El último himno de Messi: no lo pudo cantar de la emoción, Scaloni lloró y la Selección mostró la bandera de Malvinas

Llegó sonriente Lionel Messi al estadio Monumental, a pesar de que la melancolía manda como nunca en esta noche de octubre, húmeda y de ojos húmedos. Fue su último viaje desde el predio de la AFA, en la previa de su último partido con la Selección Argentina, en una jornada llena de últimas veces. Y en la que hubo un momento que quedará en el corazón de todos: el último himno de Leo.
Salió a la cancha con sus tres hijos, Thiago (casi tan alto como él), Mateo y Ciro, y el estadio se vino abajo. "Gracias 10", fue la camiseta elegida para acompañar esa caminata hasta la formación FIFA. "Que de la mano, de Leo Messi, todos la vuelta vamos a dar...", entonaron los 85 mil testigos de un momento histórico, y millones lo habrán coreado desde sus casas.
Pasó el himno de Benín, el invitado africano al evento, que en la previa avisó que no tenían plan de juego, que iban a "la fiesta del GOAT". Y luego llegó la canción patria: la cantó Fabio Santana, excombatiente de Malvinas que mostró la bandera de la polémica en el Mundial 2026. El primero que lagrimeó fue Lionel Scaloni, claro, por algo contó alguna vez que lo cargan diciéndole "la llorona". Nicolás Otamendi, otro de los duros, se quebró: para él también fue la última vez.
Pero las miradas estaban puestas en Messi. Los ojos llorosos, la boca seca, la lengua nerviosa, sus manos en los hombros de sus hijos buscando un sostén y una sensación de despedida estremecedora. Fue tanta la emoción que Leo no pudo cantar ni un verso del himno. Conmueve, en especial si se mira con retrospectiva. En sus 21 años con la camiseta que vistió en 208 partidos, la relación de Messi con el himno fue motivo de debates y señalamientos de parte de los mismos que hoy lo pontifican, tanto hinchas como periodistas. "¡No canta el himno!", era el reclamo que se repetía ante cada revés, o para ensayar algún cuestionamiento. Un papelón, y toca reconocerlo

Le marcaban eso pero no se acordaban del otro Messi, el chiqulín que cruzó el Atlántico para gambetear al destino. Ese pibe que se jugó un pleno junto a su familia para brindarse al fútbol, pero también por motivos de salud y económicos. Barcelona y España le dieron la contención que acá no tenía, pero él siempre eligió jugar para Argentina. Y a pesar de que vivió toda su vida en tierra catalana, o ahora mismo en Miami, nunca perdió su tonada rosarina.
Es cierto, Messi no cantaba el himno. Por eso fue noticia el día que lo hizo por primera vez. Fue el 28 de junio de 2019, en los cuartos de final de la Copa América que se jugó en Brasil, la primera bajo el mando de Lionel Scaloni, en la que terminó tercero, pero que empezó a gestar un grupo que dos años después por fin ganó el certamen y cortó 38 años de sequía para la Selección. ¿Habrá tenido que ver el DT en ese cambio de chip para Leo, maradonizado y visceral en ese torneo que cerró con sus críticas fulminantes a la Conmebol?

En esos días de 2019 se decía que Messi cantaba el himno para sus adentros, que era su manera de mantenerse enfocado en el partido que se le venía. Es que Leo no juega para las cámaras, y es una marca registrada más de las tantas que sirven para definirlo como el mejor de todos los tiempos. Como se dice habitualmente: nunca vendió humo.
Lo cierto es que Messi volvió a cantar el himno y empezó a mostrar otro rol, más líder y maduro, curtido tras cuatro Mundiales de sueños incumplidos, en una aventura que tuvo final feliz en Qatar 2022, y todavía más feliz en esta noche de octubre del Monumental. A pesar de las lágrimas.
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