Asistente de Kbeto Zuleta narró lo ocurrido en el accidente y dio una versión de las causas del choque: “Yo pensaba que ya se me iba”

Diego Armando Brito, auxiliar y asistente personal del artista, dio su testimonio del accidente en el puente del rio Ariguaní, en Bosconia, Cesar, el lunes 26 de octubre de 2026, que se cobró la vida de dos miembros de la banda vallenata de Kbeto Zuleta, hijo de Poncho Zuleta, que perdió una pierna y actualmente se encuentra internado en Barranquilla.
Brito habló con Olímpica Stereo entre lágrimas, recordando que la noche anterior Kbeto Zuleta y su grupo actuaron en una fiesta privada en Sincelejo desde las 9:00 p. m. durante dos horas. Al terminar su presentación, el cantante decidió quedarse para ver el show de Elder Dayán, con quien esa misma noche interpretó A Un Colega, tema grabado originalmente por Poncho Zuleta y Diomedes Díaz.
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La caravana partió de Sincelejo a la medianoche. En El Carmen de Bolívar dejaron a cuatro integrantes: el Pony, Esteban Bolaño, Julio y el Penta.

Al llegar al puente Ariguaní, el bus golpeó por primera vez las barandas laterales. En ese momento, el artista —que viajaba acostado sobre una colchoneta en la parte central del vehículo, como era su costumbre— se despertó gritando.
El conductor, según Brito, en lugar de frenar, aceleró: “Él como que acelera, mete el bus, se monta en las barandas que hay en la carretera. El bus queda de lado. Como que del mismo nervio sigue acelerando, llega a la punta del puente y coge hacia el río”.
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En el segundo impacto, Zuleta salió expulsado por una ventana, chocó contra el muro del puente a 120 kilómetros por hora y perdió una de sus piernas. Cayó desde la altura del puente hasta un matorral.
El propio Brito también salió expulsado por una ventana y cayó al río, donde se sumergió dos veces antes de reaccionar. Brito recordó que se acercó al conductor y le preguntó qué ocurrió. La respuesta fue escueta: “Dos perros”. “Y le digo yo: ‘¿Por qué no te los llevaste?’ Y me agachó la cabeza”, relató.
Quien manejaba en ese momento no era el titular del vehículo, sino un auxiliar al que el propietario del bus cedió el volante en Plato, Magdalena, porque ya venía cansado tras conducir desde medianoche. Según el testimonio, era la primera vez que Brito veía a ese conductor. “No sentía confiado al nuevo”, admitió. El bus circulaba a aproximadamente 120 kilómetros por hora.
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Ya fuera del agua, participó en el rescate de varios integrantes. Encontró a Efraín Zuleta —acordeonero y tío de Kbeto— atrapado en la cabina con el techo sobre el pecho y el timón incrustado en el abdomen.
“No sé si será el mismo Dios que me dio fuerza y le quité el techo encima”, dijo. El coordinador del grupo apareció con vida dentro de la bodega del bus, sumergida en el agua; la comunidad lo ubicó porque golpeaba el chasis para alertar de su posición.
Cuando Brito llegó hasta Kbeto, un miembro de equipo identificado como Mau y responsable de grabar y tomar fotografías a la agrupación, le hizo un torniquete con su camisa para detener la hemorragia.
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El cantante, al ver a su manejador, lo tomó de la mano: “Moño, no me dejes morir, Moño. No me dejes morir”, le dijo. La ambulancia tardó aproximadamente una hora y media en llegar. Durante ese tiempo, vecinos de la zona se acercaron a asistir a los heridos. “Nos decían que no nos iban a robar, que ellos nos iban a ayudar”, recordó Brito.

Brito acompañó al cantante dentro de la ambulancia durante todo el recorrido. “En el trayecto no me soltaba la mano. Todo el tiempo agarrándome la mano, apretándome, llorando. Me decía: ‘No me dejes morir, Moño. No me dejes morir’”, narró Brito. Zuleta pedía insistentemente que lo incorporaran para ver el estado de sus piernas, pedido que Brito rechazó en todo momento. Cuando faltaban cinco minutos para llegar, el cantante lo abrazó: “Yo pensaba que ya Kbeto ya se me iba”, confió Brito, entre sollozos.
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El accidente cobró la vida de dos integrantes de la agrupación. Giovanni Lobo, el corista, no respondió cuando Brito subió al bus a buscarlo: “Le toqué la pierna, le dije: ‘Giova, Giova’. No me respondió. Le dije: ‘Está muerto’”. Harold Santana, el guitarrista, salió con vida gracias a la comunidad, pero convulsionó tras expulsar agua y no sobrevivió.

Tras la velación de ambos en Valledupar, los sepelios se realizaron por separado: el de Giovanni en Codazzi y el de Harold en la capital del Cesar. Al momento de la entrevista, tres integrantes permanecían hospitalizados —el coordinador, el junguero y el corista Ramón Beluní, cuyo estado fue descrito como “complicado”— mientras que a varios otros los dieron de alta.
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Kbeto Zuleta se encuentra internado en la Clínica Iberoamericana de Barranquilla, adonde lo trasladaron en avión. Brito estuvo en el aeropuerto para despedirlo. “Cierro los ojos y veo todo, veo todo”, dijo el manejador sobre las imágenes que lo persiguen desde la madrugada del accidente.
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