Cómo limpiar el mat de yoga en casa y sin arruinarlo

Un mat de yoga puede terminar una clase con marcas de pies, gotas de transpiración y restos de crema de las manos. Después se enrolla y, muchas veces, permanece así hasta la práctica siguiente.
La suciedad no siempre queda a la vista. Parte del sudor y de la grasa corporal permanece sobre una superficie donde durante una sesión también se apoyan la cara, los brazos y las piernas.
El problema aumenta cuando la esterilla sale de casa. Pisos de gimnasios, estudios y clases grupales suman otro tipo de contacto y hacen que limpiar el mat de yoga sea necesario con mayor frecuencia.
Agua, una pequeña cantidad de jabón suave y un paño son suficientes para la limpieza habitual de muchos mats que se utilizan para este tipo de ejercicios. No hace falta sumergir la esterilla ni cubrirla de espuma para sacar la suciedad que queda después de una clase.
El paño se pasa por toda la cara utilizada durante la práctica y después por el reverso, que estuvo apoyado contra el piso. Si quedan restos de jabón, otra pasada con un paño humedecido solamente con agua permite retirarlos.
Hay una razón para usar poco producto. El jabón que queda sobre el material puede formar una película y cambiar el agarre. El problema se nota recién en la clase siguiente, cuando manos o pies empiezan a deslizarse en posturas que antes eran estables.

Después llega un punto tan importante como el lavado: el mat tiene que secarse completamente extendido. Enrollarlo húmedo deja la superficie encerrada sobre sí misma y favorece la aparición de olor.
Los productos fuertes merecen otra precaución; alcohol, lavandina, aceites esenciales o soluciones caseras concentradas pueden afectar ciertos materiales. Antes de aplicarlos, la indicación específica del fabricante resulta más útil que una receta universal.
Qué puede acumular una esterilla después de varias clases
La transpiración es apenas una parte. Sobre un mat también quedan grasa natural de la piel, polvo, cabellos y residuos de cremas o cosméticos. A eso se suma todo lo que recoge la cara inferior al tocar el suelo.
Los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades de Estados Unidos (CDC) separan dos acciones que suelen confundirse. Limpiar remueve suciedad y reduce gérmenes; desinfectar utiliza productos destinados a eliminar los microorganismos que permanecen sobre una superficie.
En una esterilla personal utilizada dentro de casa, una limpieza regular tiene un contexto distinto al de un mat compartido. En un gimnasio o estudio, la misma superficie puede pasar por distintas manos, pies y pisos durante una jornada.

Los ambientes deportivos húmedos también están vinculados con microorganismos asociados a afecciones como pie de atleta, tiña y verrugas plantares. La humedad retenida y el uso común son dos razones para prestar más atención a la higiene de estos elementos.
Cuando el fabricante admite un desinfectante, hay otro detalle que suele pasar inadvertido. Los CDC señalan que estos productos necesitan permanecer sobre la superficie durante el tiempo de contacto indicado en su etiqueta; rociar y secar inmediatamente puede impedir que actúen como fueron diseñados.
Cada cuánto limpiar el mat de yoga según el uso
Una esterilla que se utiliza tres o cuatro veces por semana y termina mojada de transpiración necesita más atención que otra reservada para una práctica tranquila los domingos. La frecuencia de uso cambia el ritmo de limpieza.
Después de una sesión intensa se puede retirar el sudor antes de guardar el mat. Además, se recomienda una limpieza más profunda al menos una vez por mes, aunque esa frecuencia puede adelantarse cuando el uso es elevado.

El olor de los materiales del mat de yoga también funciona como señal. Lo mismo ocurre con manchas, tacto grasoso o sectores que continúan húmedos varias horas después de haber terminado la práctica.
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