Arthur Brooks, experto en felicidad de Harvard, explica cómo alcanzar la felicidad después de los 40: “la fórmula real es querer menos”

La manera de buscar la felicidad puede cambiar con el paso de los años. Para el investigador de la felicidad Arthur Brooks, profesor de Harvard, autor, orador público y académico estadounidense, uno de los cambios más importantes al llegar a la segunda mitad de la vida consiste en dejar de concentrarse únicamente en conseguir más y comenzar a preguntarse qué cosas realmente vale la pena conservar.
Según Brooks, muchas personas pasan la primera etapa de su vida persiguiendo dinero, poder, placer, reconocimiento y otros objetivos; sin embargo, considera que ese enfoque puede modificarse con la edad para encontrar una satisfacción más duradera.
Su propuesta no consiste en abandonar las metas, sino en aprender a identificar cuáles deseos son realmente necesarios.
La felicidad también puede estar en querer menos
“Lo que hacen las personas felices y exitosas en la segunda mitad de sus vidas es pasar de sumar a restar”, afirma Brooks. “La Madre Naturaleza te dice que la satisfacción viene de tener más. ¿Más de qué? Más dinero, más poder, más placer, más honor, más de todo. Más. Pero ese no es el secreto. La verdadera fórmula de la felicidad es tener todas las cosas que tienes divididas entre las cosas que quieres”.
Para el especialista, existen dos caminos para aumentar la satisfacción personal.
“Hay dos formas de obtener una mayor satisfacción”, explica. “Está la vieja e ineficiente manera de tener más, tener más, tener más. O está la manera eficiente y duradera de querer menos”.
De esta forma, reducir deseos innecesarios puede convertirse en una estrategia para afrontar la segunda mitad de la vida.
Una forma sencilla de revisar los propios deseos
Brooks propone analizar los objetivos personales y preguntarse cuáles tienen un significado genuino.
“Un ejercicio útil es hacer una lista de tus principales objetivos y preguntarte: ¿Esto seguiría importándome si nadie más supiera que lo logré? Si la respuesta es no, puede que no sea un objetivo arraigado en el significado”, escribió el experto en LinkedIn.
Esta revisión también puede ayudar a replantear qué significa tener éxito. En lugar de medir los logros únicamente por el estatus, el reconocimiento o la posición alcanzada, Brooks plantea que existe otra posibilidad relacionada con el servicio y con la construcción de vínculos más profundos.
Redefinir el éxito puede cambiar la vida
“En investigaciones sobre la satisfacción en la mediana edad, quienes reorientaron su ambición del estatus al servicio, especialmente los hombres, reportaron un mayor sentido de propósito y relaciones más profundas con el tiempo”, añade Brooks.
La idea es que el éxito no necesariamente desaparece, sino que puede adquirir un significado diferente conforme cambian las prioridades.
La gratitud también ocupa un lugar importante en esta búsqueda de bienestar. Dejar de perseguir constantemente aquello que todavía no se tiene permite prestar mayor atención a los aspectos positivos que ya forman parte de la vida, desde las relaciones personales hasta los amigos y la comunidad.

El investigador recomienda revisar los deseos personales y aprender a dejar de lado aquellos que no aportan un verdadero sentido. (Foto: Arthur Brooks / Facebook)
La gratitud como otra clave del bienestar
Daniel Levitin, profesor emérito de psicología y neurociencia de la Universidad McGill, también destaca el valor de agradecer lo que se tiene.
“Practica la gratitud por lo que tienes”, escribió. “Esto es motivador, altera la química cerebral hacia emociones más positivas y lubrica los circuitos del placer del cerebro”.
Desde esta perspectiva, envejecer también puede implicar aprender a seleccionar mejor aquello en lo que se invierte tiempo, energía y atención.
La propuesta de Brooks invita a dejar atrás algunos deseos que pierden importancia y a fortalecer aquello que sí aporta sentido, especialmente las relaciones, las amistades y los vínculos con la comunidad.
La idea central es que la felicidad no necesariamente aumenta cuando la lista de deseos se hace más larga.
Para Brooks, una vida más satisfactoria en la segunda mitad de la vida puede comenzar precisamente cuando una persona aprende a distinguir entre lo que quiere conseguir para demostrar algo ante los demás y aquello que realmente necesita para sentirse bien.
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