En esta parte de Costa Rica el mar se “comió” 22 metros de playa en 12 años: la advertencia de los especialistas

En apenas 12 años, el mar avanzó 22 metros sobre la costa de Caldera, en Esparza, Puntarenas, y se llevó parte de lo que alguna vez fue la playa. Esta velocidad del retroceso de la línea costera encendió una alerta que va mucho más allá de la desaparición de la arena: una carretera nacional que conecta la zona podría quedar cada vez más expuesta al avance del océano.
Un estudio de la Escuela de Geografía y el Centro de Investigación en Ciencias del Mar y Limnología (Cimar) de la Universidad de Costa Rica (UCR) determinó que, en este sector, la línea de costa retrocedió a una tasa de 1,76 metros por año.
Y entre los aspectos más delicados de tal situación se encuentra la cercanía entre la costa y el manglar -ecosistema propio de latitudes tropicales y subtropicales- de Mata de Limón. Entre ambos se encuentra justamente la Ruta 23, una carretera nacional que en menos de dos décadas podría quedar en medio de dos cuerpos de agua si el retroceso continúa al ritmo observado.
Las imágenes analizadas por los investigadores muestran que entre 2014 y 2026 la línea de costa de Caldera avanzó 22 metros hacia la carretera.
“Se ha perdido todo lo que es la playa”, señalaron Melvin Lizano, geógrafo y profesor de la Escuela de Geografía, y Rodney Mora, meteorólogo y oceanógrafo físico del Cimar, durante una entrevista con el semanario UNIVERSIDAD.

La velocidad registrada permite comprender por qué el problema puede adquirir otra dimensión con el paso de los años.“En 10 años, hablamos de 20 metros. En 100 años, hablamos de 200 metros”, explicaron los investigadores.
La tasa de retroceso, de todos modos, no es idéntica en todas las costas. Varía según la región y las características de cada sitio.
La carretera que quedó entre el mar y el manglar
A unos 30 metros de la línea costera de Caldera se encuentra actualmente el destacado ecosistema de Mata de Limón.
La Ruta 23 está ubicada entre ambos cuerpos de naturaleza. Eso significa que, si el mar continúa avanzando con una velocidad similar a la observada, la distancia que hoy separa a la costa del manglar podría reducirse considerablemente durante las próximas décadas.

Para Lizano, el escenario plantea un riesgo directo sobre la carretera. “Y si eso llegara a ocurrir, toda la calle sería lavada”, afirmó el geógrafo.
Cómo se midió el avance del mar
Para determinar cuánto había retrocedido la línea de costa, los investigadores utilizaron imágenes obtenidas mediante drones y tecnología LiDAR.
El término corresponde a Light Detection and Ranging, una tecnología que permite realizar mediciones mediante luz y obtener información detallada sobre las características del terreno.
La utilización de estas herramientas permitió comparar la posición de la costa a lo largo del tiempo y cuantificar el desplazamiento registrado en Caldera. El trabajo forma parte de una iniciativa desarrollada por los investigadores de la UCR durante distintas etapas y en diferentes zonas del país.
El aumento del riesgo de inundaciones en lo que queda del 2026
El retroceso de la costa no es el único factor que preocupa a los investigadores. El oleaje, las mareas altas periódicas y el fenómeno de El Niño pueden intensificar los efectos sobre sectores que ya se encuentran expuestos.
En Caldera, el período de mayor preocupación coincide con los meses en los que suelen registrarse mareas altas. “Por lo general, tenemos mareas altas en septiembre y octubre; cuando estas superan los 2,90 o 3 metros (sin incluir el oleaje), el impacto es mayor”, explicó Lizano.
A esa situación se sumó durante 2026 el episodio de El Niño que, según el investigador, se estaba intensificando y suele alcanzar su máxima intensidad aproximadamente en diciembre.
Los datos obtenidos a partir de mediciones realizadas en Puntarenas indicaron que localidades cercanas como Caldera podrían registrar mareas superiores a los tres metros hacia finales del año.
Lizano también había advertido a comienzos de agosto de 2026, en conversación con el medio Teletica, sobre la posibilidad de que se produzcan inundaciones hacia el cierre del año.
“Sí, podríamos tener inundaciones para el fin de año, porque justamente tenemos aproximadamente más de 10 días en los que vamos a tener mareas mayores a 3, digamos, a 2.90 o 3 metros para el Pacífico Central de nuestro país. Sin incluir la componente por el fenómeno de El Niño, y sin que le estemos incluyendo la componente de aumento del nivel del mar ni el oleaje”, advirtió.
Las inundaciones previas en Caldera
La amenaza no es completamente nueva para Caldera. Aquella zona podría enfrentar inundaciones similares a las registradas en 2023.
Aquel año, el Ministerio de Obras Públicas y Transportes tuvo que intervenir con roca en otro sector de la carretera como respuesta a los efectos sobre la infraestructura vial.
De hecho, recientemente se registraron inundaciones por intensas lluvias en el país latinoamericano. Especialmente en la provincia de Limón, donde el fin de semana del 15 de agosto 2026 se enfrentaron horas críticas por comunidades aisladas y viviendas anegadas que derivaron en operaciones de rescate.
La erosión y el aumento del nivel del mar tampoco son fenómenos que hayan aparecido recientemente en Caldera. Desde 2013, también la Universidad de Costa Rica había advertido sobre el origen de parte del problema.
Según aquella investigación, la Ruta 23 fue construida sobre la duna de playa Caldera. Además, desde la construcción del puerto, en 1981, el dragado constante habría impedido que la arena regresara naturalmente a la costa.
La combinación de esos factores contribuyó a modificar la dinámica natural de la playa y a dejar al sector más expuesto al avance del mar.
Qué hay detrás del aumento del nivel del mar
El aumento del nivel del mar está relacionado principalmente con el calentamiento global.
Años atrás, Lilliana Piedra, académica de la Escuela de Ciencias Biológicas de la Universidad Nacional (UNA), explicó al medio Diario Extra que una de las principales razones era el deshielo de los casquetes polares provocado por el aumento de la temperatura del planeta, junto con algunas actividades humanas asociadas al calentamiento global.
La especialista también había remarcado que no se trataba de un fenómeno exclusivo de Caldera. Por el contrario, según explicó en aquella oportunidad, afectaba a buena parte de las playas del Caribe.
KioskNews shows a cleaned-up reading view extracted from the publisher’s page — the original always lives on their site, not ours.