ESPN2027 recruiting class rankings: Duke enters top 45 in latest updateThe Jerusalem PostFlights must be open to all or to no one, Iranian adviser says following Iraqi airport suspensionDaily MaverickFreedom from the ANC could be our real emancipationPunchLady apologises for AI-generated Itel power tank explosion imageUN NewsThe Takeaway: UN General Assembly debate Day 3RTP DesportoGP de Portugal antecipado para outubro em 2027, Argentina regressa e Hungria saiInquirerMarcos signs BSKE postponement into lawBollywood HungamaA true MASTERSTROKE: Avengers Endgame: Encore has MORE surprises beyond the leaked scenes; Marvel saves its BIGGEST twist for theatres (SPOILERS ahead)SCMP ChinaXi Jinping marks second Mid-Autumn Festival in US during state visitRadio Times10 Questions with Amol Rajan and Hannah FryBillboardMusic Venue Trust Teams Up With Drowned In Sound to Launch Live Music TitleSouth China Morning PostItaly to ban burkas in schools, with 30% cap on pupils with poor Italian
The Daily Newsstand · Free, Always
Friday, September 25, 2026

Lo echaron por no hacer nada en el trabajo y hoy vive un sueño: gana US$90 mil anuales con una insólita labor

Translate

El mercado laboral a menudo premia la productividad extrema, pero Shoji Morimoto demostró que el valor personal reside en el lugar menos pensado. En 2018, este hombre recibió una crítica directa de su superior: su falta de iniciativa resultaba prescindible para la empresa. Aquel despido, lejos de hundirlo, marcó el inicio de una transformación radical. Morimoto decidió convertir esa supuesta carencia en un servicio profesional. Hoy, a sus 41 años, factura 90.000 dólares anuales por un concepto simple: acompañar a personas que requieren presencia humana sin exigencias de interacción profunda.

El fenómeno nació en la red social X, donde Morimoto publicó un anuncio donde se presentaba como una persona capaz de alquilarse para realizar tareas mínimas. El hombre buscaba ofrecer compañía sin compromisos y la idea caló hondo en una sociedad marcada por el aislamiento. Desde aquel primer mensaje, acumuló más de 4000 sesiones. Su metodología es austera y deliberada, donde el cliente lo convoca para actividades cotidianas, como comer, pasear o cumplir trámites formales.

El joven simplemente permanece al lado del usuario, no impone conversación y evita cualquier juicio. Al respecto, enfatiza en un punto clave: “Nunca seré amigo de las personas que me alquilan”. Esta distancia profesional garantiza la naturaleza transaccional del vínculo.

Shoji Morimoto afirma que pudo vivir muchas experiencias nuevas con este trabajoInstagram (@morimoto_shoji)

La versatilidad de los pedidos resulta sorprendente: algunos clientes solicitan su presencia en momentos tan íntimos como una firma de divorcio. Otros requieren su apoyo físico en maratones o durante viajes extensos. Un caso relata un recorrido en tren de 17 horas donde Morimoto cumplió su rol sin intervenir. Otro cliente lo contrató en 270 oportunidades. El perfil de sus usuarios es diverso, aunque la mayoría reside en Japón. A pesar de la fama internacional que adquirió su propuesta, el tokiota mantiene los pies sobre la tierra e incluso publicó un libro sobre sus experiencias, aunque, bajo su filosofía de mínima intervención, delegó la escritura en un tercero.

El aspecto económico también evolucionó, ya que en sus inicios, Morimoto cobraba una tarifa fija por sesión cercana a los 10.000 yenes. Con el transcurso del tiempo, migró hacia un sistema voluntario, es decir que bajo esta modalidad depende de la voluntad de cada cliente. La sostenibilidad del negocio sorprende incluso al propio creador, quien admite ante CNBC: “Cobro una tarifa voluntaria, así que no sé si será sostenible, pero me divierte intentar ver si funciona”.

Esta incertidumbre no impidió que el servicio se convierta en su sustento principal y el de su familia. El japonés atiende habitualmente a una o dos personas por jornada, lo que le permite mantener un flujo constante de ingresos.

El caso de Shoji Morimoto se hizo muy viral en redes socialesCaptura X (@morimotoshoji)

El éxito de este emprendimiento disparó reflexiones sobre la utilidad humana, donde Morimoto sostiene que la sociedad impone una presión innecesaria por la productividad constante. Vinculado a esto, el hombre afirmó: “La gente no tiene por qué ser útil de ninguna manera específica”. Su labor se transforma así en un refugio para quienes buscan compañía sin las cargas sociales de una amistad tradicional. Este espacio, despojado de expectativas, logra que miles de personas paguen por un servicio que, en teoría, carece de acción concreta. Morimoto encuentra felicidad en el proceso, donde disfruta el contacto, las historias ajenas y el acceso a lugares desconocidos.

El modelo de negocio de Shoji Morimoto refleja un cambio en las necesidades de la vida moderna urbana. A través de su cuenta en X e Instagram, el japonés gestiona a casi un millón de seguidores. La falta de acciones físicas o tareas personales protege al profesional del agotamiento, ya que él no es un empleado doméstico ni tampoco un psicólogo. Este enfoque le permitió construir una carrera exitosa desde el vacío, con lo que demostró que el mercado premia, en ocasiones, la ausencia total de pretensiones. La historia de Morimoto ilustra cómo una crisis personal puede devenir en una reinvención lucrativa que desafía las normas laborales tradicionales.

View the original on La Nación →

KioskNews shows a cleaned-up reading view extracted from the publisher’s page — the original always lives on their site, not ours.