, con 40 años de servicio, 18 mil pesos. Con esos ingresos, afirman, “pocas son las que pueden vivir sin tener doble empleo”.
Vulnerabilidad laboral
A ello se suman los riesgos inherentes a su tarea sanitaria. “Estamos expuestas a muchas cosas, incluido perder la vida. Te puede tocar un paciente violento. No son pocas las anécdotas entre compañeras que han recibido empujones, tirones de cabello e incluso golpes”.
Si bien hay prestaciones sindicales como pedir “pases” de salida o licencias sin goce de sueldo, “todo debe tener un porqué y no siempre se autorizan”, añadieron.
En tanto, ayer trabajadores disidentes se mantuvieron en los plantones de la sede central del IMSS, en Paseo de la Reforma, y del Sindicato Nacional de Trabajadores del Seguro Social, sin realizar movilizaciones.
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