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Thursday, October 8, 2026

Robin Sharma, escritor canadiense, 62 años, sobre el "Club de las 5 de la mañana": así funciona la regla de los 20 minutos

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Levantarse cuando todavía es de noche puede parecer una tortura para muchas personas. Sin embargo, el llamado "Club de las 5 de la mañana" se ha convertido en una de las rutinas más conocidas dentro del mundo de la productividad y el desarrollo personal.

La propuesta procede del escritor y especialista en liderazgo Robin Sharma, autor de El club de las 5 de la mañana. Su método parte de una idea sencilla: las primeras horas del día pueden convertirse en un espacio reservado para uno mismo, antes de que comiencen las obligaciones laborales, familiares y digitales.

Pero el secreto de la rutina no está únicamente en poner el despertador a las cinco. Está en qué se hace durante la primera hora.

Pero el secreto de la rutina no está únicamente en poner el despertador a las cinco. Foto: FB/Sharma

La parte central del método es la denominada regla 20/20/20. Sharma divide la primera hora de la mañana en tres bloques de 20 minutos:

  • Primeros 20 minutos: movimiento. Ejercicio físico, preferentemente de cierta intensidad.
  • Segundos 20 minutos: reflexión. Meditación, escritura, planificación o simplemente un momento de calma.
  • Últimos 20 minutos: crecimiento.Leer, estudiar o aprender algo nuevo.

La secuencia aparece como el núcleo de su método y es presentada por el propio Sharma como la base de su protocolo matutino. La idea es que, en lugar de comenzar el día revisando correos, redes sociales o mensajes, la persona reserve la primera hora para actividades que considera importantes.

5 Tips On How To Wake Up Early | Robin Sharma

El primer bloque: mover el cuerpo

Los primeros 20 minutos están destinados al ejercicio. Puede tratarse de correr, caminar a buen ritmo, hacer ejercicios de fuerza o cualquier otra actividad física que permita comenzar el día en movimiento.

En la propuesta original, Sharma pone especial énfasis en realizar una actividad suficientemente intensa como para elevar la frecuencia cardíaca y generar sudor.

Más allá del método concreto, la actividad física regular cuenta con beneficios ampliamente estudiados para la salud. Lo que plantea esta rutina es aprovechar la mañana para asegurarse de que el ejercicio tenga un espacio antes de que aparezcan otras obligaciones.

El segundo bloque: parar y pensar

Después del ejercicio llegan otros 20 minutos completamente diferentes. Es el momento de reflexionar. La propuesta permite utilizar este tiempo para escribir un diario, meditar, planificar el día, practicar la gratitud o simplemente permanecer unos minutos sin estímulos externos.

El objetivo es introducir un espacio de pausa antes de comenzar con las tareas cotidianas. En la sociedad actual, ese momento puede resultar especialmente difícil de encontrar. El teléfono móvil, las notificaciones y las redes sociales pueden ocupar los primeros minutos del día casi de manera automática.

La rutina propone justamente lo contrario: comenzar el día sin reaccionar inmediatamente ante lo que ocurre fuera.

How to Wake Up Early | Robin Sharma

Los últimos 20 minutos: aprender

El tercer bloque está dedicado al aprendizaje. Puede consistir en leer un libro, estudiar una materia, escuchar contenido educativo o desarrollar una habilidad concreta.

La idea de Sharma es que dedicar un pequeño periodo de tiempo todos los días al aprendizaje permite acumular conocimiento de manera progresiva. Blinkist, que recoge la experiencia de una persona que puso a prueba la rutina, señala precisamente esta idea como uno de los principios fundamentales del método.

No hace falta terminar un libro entero cada mañana. Lo importante es convertir el aprendizaje en una actividad habitual.

Levantarse a las 5 no es lo importante

Uno de los aspectos más interesantes del método es que la hora por sí sola no constituye la rutina. Como explica la propia síntesis de Blinkist, una persona podría levantarse a las cinco y dedicar esa hora a mirar redes sociales o televisión. En ese caso, simplemente habría adelantado el momento de despertarse.

La propuesta de Sharma consiste en utilizar ese periodo para actividades previamente elegidas. Por eso, alguien que se levanta a las 6 o a las 7 y dedica una hora a ejercicio, reflexión y aprendizaje puede aplicar buena parte del principio sin necesidad de despertarse a las cinco.

La importancia de proteger la primera hora

La lógica detrás del método está relacionada con la capacidad limitada de atención. A medida que avanza el día aparecen reuniones, mensajes, obligaciones, problemas y decisiones. La propuesta consiste en hacer primero aquello que normalmente podría quedar relegado.

En palabras sencillas: no esperar a tener tiempo para hacer ejercicio, leer o reflexionar, sino reservar ese tiempo antes de que el resto del día lo ocupe.

Ese es uno de los motivos por los que la rutina puede resultar atractiva para personas con horarios muy cargados.

El hábito necesita tiempo

Convertir la rutina en algo automático tampoco ocurre de un día para otro. El método de Sharma incorpora un periodo de **66 días** para consolidar el hábito. Su programa actual mantiene esa cifra como parte del proceso de integración de la rutina.

La idea general coincide con un principio conocido en la formación de hábitos: repetir una conducta durante un periodo prolongado puede facilitar que termine formando parte de la rutina cotidiana.

Eso no significa, sin embargo, que exista un número mágico de días válido para todas las personas. La facilidad para adquirir un hábito depende de la conducta, el contexto y de cada individuo.

My 4-Hour Morning Routine That Changed Everything (Full Breakdown) - Robin Sharma

El gran problema: dormir lo suficiente

Hay un aspecto que no debería olvidarse cuando se habla de levantarse a las cinco de la mañana: la hora de acostarse. Despertarse antes no es necesariamente beneficioso si implica dormir menos.

Para un adulto, las recomendaciones generales de sueño se sitúan alrededor de las siete o más horas por noche. Por eso, quien quiera probar una rutina de este tipo tendría que adelantar también su horario nocturno.

En otras palabras, levantarse temprano no debería convertirse en una competición para dormir menos.

Cómo probar la rutina sin levantarse directamente a las 5

No es necesario pasar de levantarse a las ocho a poner el despertador a las cinco de un día para otro. Una alternativa más sencilla consiste en adelantar progresivamente la hora de despertar y reservar desde el principio un bloque de tiempo para las tres actividades.

Por ejemplo:

  • 20 minutos de ejercicio + 20 minutos de reflexión + 20 minutos de aprendizaje.

La hora concreta puede adaptarse al horario laboral, familiar y de descanso de cada persona. Lo importante del método no es tanto el número que aparece en el despertador como crear una primera hora deliberada y libre de distracciones.

La hora concreta puede adaptarse al horario laboral, familiar y de descanso de cada persona. Foto: FB/Sharma

Una hora para empezar el día de otra manera

El "Club de las 5 de la mañana" se ha convertido en un fenómeno de productividad precisamente porque transforma una idea aparentemente sencilla —levantarse temprano— en una estructura concreta. Su fórmula propone comenzar con movimiento, continuar con reflexión y terminar con aprendizaje.

No es necesario asumir que despertarse exactamente a las cinco vaya a transformar la vida de alguien. La propuesta de Sharma tiene más sentido si se entiende como una forma de proteger una hora del día para las propias prioridades.

Y, para muchas personas, el verdadero cambio puede estar menos en madrugar que en dejar de entregar los primeros minutos del día al teléfono y empezar a decidir de antemano en qué quieren emplear su tiempo.

Nota creada con asistencia IA y editada por periodistas de Clarín

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