Dos incensarios de Pompeya revelan las plantas y resinas que se quemaban en los rituales domésticos
Un análisis de dos incensarios de Pompeya revela qué plantas y resinas ardían en los rituales domésticos romanos y permite reconstruir sus aromas.
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Las cenizas que sepultaron Pompeya en el año 79 d. C. no solo conservaron edificios, pinturas y objetos cotidianos. También protegieron algo mucho más difícil de recuperar: los restos de las sustancias que los romanos quemaban durante sus rituales domésticos.
Un estudio publicado en Antiquity ha analizado por primera vez de forma sistemática los residuos de dos incensarios de terracota. Sus resultados permiten acercarse a los aromas que acompañaban la vida religiosa de hace dos mil años.
Dos incensarios hallados en contextos domésticos
El equipo, dirigido por Johannes Eber, de la Universidad de Zúrich, examinó dos piezas. Una apareció en 1954 en la Officina di Sabbatino, una antigua vivienda que se estaba transformando en posada cuando se produjo la erupción.
La segunda fue descubierta en 1986, todavía en su posición original, en el santuario doméstico de una villa rural de Boscoreale, cerca de Pompeya.

Para analizar los residuos, los investigadores combinaron microscopía, análisis de fitolitos y cromatografía de gases acoplada a espectrometría de masas. Encontraron restos de plantas leñosas, probablemente roble, laurel y especies relacionadas con árboles frutales.
La mayoría de estas plantas habría crecido en el entorno de Pompeya y pudo utilizarse como combustible o como ofrenda. Las fuentes romanas relacionaban, además, el roble con Júpiter y el laurel con Apolo.
Una resina aromática llegada de lejos
La sorpresa apareció en el incensario de Boscoreale. Allí se detectaron compuestos compatibles con una resina de la familia Burseraceae, probablemente elemí, procedente de regiones tropicales de Asia o del África subsahariana.

Se trata de la primera evidencia arqueológica de una resina aromática importada utilizada en el culto doméstico pompeyano. También aparecieron marcadores químicos de productos de uva, compatibles con vino o vinagre.
El hallazgo confirma materialmente prácticas conocidas hasta ahora: quemar sustancias aromáticas y realizar libaciones formaba parte de los rituales familiares.
El paisaje olfativo de un altar doméstico
Los residuos no permiten recuperar un perfume exacto, pero sí reconstruir parte de aquel paisaje olfativo: humo de madera y plantas locales, mezclado con resinas exóticas y quizá con el aroma del vino vertido sobre las brasas.
Los residuos no permiten recuperar un perfume exacto, pero sí reconstruir parte de aquel paisaje olfativo: humo de madera y plantas locales, mezclado con resinas exóticas y quizá con el aroma del vino vertido sobre las brasas.
El descubrimiento revela también una dimensión inesperada: incluso el humo de un pequeño altar doméstico conectaba Pompeya con redes comerciales que se extendían miles de kilómetros.
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