La cuenta regresiva de Las Salinas

En el borde costero de Viña del Mar, en plena avenida Jorge Montt, hay más de 16 hectáreas que durante años se han mantenido desocupadas. Desde hace más de 25 años que el terreno denominado Las Salinas dejó de utilizarse como un lugar de almacenamiento y distribución de combustibles y lubricantes, pero en todo este tiempo, cualquier desarrollo ha estado paralizado, debido a la contaminación de la tierra a raíz de su uso anterior. Hoy, los planes para la urbanización del lugar ya están en marcha.
La propiedad es de Empresas Copec, el holding ligado a la familia Angelini. Desde el 2000 al 2012, los dueños fueron consolidando la propiedad de todo el terreno, adquiriendo las porciones de otras empresas petroleras, y con eso nació la filial Las Salinas. Antes de vender sus terrenos, cada una de las compañías realizó el saneamiento de las primeras capas del suelo, pero no era suficiente.
Las Salinas tenía que iniciar un proceso de remediación más profundo antes de pensar en desarrollar una propuesta urbana. Ese proceso recién pudo iniciar en 2024. En 2018 se ingresó al Servicio de Evaluación de Impacto Ambiental (SEIA) el proyecto de saneamiento y la Resolución de Calificación Ambiental (RCA) fue aprobada en 2020. Tras múltiples impugnaciones, el Comité de Ministros la rafiticó en 2022 y luego, el Tribunal Ambiental y la Corte Suprema, hicieron lo mismo en 2025, según reconstruye el gerente general de Las Salinas, Ricardo Labarca, en entrevista con Pulso. Labarca tiene ese cargo desde septiembre de 2024, pero lleva en el grupo más de una década: entró a la empresa en marzo de 2014.
“Este proyecto podría haber avanzado hace años, y este sector de Viña ya tendría otra cara, con enormes espacios de uso público y un gran parque urbano, diseñado con el aporte de arquitectos de prestigio mundial. Eso es lo que nos hemos perdido todo este tiempo”, criticó el presidente de Empresas Copec, Roberto Angelini, en abril de este año, debido al largo tiempo transcurrido.
“Se demoró bastante el proceso porque las autoridades ambientales y de salud tuvieron que evaluar distintas alternativas, donde finalmente se termina seleccionando la norma italiana, que es la normativa más exigente y conservadora a nivel mundial, para efecto de remediación de suelo con pasado industrial”, explica Labarca.
“El proyecto de saneamiento se pensó y así se trabajó con la autoridad para que se pudiese habilitar cualquier uso futuro del plan regulador. Es decir, incluso las condiciones más exigientes que son cuando hay personas viviendo y trabajando”, relata el ejecutivo.
Durante la segunda mitad del 2025 se comenzó la fase de saneamiento del paño sur y se estima que esté completamente saneado para finales del 2027. Posteriormente se iniciará el tratamiento del paño norte. Para poder financiar estos trabajos, Las Salinas realizó en julio de este año un aumento de capital de US$ 20 millones.
Anteriormente, en 2025 Empresas Copec ya realizó un aumento de capital por US$ 85 millones en su filial, destinado a acelerar el saneamiento del terreno y avanzar en la planificación urbana de largo plazo del proyecto.

Un proyecto de US$ 1.000 millones
Durante esta semana, Las Salinas cumplió un hito: entregó a la Dirección de Obras Municipales (DOM) de Viña del Mar cuatro carpetas para iniciar la tramitación de los distintos proyectos que busca construir en el terreno. Las carpetas corresponden a la subdivisión predial y la urbanización del paño sur.
En la memoria de Empresas Copec del 2025 se habla de un inversión de US$1.300 millones, pero la firma detalló que la inversión directa proyectada de Las Salinas sería de US$1.000 millones desde 2024 hasta 2038. Labarca dice que lo reportado por su matriz corresponde “la inversión directa más todo lo que va a ocurrir con la operación desde aquí hasta el año 2040″.
El proyecto contará con 18 unidades dentro de la división predial. “Estos 18 espacios corresponden a unidades en las que se podría construir, por ejemplo equipamiento de menor escala y áreas de uso público, así como edificaciones. La superficie integrará todos estos usos y morfologías”, explicó la compañía.
El compromiso de Las Salinas es que las edificaciones no superen los 12 pisos, aunque inicialmente se consideraron torres más altas. El número de edificaciones totales aún no está definida, pero se barajan, además de edificios residenciales, tres hoteles y dos o tres edificios de oficinas, además de locales comerciales y de equipamiento (salud, educación, cultura, comercio, deporte). Además, buscarán incoporar un centro de convenciones.

Por el lado residencial, Labarca dice que “nuestro interés hoy día es desarrollar un espacio importante de vivienda y ojalá que esto se destine principalmente a primera vivienda”. El gerente general de la compañía apunta a que para esto se evalúan diversas alternativas, como por ejemplo, renta residencial. “Si multifamily es parte de esa solución, evidentemente es algo que queremos poder analizar”, dijo.
Labarca explica que no se han definidio aún detalles de las edificaciones, porque dependerá de los acuerdos con los potenciales socios. Es que Las Salinas está buscando distintos aliados con los que desarrollar cada una de las edificaciones. “Es una combinación de socios estratégicos para las distintas tipologías de usos que se van a desarrollar en este terreno”, precisó Labarca.
Según dice el ejecutivo, los desarrollos urbanos que están contemplando en Viña del Mar no requieren pasar por tramitación ambiental.
El grupo espera obtener los permisos requeridos a tiempo para iniciar la construcción durante 2028. Y quieren partir por desarrollar el eje de 19 Norte, justo en el medio del proyecto, donde se levantará un parque abierto a la comunidad, con edificaciones a su costado. “Eso es lo que nosotros estamos soñando como primerta etapa (...) Si efectivamente logramos las autorizaciones para partir del año 2028, probablemente cercano al año 2030 deberíamos estar viendo ya los primeros resultados de este paso”, afirma el gerente general de la empresa.
“Este es un proyecto importante en términos de extensión, en términos de desarrollo y que requiere de un plazo razonable para ir avanzando y desarrollándose. Nuestro mejor cálculo hoy día es que efectivamente el año 2038, a más tardar el año 2040, nosotros deberíamos tener un proyecto ya construido y operando”, proyectó Labarca.

La empresa estima que se generarán cerca de 7.500 puestos de trabajo, de los cuales 2.600 serán permanentes dentro del barrio, una vez que esté en operación.
La preocupación por los tacos
Desde Las Salinas buscan resaltar que han mantenido un diálogo constante con la comunidad. “La protección de las vistas se abordó mucho en el proceso de relacionamiento ciudadano. Y fue algo que se fue integrando a la propuesta que tenemos hoy, donde tenemos edificaciones de hasta 12 pisos, justamente para proteger las vistas desde todas las laderas que están en el entorno”, relata Labarca.
Por otro lado, también preoucupaba que fuera un espacio abierto a la ciudadanía. El compromiso es que el 40% del total de las hectáreas serán destinadas a áreas verdes y de uso público. Esto incluirá dos parques urbanos frente al mar, con pasarelas y miradores. Suma ciclovías, veredas y conexiones peatonales, que integran el sector con el resto de la ciudad y con el borde costero, reportó la firma.
El proyecto considera la construcción de una pasarela que conecte los cerros que colindan con el proyecto con la playa. “Soñamos con que alguien en Santa Inés pueda partir caminando hacia el borde costero y que todo el transcurso lo haga a través de una infraestructura de calidad y de uso público. Desde Camino Internacional hasta Jorge Montt, cruzando ambos, para que finalmente pueda llegar hasta el mar”, dice.

Para ello, Las Salinas presentó en septiembre un proyecto a la Municipalidad de Viña del Mar: “Un paseo peatonal en la subida de 19 Norte, que conecta Santa Inés casi con el borde costero, con pasarelas y miradores de acceso universal y nueva iluminación. Si el municipio da una respuesta favorable a esta iniciativa, el proyecto podría adelantar para la ciudad parte de los impactos y beneficios positivos del barrio”.
Esta parte se encuentra esperando su aprobación. “Le hemos entregado el proyecto y le hemos ofrecido el financiamiento para poder ejecutarlo, cuando ellos estimen conveninente, y eso podría ser desde ya”, dice Labarca.
La idea del megacomplejo tiene una antigua data y la alcaldía de Viña del Mar se ha mostrado en contra del proyecto de Las Salinas. “Queremos que Viña del Mar crezca, que este terreno sea saneado, que exista justicia ambiental. Lo queremos, pero no así”, dijo en septiembre de 2022 la alcaldesa Macarena Ripamonti, que entonces se oponía al plan de remediación del terreno. Ripamonti no se ha pronunciado sobre los anuncios de esta semana.
Ricardo Labarca asegura que han mantenido reuniones con la jefa comunal. “Hemos mantenido una relación formal y hemos tratado de mantener al municipio informado de todo lo que hemos venido haciendo”, dice el ejecutivo.
Otra preocupación de la población viñamarina es la congestión que se genera en la avenida Jorge Montt, que podría empeorar con un proyecto residencial como el que plantea Las Salinas. La empresa ingresó el Informe de Mitigación de Impacto Vial (IMIV) que evalúa el efecto en la movilidad y las obras de mitigación del barrio en su conjunto.
“No es un requerimiento para los anteproyectos ingresar esta evaluación al Sistema de Evaluación de Impacto en la Movilidad, que es del Ministerio del Transporte. Pero dado que nosotros tenemos un proceso de relacionamiento comunitario permanente y hemos recibido esa preocupación, es que estamos adelantando ese proceso para definir cuáles son todas las medidas de mitigación que deben ocurrir en este sector para que esta percepción de este taco de la ciudad no se vea impactado por el desarrollo de este proyecto”, dijo Labarca.
Y añade: “Las Salinas es un proyecto grande, es un proyecto que va a permitir un montón de oportunidades, inversión y empleo para la ciudad, pero es un proyecto que se desarrolla en etapas. En la medida que vaya avanzando, va a ir integrando las medidas de mitigación al sistema de transporte que sean necesarias”.
Entre las medidas que ya han anunciado está la extensón de la Avenida Libertad por dentro del proyecto, por casi 800 metros. También se agregarán otras calles que conecten esta extensión con Jorge Montt.
El terreno ya se encuentra cerca de dos grandes comercios que alimentan el tráfico en la zona: Espacio Urbano 15 Norte y Mall Marina Arauco. Apenas a una cuadra de distancia Territoria, compañía detrás de MUT y NIDO Lucía, busca instalar un Mercado del Mar, que reunirá gastronomía, productos del mar, comercio local y actividades culturales en un entorno abierto. El anuncio se realizó hace una semana.
“La ciudad de Viña del Mar tiene mucho espacio de crecimiento, tiene mucho espacio para pensar hacia el futuro con más y mejores servicios, lugares de atracción para los ciudadanos y para el turismo. Sin saber el detalle del proyecto, más que una lógica de competencia, veo una posibilidad de integración de distintos actores por una ciudad que sigue tirando para arriba. Es una ciudad que hoy en día necesita empleo, necesita oportunidades de desarrollo”, dice Labarca en alusión al proyecto que Territoria lanzará en el ex Sanatorio Marítimo.
Labarca suma poco más de dos años como gerente general de Las Salinas. Y tiene por delante una década entera de desarrollos. “Estos proyectos de esta escala son desafiantes siempre porque tienen muchos elementos distintos, que incluye la remediación con el mundo ambiental, lo urbano en la componente de vivienda. Tiene una componente social muy importante, que ha sido uno de los desafíos que ha sido súper interesante, constructivo y positivo en la integración. Todas esas verticales van a seguir siendo parte importante del trabajo de este proyecto, nos van a seguir sorprendiendo con nuevas necesidades”.
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