CNN TürkGüller ve Günahlar'da Yüreklere Dokunan Buluşma: "Seni Bırakmayacağım, Serhat Abi"PunchNigeria High Commission refunds £50 to UK passport applicantsESPN DeportesLas predicciones del Gran Premio de España de Fórmula 1וואלהצה"ל פתח בירי ארטילרי במרחב ואדי הסלוקי בדרום לבנוןInquirer EntertainmentLady Gaga welcomes first child with fiance — reportsInquirerRare leucistic Philippine duck spotted in Leyte natural park한겨레[포토] “네가 가라 호르무즈” 파병 반대 행진 나선 시민들UOLTrump abre caminho para caçar lobos antes quase extintosThe Sydney Morning HeraldChild dead after fire rips through Central West homeDaily MailFacing the imminent arrival of 1,250 male migrants, ROBERT HARDMAN reveals how women in an Oxfordshire village are fighting back매일경제남편 불륜에 꺼내 입은 ‘파격의 블랙’…다이애나비 ‘복수 드레스’ 4억원에 경매SRF NewsDie etwas anderen News – Alternativlose Alternative für Deutschland?
The Daily Newsstand · Free, Always
Saturday, September 12, 2026

Arvo Part, creador de belleza

Translate

Foto

▲ Arvo Part compone una partitura, en una imagen incluida en el disco Lamentate, de la disquera alemana ECM.Foto Roberto Masotti

Pablo Espinosa

Periódico La Jornada
Sábado 12 de septiembre de 2026, p. a12

Ayer viernes 11 de septiembre cumplió 91 años el compositor más importante del orbe, el estoniano Arvo Part y para celebrarlo pongamos a sonar su álbum titulado And I Hear A Voice… porque fue lanzado hace un año, para celebrar sus 90 años.

La interpretación corre a cargo del conjunto vocal estoniano Vox Clamantis, dirigido por Jaa-Eik Tulve, quienes llevan un cuarto de siglo trabajando codo a codo con Arvo Part y el productor Manfred Eicher, quien creó un subsello de su disquera ECM dedicado a la música de Part.

El disco fue grabado en la Catedral de Haapsalu, en Estonia, por lo que podemos escuchar en el disco la sonoridad celestial de ese recinto, gracias a la colocación experta de los micrófonos que hizo Manfred Eicher.

La escucha de este hermoso disco nos coloca a su vez en un estado de paz interior, de bienestar y gratitud. Las voces parecen provenir de un sueño donde flotamos, descansamos, sonreímos.

Es la música tintinábuli de Arvo Part, tan irresistible, tan hermosa, tan mágica.

Suena una textura construida con las notas de una tríada en una voz solista y el sonido en cluster en otra. Evocan el sonido de campanas, de ahí su nombre, tintinábuli.

En cuanto el coro entona la palabra lumen, efectivamente hay un aumento de luz (lumen) en el ambiente. Y si cerramos los ojos, nuestro interior se ilumina. Los vocablos revelationem y gloriam, resuenan en las alturas del templo donde fue grabado el disco mientras un murmullo de arcángeles envuelve esas palabras en su acompasado resplandor.

El transcurso del disco es un permanente estado de asombro, un estar quieto mientras nuestra mente se enfoca, se calma, se concentra en una partícula de vaho que se desliza por la ventana mientras anochece.

La primera pieza del disco se titula Nunc dimittis y representa el Cántico de Simeón en el Evangelio Según San Lucas y suele ser cantado como símbolo de paz y confianza al cerrar del día, antes de dormirnos.

La segunda obra, Oh, Holy Father Nicholas, la escribió Arvo para la inauguración de la iglesia ortodoxa griega de San Nicolás y Santuario Nacional en la Zona Cero del World Trade Center. Es una hermosa composición polifónica cuyas capas de sonido se superponen, se anudan, se entrelazan en un movimiento tan sutil que nos conmueve profundamente.

Enseguida, suenan una a una las Sieben Magnificat-Antiphonen, siete himnos donde Arvo Part incursiona en variantes insólitas, construcciones cuya arquitectura se erige en torres, columpios, eslabones, estados magníficos del alma.

Escuchamos el devenir del tiempo, lo vemos detenerse, pausar su ritmo, avanzar. El tiempo como medida de nuestra respiración, que se ha vuelto lenta, honda, muy tranquila.

La música de Arvo Part nos proporciona la bondad, la confianza, la tranquilidad, la alegría que da significado a nuestra vida.

Las Sieben Magnificat-Antiphonen datan de 1988, están escritas para coro mixto a capella y son conocidas también como Antífonas Mayores o Antífonas O, porque cada una comienza con una invocación a Cristo: Oh, Sabiduría; Oh, Llave de David; Oh, Estrella de la Mañana…

El compositor las reunió en un solo bloque de concierto pero cada una suele interpretarse como miniaturas de manera independiente. Escuchadas en serie, son notorias sus cualidades de partituras de concierto, por ejemplo sus capacidades de contraste una con la siguiente, incluso una nueva tonalidad, una textura o una dirección, siempre en busca de consolidar la esencia del texto en alemán.

La primera antífona trata sobre la sabiduría y es por eso que abarca el registro vocal entero. La sabiduría que “llena el mundo de un extremo a otro”; la segunda antífona recupera sonoridades arcaicas; la tercera es ascendente y contempla disonancias; la sexta está estructurada en capas y ritmos diferentes entre sí.

Esta obra alcanza la virtud de lo perfecto, está concebida en proporción áurea.

Arvo Part ha escrito varias versiones de esta obra, entre ellas la versión instrumental para ocho violonchelos que tituló O-Antiphonen y en 2015 hizo una versión para orquesta de cuerdas que tituló Grandes Antífonas, por encargo de Gustavo Dudamel para ser estrenada por la Filarmónica de Los Ángeles, a quienes está dedicada.

La pieza que da título al disco, And I Hear a Voice… utiliza palabras del Libro del Apocalipsis, en estoniano: “Bienaventurados los muertos que mueren en el señor”, con variantes como esta: “que descansen de sus trabajos” se traduce como “que respiren de sus trabajos”. Arvo explicó en su momento que esta traducción se encamina a la interpretación siguiente. “Es como la vida eterna, es como si estuvieran recuperando el aliento pero al mismo tiempo siguieran con nosotros”.

La partitura evoca el ritmo de la respiración y la obra es una serena bendición y una canción de cuna.

La grabación anterior del conjunto vocal Vox Clamantis es otra obra maestra: The Deer’s Cry, una obra de encantamiento y es un canto de protección: “El escudo de Dios para protegerme de todos los que me deseen el mal / lejos y cerca / solo y en multitud”. Es una pieza de gran belleza, hipnótica. De encantamiento.

El disco incluye una versión de Virgencita, la obra que escribió Arvo Part durante su estancia en México hace algunos años, cuando concedió a La Jornada una de las pocas entrevistas que existen con él.

También, una grabación de estreno de la versión a capella de Aleluia-Tropus y tres piezas con acompañamiento instrumental: Vozn Angesicht zu Angesich, Sei gelob, du Baum y el himno de invocación Veni Creator.

Destaca la bellísima composición titulada Da Pacem Domine, para completar una sesión de intimidad, introspección, elevada concentración en nosotros mismos.

La música de Arvo Part es uno de los elementos que explican por qué el planeta sigue existiendo y nosotros en él. Es un bien de la humanidad.

Quienes no hayan escuchado aún la música de este compositor, renovarán su esperanza, avivarán su alegría. Les llenará los oídos de belleza y el alma de cosas buenas. Les dará una razón poderosa para vivir.

View the original on La Jornada

KioskNews shows a cleaned-up reading view extracted from the publisher’s page — the original always lives on their site, not ours.