En 1999, una familia entregó 36 hectáreas para convertirlas en parque por solo 10 dólares; para 2025, ese mismo terreno se había vendido por 10 millones

Una de las zonas agrícolas más prósperas del condado de Williamson, en Texas, se convirtió en el escenario de una historia poco común, y no tan fácil de entender, sobre cómo una familia cedió aproximadamente 88 acres (unas 35 hectáreas) para convertirlos en un parque y ese mismo terreno multiplicó por miles su valor, a pesar de la cesión que pesaba sobre el mismo.
El relato cuenta que el precio en la escritura en julio de 1999 era de 10 dólares, y saltó en abril de 2025 aproximadamente a unos 10 millones. Se trata de una cadena de titularidad del terreno desde una tarifa simbólica de un agricultor, hasta la compra millonaria de una sociedad de responsabilidad limitada.
Se indica que, justamente, es esa cadena más allá de la transacción individual lo que hace que el caso sea inusual en aquellos pagos. La historia fue recopilada por el portal 404 Media, un medio digital independiente de Estados Unidos, y replicó en otros portales de gran alcance como Science Blog.

La ciudad de Taylor se ubica al noreste de Austin y cuenta con una de las mayores concentraciones de capital, con el ecosistema industrial que acompaña a los grandes proyectos de energía y semiconductores: subestaciones, redes de agua, fibra óptica y los edificios bajos.
Hace casi 30 años, una familia de agricultores cedió un terreno a la ciudad con la condición de que se utilizara como parque público. Fue por la suma de 10 dólares y los acres a un fideicomiso público. La ciudad vendió el terreno a Blueprint, una empresa desarrolladora de centros de datos, por 10 millones de dólares.
Un terreno que debía ser de la comunidad y será un edificio en un campo rico
El centro de datos estará en el sitio donde los Griffin y su familia estuvieron durante generaciones, y donde jugaban béisbol, acampaban y luego vieron cómo pasaron generaciones haciendo lo mismo. Ahora el nuevo edificio se proyecta a solo 150 metros de su casa, entre una subestación eléctrica y las vías del tren cercanas.
El documento registrado en 1999 transfirió de la familia Bland a la Fundación de Parques y Recreación de Texas. La contraprestación declarada fue de $10, la cifra nominal estándar que se usa cuando una transferencia es prácticamente una donación y las partes desean que conste el valor en el documento.

La escritura incluía una nota que decía que el terreno se mantendría en fideicomiso para su uso futuro como parque para el condado de Williamson. Es la interpretación de este punto lal que cambia todo, ya que, según dicen los medios, puede ser una simple declaración de las intenciones del otorgante o un pacto y condición que permite recuperar la titularidad si el terreno se utiliza de otra manera.
La oposición al proyecto y sus razones
Pamela Griffin se convirtió en la opositora del proyecto y recordó a un agricultor al que conocía como el "Sr. Bland" hablando con su padre sobre lo que quería para el terreno: un parque, no una urbanización ni una zona industrial. Lamentablemente para ella, ese es un recuerdo que no puede presentar como documento.
Las cesiones posteriores de las transferencias fueron registradas y se pueden rastrear. La ciudad alega que la cláusula relativa al parque no se mantuvo en la cadena de escrituras posteriores y omitieron dicha frase. Se indicó que en la actualidad esta controversia se está tramitando en los tribunales. Por ahora hubo una apelación y hoy nada resulta una resolución definitiva.
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