El ejemplo de Paraguay II

En junio escribí en estas páginas destacando a Paraguay: crecimiento sostenido, deuda pública moderada, baja inflación y un sistema tributario simple. Unos meses después, su Presidente, Santiago Peña, presenta la renuncia a su cargo motivado por la crisis del Ueno Bank.
El que fue el banco de mayor crecimiento del país, terminó cayendo por dar créditos a empresas de su propio grupo económico. El Presidente Peña mantuvo negocios con ellos hasta 2025, y el presidente del Banco Central paraguayo dirigió la institución predecesora de Ueno.
Cuando el gobernante y el supervisor provienen directamente del supervisado, tenemos un problema de incentivos. Cuando los créditos se concentran en los mismos dueños del banco, también. La crisis de 1982 le dio a Chile algunas lecciones en este mismo sentido, y nuestra institucionalidad bancaria se ha vuelto sostenidamente más sólida.
La disciplina fiscal y los impuestos bajos son condiciones necesarias para el crecimiento (y mantengo que de eso deberíamos tomar nota por acá). Pero no es suficiente. Lo que está por verse en Paraguay ahora tiene que ver más con sus instituciones y su capacidad de reconstruir la confianza.
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