El particular método del Milan para formar juveniles: ajedrez, menos celulares y “el amor antes que la táctica”

El fútbol juvenil suele estar asociado al trabajo táctico, físico y técnico para preparar a las futuras figuras. Sin embargo, en el Milan Futuro -equipo filial del que participa en la Serie A- decidieron recorrer un camino diferente. Sergio Navarro, entrenador del segundo equipo del conjunto italiano, reveló algunos de los particulares métodos que utiliza para desarrollar a sus futbolistas: menos celulares, más libros, voluntariados, partidas de ajedrez, reuniones individuales y hasta decisiones tácticas tomadas por los propios jugadores.
Los jugadores definen la táctica y arman el partido
El técnico español, de 47 años, asumió con una idea clara: darle cada vez más responsabilidad al futbolista. Según explicó en una entrevista con La Gazzetta dello Sport, su intención es que los jóvenes aprendan a tomar sus propias decisiones, algo que después deberán hacer dentro de la cancha. Por eso, incluso ha llegado a dejar en sus manos la planificación de algunos partidos.
Los jugadores del Milan Futuro durante un entrenamiento. (Foto: AC Milan)
“Cuando jugamos contra el Everton, les pedí a algunos jugadores que eligieran cómo atacaríamos, a otros cómo defenderíamos y a otros qué haríamos en las jugadas a pelota parada. Ellos decidieron”, contó Navarro. Y cuando le preguntaron qué ocurre si se equivocan, fue contundente: “No se equivocan, son mejores que yo”.
Para Navarro, cederles ese espacio no es simplemente un ejercicio, sino una manera de prepararlos para lo que sucede durante un partido. Su intención es que los jóvenes no dependan permanentemente de las indicaciones del banco y sean capaces de interpretar por sí mismos las situaciones que aparecen dentro de la cancha.
Menos celulares, más libros y ajedrez
Con su método, Navarro va mucho más allá de lo que sucede dentro de la cancha. En Milanello incorporó cartas, ajedrez y el juego Conecta 4 con un objetivo concreto: que los jóvenes compartan más tiempo entre ellos y dejen de lado, al menos por un rato, sus teléfonos celulares.
“En esas zonas pueden usar el smartphone, pero la idea es que lo dejen de lado y jueguen juntos”, explicó. Además, intenta fomentar otros intereses fuera del fútbol y recomienda libros a sus dirigidos. Entre los títulos que mencionó aparecen El juego interior del tenis, de Timothy Gallwey, y La trama de la vida, de Jerome Kagan.
La búsqueda de autonomía también aparece en otros detalles. En los partidos de entrenamiento, por ejemplo, un gol únicamente vale si todos los integrantes del equipo lo festejan juntos. Los propios jugadores eligieron sus normas de comportamiento, las multas internas e incluso votaron quiénes serían sus cuatro capitanes. Incluso declaró: "En los entrenamientos no pito faltas: los jugadores saben arbitrarse a sí mismos".
100 reuniones individuales en dos meses
Otro de los pilares de su trabajo es conocer qué sucede con cada futbolista fuera de la cancha. Navarro aseguró que durante sus primeros dos meses realizó 100 reuniones individuales con sus jugadores. En esas conversaciones no solamente habla de fútbol: busca conocer sus relaciones, hobbies, intereses y aquello que cada uno considera que debe mejorar.
Navarro busca fortalecer los vínculos y la confianza dentro del grupo. (Foto: AC Milan)
Ese enfoque también lo aplicó anteriormente en otros clubes. Durante sus etapas en Villarreal y Athletic Club de Bilbao, participó en programas de crecimiento emocional en los que los jóvenes colaboraban con personas con parálisis cerebral y asociaciones de perros abandonados. Según Navarro, esas experiencias podían aportar más a la formación de un futbolista que una sesión convencional de entrenamiento.
“Al final, lo que cuenta es el amor”
La filosofía del español también se aleja de la obsesión por los sistemas tácticos y las estadísticas. Para Navarro, los datos son una herramienta complementaria, pero no pueden medir determinados aspectos humanos de un jugador. “ Un GPS nunca medirá la humanidad, nunca dirá si un jugador es bueno. Para eso hacen falta los ojos, las sensaciones y la opinión de otras personas”, explicó el entrenador. Su prioridad pasa por generar un ambiente en el que los jóvenes se sientan seguros y tengan confianza para desarrollarse.
Por eso, al explicar qué considera verdaderamente importante en su trabajo, resumió su filosofía con una particular reflexión: “Al final, lo que cuenta es el amor”. Para Navarro, la confianza entre los integrantes del equipo es fundamental para que un futbolista pueda alcanzar su máximo rendimiento.
El objetivo final de todo este particular método es ambicioso. Cuando le preguntaron cuál era su sueño, Navarro no mencionó dirigir a un gigante europeo: “Sueño que este equipo de Milan Futuro, dentro de dos años, sea el Milan”.
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