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Friday, October 30, 2026

El inquietante misterio de los cadáveres enterrados boca abajo en la Edad Media: los arqueólogos encuentran varias explicaciones

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El hallazgo de esqueletos con el rostro orientado hacia la tierra ha desconcertado durante décadas a los arqueólogos, que investigan si esta posición expresaba miedo, castigo o incluso devoción religiosa.

Christian Pérez

Publicado por Christian Pérez

Redactor especializado en divulgación científica e histórica

Creado:

Imagina que un grupo de arqueólogos excava un antiguo cementerio medieval. La mayoría de los esqueletos aparece en una posición relativamente habitual: tumbados boca arriba, con las extremidades extendidas. Pero, entre ellos, encuentran algo inesperado. Uno de los cadáveres fue depositado deliberadamente con el rostro contra la tierra.

La primera pregunta resulta inevitable: ¿por qué alguien decidió enterrarlo de aquella manera?

Durante mucho tiempo, estos hallazgos se han relacionado con individuos rechazados por sus comunidades, personas consideradas peligrosas o incluso con el temor a que determinados muertos regresaran para atormentar a los vivos.

Sin embargo, las investigaciones arqueológicas han revelado una realidad bastante más interesante.

En la Europa medieval, ser enterrado boca abajo no siempre significaba lo mismo. En determinadas circunstancias podía representar humillación, pero en otras constituía una expresión de profunda religiosidad.

Y conocer la diferencia exige investigar mucho más que la posición del esqueleto.

Un enterramiento que rompía las costumbres medievales

Con la expansión del cristianismo, buena parte de Europa occidental adoptó determinadas convenciones funerarias.

Lo habitual era depositar los cuerpos boca arriba, con frecuencia siguiendo una orientación aproximada de oeste a este, aunque existían diferencias regionales y cronológicas.

Los enterramientos que se apartaban de estas costumbres podían responder a circunstancias especiales. Entre ellos se encuentran las sepulturas en posición prona, denominación arqueológica que se utiliza cuando el cadáver fue colocado boca abajo.

En 2020, un equipo de investigadores publicó en la revista científica PLOS ONE un estudio sobre 95 enterramientos de este tipo identificados en 60 yacimientos de Alemania, Austria y Suiza.

Su objetivo era comprender si aquellos individuos compartían determinadas características y, especialmente, si existía una explicación común para su peculiar posición.

Los resultados mostraron que no era así. Los enterramientos pertenecían a periodos diferentes, aparecían en contextos muy variados y podían corresponder tanto a hombres como a mujeres. Algo que obligaba a abandonar una interpretación demasiado sencilla: no todos los individuos enterrados boca abajo habían sido considerados peligrosos.

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¿Tenían miedo de que los muertos regresaran?

Una de las explicaciones más conocidas está relacionada con las creencias populares sobre el regreso de los difuntos.

Durante la Edad Media y la Edad Moderna circularon en distintas regiones europeas relatos sobre personas fallecidas que podían perturbar a los vivos.

En algunos lugares se desarrollaron prácticas funerarias destinadas a impedir ese supuesto regreso.

Entre ellas figuraban determinadas formas de inmovilización, alteraciones en la posición del cadáver y otros tratamientos excepcionales.

Colocar el cuerpo boca abajo pudo constituir, en ciertos contextos, una medida de protección simbólica.

Sin embargo, los arqueólogos advierten de que no podemos identificar automáticamente estos enterramientos con supuestos vampiros.

Las creencias relacionadas con los muertos que regresaban variaron considerablemente según la época y el territorio.

Además, la posición del esqueleto, por sí sola, no demuestra cuáles fueron las intenciones de quienes organizaron el funeral.

Para plantear una interpretación semejante es necesario analizar otros elementos de la sepultura y las tradiciones documentadas en su contexto histórico.

Cuando el entierro expresaba rechazo

Otra posibilidad es que algunas sepulturas reflejaran una situación de exclusión social. En determinados lugares de la Europa medieval, las personas ejecutadas o consideradas indignas podían recibir un tratamiento funerario diferente del habitual.

Los investigadores han documentado cadáveres depositados en fosas poco cuidadas, enterramientos alejados de los cementerios comunitarios y cuerpos colocados en posiciones poco convencionales. En estos casos, el tratamiento del difunto podía expresar una condena que continuaba después de su muerte.

Sin embargo, tampoco debemos interpretar todos los enterramientos irregulares como castigos.

Un cuerpo depositado apresuradamente podía responder a circunstancias extraordinarias, como una epidemia, un conflicto o la necesidad de realizar varias inhumaciones en poco tiempo.

Por eso, resulta fundamental comprobar si existen señales adicionales que indiquen desprecio o una intención deliberada de marginar al fallecido.

La sorprendente historia del rey enterrado boca abajo

Quizá el aspecto más inesperado de esta cuestión sea que algunos enterramientos en posición prona pudieron representar exactamente lo contrario del rechazo.

En determinados contextos cristianos, tumbarse con el rostro contra el suelo era una forma de expresar sumisión, penitencia y humildad ante Dios.

Esta interpretación cuenta con un testimonio histórico especialmente interesante.

Pipino el Breve, rey de los francos y padre de Carlomagno, murió en el año 768 y fue enterrado en Saint-Denis, cerca de París. Siglos después, el abad Suger relató que el monarca había elegido ser sepultado boca abajo, cerca de la entrada de la iglesia, como gesto de humildad y para expiar los pecados de su padre, Carlos Martel.

El relato fue escrito en el siglo XII, por lo que no constituye un testimonio contemporáneo de la muerte del rey.

Aun así, demuestra que en aquella época existía una interpretación religiosa positiva de esta posición funeraria.

La misma postura que podía expresar humillación también podía convertirse en un gesto de devoción.

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Lo que realmente revelan estos esqueletos

El estudio de 2020 encontró una asociación significativa entre determinadas características de las sepulturas y su cronología.

Los enterramientos masculinos de la Plena Edad Media situados en espacios privilegiados podían relacionarse con expresiones de humildad religiosa.

En cambio, algunos enterramientos posteriores, especialmente los localizados fuera de cementerios convencionales, parecían responder a otras circunstancias, incluidas posibles prácticas de exclusión.

Pero ninguna de estas interpretaciones puede aplicarse automáticamente a todos los hallazgos.

Un esqueleto enterrado boca abajo no permite determinar, por sí mismo, si aquella persona fue temida, castigada o respetada.

Los arqueólogos necesitan estudiar el lugar donde apareció, las características de la fosa, la disposición de sus extremidades y los elementos asociados al enterramiento.

Porque, en ocasiones, la diferencia entre un acto de devoción y una condena después de la muerte puede encontrarse en pequeños detalles de una sepultura.

Y esa es precisamente una de las grandes dificultades de investigar las creencias medievales: los huesos pueden mostrarnos cómo fue enterrada una persona, pero no siempre permiten averiguar por qué.

Fuente: Alterauge A, Meier T, Jungklaus B, Milella M, Lösch S (2020) Between belief and fear - Reinterpreting prone burials during the Middle Ages and early modern period in German-speaking Europe. PLoS ONE 15(8): e0238439. DOI: 10.1371/journal.pone.0238439

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