Turismo ‘pet friendly’ en Colombia: los errores más comunes al viajar con mascotas que pueden arruinar la experiencia

Viajar con mascotas requiere revisar las reglas de ingreso, el transporte y los servicios disponibles antes de reservar cualquier destino. Sin embargo, está claro que para que una experiencia de turismo pet friendly funcione, los destinos deben ofrecer condiciones que resguarden el bienestar de los animales y la convivencia con otros visitantes e informar cualquier situación a los dueños de las mascotas.
Garantizar el bienestar de la mascota durante los viajes es apenas lo mínimo, como lo evidencia el caso de los viajeros acusados de abandonar a sus perros —un Pomerania y un Pitbull— en el aeropuerto El Dorado de Bogotá. Ante esas acusaciones, el propietario de uno de los animales afirmó: “No fue abandonado. Milo mi pitbull fui estafado por una agencia Viajes Peludos la cual tenía la responsabilidad de transportarlo en cabina desde Estados Unidos conmigo a Panamá”. Este episodio recuerda la necesidad de asegurar no solo los viajes de los humanos, sino de los animales de compañía.
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Ante este panorama, Jorge Mora, docente del Programa de Hotelería y Turismo de la Uniagustiniana, señaló que la responsabilidad es compartida entre los dueños y los lugares que ofrecen servicios para mascotas. Además, aseguró que admisión de mascotas por sí sola no convierte a un lugar en apto para recibirlas: “Permitir el ingreso de mascotas es apenas uno de los elementos; el destino debe contar con condiciones que faciliten una experiencia adecuada para todos”.
Un lugar que recibe animales de compañía debe disponer de alojamientos adaptados, zonas de descanso y espacios para caminatas. También requiere acceso a agua, manejo de residuos y servicios veterinarios cercanos ante una eventualidad.
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Los establecimientos, además, necesitan protocolos básicos de bienestar animal y reglas definidas sobre higiene, comportamiento y uso compartido de las instalaciones. Estas medidas permiten orientar tanto a los viajeros como al personal responsable de la atención.

La planificación previa reduce los inconvenientes durante el viaje. Antes de elegir un destino o un hospedaje, los propietarios deben confirmar si acepta animales y cuáles son las condiciones de ingreso.
Entre los puntos que conviene consultar figuran los límites de tamaño, número de mascotas o razas, las áreas habilitadas, los cobros adicionales y las características de habitaciones y espacios comunes. También resulta relevante verificar la existencia de zonas verdes adecuadas para permanecer y caminar con el animal.
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La revisión debe extenderse a los restaurantes, parques y atractivos turísticos que admiten mascotas. En el caso del transporte, es necesario conocer las reglas de cada sistema antes del desplazamiento. Asimismo, se debe contar con información sobre atención veterinaria próxima completa la preparación ante situaciones imprevistas.

Uno de los errores habituales consiste en suponer que todos los lugares permiten el acceso de animales. Tampoco deben omitirse las necesidades particulares de la mascota frente a trayectos extensos, cambios de clima o entornos desconocidos.
Dejarla sin supervisión, no recoger sus residuos o permitir conductas que afecten a otros visitantes puede generar conflictos y desobedecer las normas de los establecimientos. A ello se suma la falta de documentos, identificación, agua, alimento o medicamentos necesarios durante el recorrido.
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“Viajar con animales implica una responsabilidad. El propietario debe garantizar su bienestar y, al mismo tiempo, respetar las condiciones, los espacios y los derechos de las demás personas”, expresó Mora, docente del Programa de Hotelería y Turismo de la Uniagustiniana.

Los alojamientos, restaurantes, parques y atractivos turísticos necesitan medidas específicas para atender a las personas que viajan con mascotas. Así que la capacitación del personal, la delimitación de zonas permitidas y restringidas, y la disposición de recipientes para agua y residuos forman parte de esa preparación.
“En los alojamientos pueden establecerse habitaciones específicas, áreas de circulación y servicios adicionales para mascotas. Los restaurantes, por su parte, deben definir espacios apropiados y garantizar las condiciones sanitarias necesarias”, explicó Jorge Mora, docente del Programa de Hotelería y Turismo de la Uniagustiniana.
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En parques y sitios turísticos, la señalización, las zonas de descanso y las normas de convivencia pueden ordenar la presencia de animales sin afectar a los demás visitantes. La planificación de los propietarios y la preparación de los establecimientos son condiciones para que viajar con mascotas se desarrolle de forma segura y respetuosa.
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