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Sunday, November 1, 2026

Issa Kort: “Los gobiernos de Chile y Brasil entienden muy bien que la relación es importante y no tienen espacio para darse gustitos ideológicos”

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El 21 de mayo aterrizó en Brasilia. Desde ahí la agenda del embajador chileno en Brasil, Issa Kort (UDI), no ha parado. Ha sostenido reuniones con distintas autoridades del país que lidera Lula da Silva, quien el domingo pasado ganó sorpresivamente su reelección a la Presidencia de la República.

Kort, quien está a la espera de entregar sus cartas credenciales, aborda el triunfo de Lula y afirma que la relación entre él y el Presidente José Antonio Kast es pragmática, pero que también han logrado cultivar cierta cercanía. Sostiene que las diferencias ideológicas entre ambos gobiernos no son un problema ni tampoco la decisión de Kast de ingresar al Escudo de las Américas de Donald Trump. 

“Nunca nos han manifestado alguna observación. Así como somos muy respetuosos de las acciones que toma el gobierno de cualquier país, también exigimos respeto cuando se toman decisiones que adopta el Estado de Chile”, dice.

¿Cuál es su lectura del triunfo de Lula y cómo impacta en la relación con Chile?

El principal impacto que tiene para Chile es que vamos a tener certidumbre de quién va a ser el próximo presidente de Brasil en los cuatro años que vienen. Como país, no nos interesa inmiscuirnos en quién elija determinado país. Todo lo contrario, somos respetuosos de la democracia y de la soberanía interna. Por lo tanto, estamos preparados para trabajar con quien el pueblo brasileño eligiera electo y, en este caso, reeligió al Presidente Luiz Inácio Lula da Silva.

El Presidente Kast reconoció rápidamente el triunfo de Lula, pese a que Flavio Bolsonaro dijo que quería impugnar la elección. ¿Cómo interpreta esa señal del presidente dada tempranamente?

El reconocimiento se hace cuando se cuenta el 100% de los votos y son publicados por el Tribunal Supremo Electoral de Justicia Brasileño. O sea, es la institución electoral de Brasil la que publica los resultados, la cual reconocemos como una institución seria y confiable. El alargue de las dos horas de la votación fue pedido por ambos comandos. Más que temprano o tarde, el Presidente Kast y el gobierno de Chile reconocen el triunfo una vez que es publicado el 100% de los votos. En segundo lugar, el Presidente Kast, como presidente en ejercicio, se relaciona con presidentes, no se relaciona con candidatos.

Planteo lo del temprano reconocimiento respecto de otras figuras de la región, como Javier Milei. ¿Muestra el Presidente Kast un liderazgo diferente?

El presidente me ha dado instrucciones de actuar con total pragmatismo y anteponer el interés del país por delante. En ese sentido, la relación con Brasil es una relación estratégica. Brasil es un socio importantísimo para el país, no vamos a caer en las tentaciones de hacer grupos ideológicos, además de la relación con un país con 190 años de relaciones diplomáticas que no son construidas solo por un determinado gobierno (...). Y, además, no solo fue el Presidente Kast que saludó al Presidente Lula, sino que también otros presidentes (…). Aquí actuamos anteponiendo el interés nacional.

Lo digo en comparación a Milei…

Lo que pasa es que el Presidente Kast está administrando y manejando la política exterior con total pragmatismo y anteponiendo el interés de Chile, y además respetando la soberanía de cada país y aplicando el principio de no intervención en asuntos internos.

Si bien el presidente reconoció la elección, en el partido que él fundó algunos levantaron dudas sobre los resultados. ¿No le transmitieron inquietud en Brasil? 

La verdad que no, nadie me comentó nada.

¿Y conviene que se haga ese tipo de declaraciones por parte del partido del presidente?

Es que al final el gobierno es el que habla a través del presidente o de la Cancillería, y el único representante del gobierno formalmente en este país soy yo como embajador. Por lo tanto, las opiniones que emitan el presidente de la República, el canciller o yo son las que van en este sentido.

Usted dijo que el presidente se relaciona con presidentes y que por eso también rápidamente hace el contacto. Sin embargo, cuando era el presidente electo, Kast invitó a Flavio Bolsonaro a su asunción como mandatario. ¿Se resintió mucho ese episodio? 

Todas las diferencias que puede haber entre Brasil y Chile están totalmente superadas. Hoy en día la relación entre el gobierno de Chile y el gobierno de Brasil es de total normalidad, de mucha cercanía, de un razonamiento estratégico. Hoy en día tenemos una relación en el presente muy activa y con un futuro también muy prometedor.

¿Pero hubo un aprendizaje en eso en política exterior? Invitar a Bolsonaro generó que Lula se bajara del cambio de mando. 

La verdad, yo puedo hablar desde mi nombramiento como embajador.

Le pregunto desde el impacto de lo que genera en la relación entre los dos países. 

Cuando a mí se me propuso mi beneplácito para ser embajador, el gobierno de Brasil no demoró más de 24 horas en aceptarlo. Eso es un gesto de mucha fraternidad y mucha cercanía del gobierno del Presidente Lula al gobierno del Presidente Kast. Por lo tanto, me quedo con esa acción.

Usted habla de que la relación es buena ahora, pero ¿cuál era la situación cuando usted aterriza en Brasil?

Me encontré con una Cancillería que me había otorgado el beneplácito en 24 horas, lo cual es bastante rápido en los lenguajes diplomáticos. Se lo agradezco mucho al gobierno del Presidente Lula. Desde que aterricé el 21 de mayo pasado, lo único que he hecho es trabajar inagotablemente por las relaciones tanto con el sector público como con el sector privado.

¿Existe algún prejuicio en Brasil con el gobierno de Kast por ser de derecha?

Los gobiernos son evaluados por sus acciones, por sus determinaciones, y el que haya buscado el Presidente Kast el tener una relación pragmática, responsable, respetuosa con el Presidente Lula solo demuestra que aquí se está actuando con responsabilidad.

No hay, entonces, prejuicios por ser gobierno de derecha. 

No, todo lo contrario. Creo que ellos entienden que también tenemos visiones complementarias. Ellos reconocen que con el gobierno de Chile se puede trabajar con una agenda de futuro en serio, que está marcada mucho por las relaciones privadas. El relacionamiento de los privados entre Brasil y Chile es importantísimo. Brasil es un top ranking para Chile en muchos aspectos. En primer lugar, es el tercer socio comercial después de China y EE.UU. Creo que ambos gobiernos entienden muy bien que la relación entre Brasil y Chile es sumamente importante y no tienen espacio para darse gustitos ideológicos, todo lo contrario.

¿Y no le ha tocado recomponer relaciones al compartir ideologías distintas? 

No, al contrario, más que de recomposición de relaciones, es demostrarles que veníamos con una agenda hiperactiva entre Chile y Brasil, que el gobierno del Presidente Kast tiene toda la disposición a trabajar ampliamente con Brasil. No queremos tener una relación de mantención de relaciones, sino que tenemos una estrategia de vinculación muy cercana entre Brasil y Chile.

¿Cómo ve este entendimiento que puede darse en Chile y Brasil? ¿Qué tan sólida puede ser esa relación teniendo en cuenta la distancia ideológica? 

Chile tiene una característica que solo comparte con Ecuador: son los dos únicos países que no tienen frontera con Brasil, lo cual hace tener una relación un poco especial, ya que comparten frontera con todo el resto de los países de Sudamérica. En segundo lugar, este año celebramos los 190 años de relaciones diplomáticas que se han construido en el largo plazo con responsabilidad. En ese sentido, tenemos una agenda muy importante en aspectos de integración. Y quiero destacar particularmente el corredor bioceánico, que es un proyecto que surge a fines de la década del 90 del siglo pasado. Por lo tanto, tenemos una capacidad de integración. En segundo lugar, tenemos un reconocimiento recíproco en temas tan importantes como la lucha contra el crimen organizado transnacional o la defensa. Y, desde el punto de vista social diario, Brasil es el principal destino del turismo chileno al exterior y Chile se convierte en uno de los principales destinos del turismo en Sudamérica para los brasileños.

¿Y ve alguna debilidad que haya que trabajar? 

Más que debilidad, hay que trabajar primero cuidando las relaciones. Eso es súper importante. Cuando nos decimos amigos, sabemos que la amistad se va cultivando. Quizás, y diría de los desafíos más que una debilidad es, sin lugar a dudas, acercar los idiomas.

¿Cómo calificaría la relación del Presidente Kast con Lula? 

Creo que hay una relación más allá de lo institucional. Por ejemplo, supe que cuando el Presidente Lula terminó su discurso en la Asamblea General de Naciones Unidas, sin tener incluso una reunión pactada, se acercó personalmente a saludar al Presidente Kast.

¿Hubo tensiones entre ellos por la decisión de Chile de no respaldar a la expresidenta Bachelet por la cercanía que tiene con Lula? 

Tal como se lo comenté, todas las diferencias que hubo antes de mi llegada son parte del pasado. Hoy en día tenemos una relación sumamente normal, cercana y directa.

Pero la bajada de Bachelet de la ONU ocurrió cuando usted estaba…

No fue tema.

¿Y cómo repercute en la relación con Brasil la orientación que ha tenido Chile hacia la política exterior respecto de Estados Unidos? 

Nos relacionamos entre gobiernos, y en ese sentido la política exterior la marca el presidente y la conduce el canciller, y está basada en anteponer el interés nacional. Por lo tanto, yo me puedo referir a los aspectos de relación bilateral entre Chile y Brasil.

En medios de Brasil se ha publicado que al gobierno de Lula le preocupa la adhesión de Chile al Escudo de las Américas de Donald Trump. Porque en el listado de organizaciones criminales a combatir aparecía el Comando Vermelho, que opera en Brasil.

Sí, pero nunca nos han manifestado alguna observación. Nosotros, tal como somos muy respetuosos de las acciones que toma el gobierno de cualquier país, también exigimos y hacemos ver el respeto cuando se toman decisiones que adopta el Estado de Chile.

¿Sumarse a este grupo no entra en la categoría de darse “gustitos ideológicos”, ya que son todos países con gobiernos de derecha y se le llama el Escudo de Trump…?

Son opiniones que no podemos comentar. Podemos hablar de acciones de gobiernos, de Estado. Y, en ese sentido, respeto la decisión y apoyo la decisión que tome el presidente de la República, que es quien conduce la política exterior de Chile.

Entonces, hasta ahora, ¿no le han transmitido ningún tipo de preocupación por la incorporación de Chile al Escudo de las Américas? 

Ningún tipo de preocupación al respecto.

La inquietud que hay, según ha salido en publicaciones, es sobre la eventual intervención militar en el país bajo el argumento que opera el Comando Vermelho. 

Nosotros nos informamos de las opiniones del gobierno a través de los canales diplomáticos y no de lo que pueda aparecer en la prensa, la cual también seguimos, pero nos comunicamos a través de canales formales.

El Presidente Lula dijo que es “triste el complejo de inferioridad de los presidentes de América Latina”, haciendo alusión a los países que se integraron al Escudo de las Américas. 

A mí nunca me han planteado eso.

Lecturas sobre el triunfo de Lula hay varias. Una de ellas es que permite que haya un contrapeso fuerte a Trump que puede beneficiar a Chile para tomar distancia en ciertos aspectos de Estados Unidos. ¿Genera un impacto en esa línea? 

Sin duda que quien presida Brasil es un referente a nivel regional y a nivel global. Brasil es prácticamente la mitad de Latinoamérica en territorio, en población. Pero las decisiones que tome Chile con respecto a su política exterior son única y exclusivamente anteponiendo el interés nacional y no dependiendo de quién gobierne un país u otro.

Pero para Chile no daba lo mismo si ganaba Lula o ganaba Bolsonaro…

Más que dar lo mismo, somos respetuosos y responsables de quien elija el pueblo brasileño como su líder, como su jefe de Estado. Y, en ese sentido, estamos dispuestos a trabajar con quien el pueblo brasileño elija como su presidente de la República.

¿Le favorece o no a Chile que exista un contrapeso ideológico en la región? 

No, a Chile le favorece siempre tener claro cuáles son sus principales objetivos en la política exterior y anteponer el interés nacional. Eso es lo que le beneficia a Chile.

¿Que Brasil esté fuera del Escudo de Trump no debilita la posición de combatir el crimen organizado? Que ha sido el argumento del gobierno para ingresar. 

En ningún caso. Creer que solo un mecanismo permite enfrentar el crimen organizado transnacional es no entender cómo funciona esto. Creo que si hay que tener uno, dos, tres o cuatro mecanismos distintos para enfrentar el crimen organizado, todos son necesarios.

Se conoció que Brasil estaba estudiando sumarse al Compromiso de Santiago, esta alianza regional de seguridad que Chile impulsa. ¿Tiene novedades? 

El propio Presidente Kast, en su tuit, cuando felicitó y reconoció el triunfo del Presidente Lula, estableció que uno de los puntos de la agenda era el combate al crimen organizado. Por lo tanto, sin lugar a dudas, a través de ese u otro mecanismo vamos a seguir colaborando.

Pero le gustaría que se sumara, me imagino.

A mí me gustaría que Brasil trabajara intensa y activamente con Chile para la lucha en contra del crimen organizado, como lo estableció el Presidente Kast en su tuit.

La llegada de Lula también desplomó los mercados .¿Cómo está trabajando Chile en ese escenario? 

La verdad es que hemos definido una estrategia en el relacionamiento económico con Brasil, sustentada en cuatro pilares: comercio, inversión, servicios y gremios o entidades. Explico esta división porque es muy importante entender que las inversiones acá son muy a largo plazo. En segundo lugar, la relación comercial. Brasil es el tercer socio comercial de Chile, luego de China y de Estados Unidos. En tercer lugar, tenemos empresas importantísimas que dan servicios en Brasil, desde servicios a la minería, pero también servicios de integración aérea.

El perfil del canciller Francisco Pérez Mackenna es principalmente económico, lo que ha sido cuestionado por la falta de política. ¿Eso repercute en las relaciones con Brasil?

Todo lo contrario. Recibí instrucciones políticas y económicas (...). No comparto esa definición, sino que hemos tenido un acercamiento político.

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