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Tuesday, September 15, 2026

Edo Caroe: “Yo no estoy tan cercano al comediante atormentado”

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Tras triunfar por segunda vez en el Festival de Viña, y sumado al éxito que han alcanzado sus programas de Estudios Neverland, Edo Caroe no encontraba cómo empezar a armar su próxima rutina. La respuesta la empezó a encontrar a través de la magia, y reconociendo su bloqueo creativo.

Así nace “Edo Caroe no tiene Show”, el espectáculo que ha logrado llenar teatros a lo largo del país, encaminados hacia su próximo hito: tres funciones en el Santander Arena para el 27, 28 y 29 de noviembre (este último con entradas disponibles en Punto Ticket). Meses antes, hará los pequeños ajustes de su espectáculo en tres fechas, del 21 al 23 de septiembre en el Teatro Nescafé de las Artes.

En medio de las giras, el comediante ha cosechado nuevas inquietudes en Neverland, a partir del éxito de reproducciones de “Tomás Va a Morir”. Pero además de hacer reír, o sorprender, Eduardo Carrasco tiene inquietudes sobre el mundo que lo rodea. En “Charlas en un Pueblo Fantasma”, “Free Solo”, e incluso el revuelto “Free Chula” encuentra momentos donde puede reflexionar, ya sea lo que ocurre en el mundo o lo que le intriga.

-Tendrás funciones de “Eda Caroe No Tiene Show” muy pronto en el Nescafé de las Artes, una previa a las presentaciones en el Santander Arena. ¿Serán los último ajustes para esos shows de noviembre?

Todo lo que hay antes de los Arena, ya a esta altura, sirve para ir afinando la rutina, viendo los tiempos, inventando cositas también. Si bien es el cierre del “No tiene show”, también la gente se va a encontrar con muchas cosas nuevas, y hay harto material que no estoy haciendo en el teatro, pero que sí va a tener lugar en las funciones de noviembre. Son tres funciones bien distintas entre sí. Después de un año y medio la rutina ha cambiado harto respecto a su estreno.

Esta rutina parte desde “una hoja en blanco” y reaparece la magia, ¿cómo esta regresa a tus presentaciones? ¿Es la incertidumbre o falta de ideas lo que te llevó a retomar la magia para tus shows?

En mi proceso creativo, cuando hay algún bloqueo, o cuando me está costando mucho encontrar un camino para empezar a escribir, de alguna manera la magia me da esa calma y esa libertad para volver al rumbo.

Después de Viña, al enfrentarme a una hoja en blanco y escribir un show completamente desde cero, estaba un poco contra el tiempo. Quería escribir sobre otros temas, pero no sabía muy bien cómo abordarlos, entonces empecé por la magia.

Edo Caroe presentando "Edo Caroe No Tiene Show" - Foto: Joss Moisan

Partí por ahí, creando las rutinas de magia con participación del público, reencontrándome con ese humor que es propio de la magia, más inocente, más absurdo, más de objetos, y esa simpleza me va abriendo un poco el camino para los otros temas.

-Mencionaste que estabas contra el tiempo. ¿Es una presión hacia ti mismo, o quizás ciertas expectativas que te podían generar tu público, o la expectación mediática de pasar de un show exitoso en Viña a tener algo nuevo de inmediato?

Siempre están esas exigencias que a veces uno se las arma en la cabeza, y a veces no son tan así. Pero sí, uno está en una constante competencia consigo mismo: “ya escribí este show, quiero escribir algo nuevo, ya quiero decir otras cosas, quiero sorprender de nuevo con otros chistes”, y ahí te vas entrampando.

Ahora claro, hay también una cosa que es estructural de la industria de la comedia, o de la productora. Las fechas de los teatros que se deben reservar con un año de anticipación, y uno tiene que llegar con un show nuevo para la gente. Algunas cosas estaban en mi cabeza, y otras cosas sí eran muy apremiantes, pero todo funcionó mejor cuando me tomé mi tiempo, cuando me tomé ese semestre para poder hacer las cosas a un ritmo más tranquilo.

-¿Sientes que has podido tener la suerte de tener más tiempo para todo, o aún percibes que aún te corre el tiempo encima?

No estoy acelerado. Hago muchas cosas, pero afortunadamente tengo un buen equipo que me va ordenando la agenda. Aprendí también a disfrutar un poquito más lo que hago en el escenario, y que no solo sea exigencia, que haya también algo de disfrute. Eso me va calmando el día a día, porque con tanta cosa de que el podcast, que la grabación, la campaña y los shows, realmente uno entra en un ritmo bien vertiginoso, pero actualmente estoy muy tranquilo.

-Las redes sociales, por una parte sirven para promocionar este tipo de espectáculo, pero que también, viendo tu carrera en los últimos años, pasaste de tener un rol bastante activo a hoy que es más selectivo. ¿Tiene que ver eso también con esas presiones de lo vertiginoso que es el mundo hoy, para ti, el decidir tomar un paso al costado?

Es una forma de elegir las cosas en las que voy a destinar mi tiempo, mis energías, también declaración de principios. Hay algo de práctico en la ausencia en redes sociales, que nunca es una ausencia del todo como me gustaría. Uno igual en cierta medida depende de ellas, pero es una eterna adicción. Ahí tengo que promocionar mi trabajo, pero al mismo tiempo es un lugar en el que no quiero estar. Intento equilibrar esas dos cosas.

Considerando todo el contenido que hacía antes, ha bajado mucho. Estoy más viejo, tengo menos ganas de lidiar con la gente en redes sociales, que no es lo mismo que compartir con el público, que a mí me encanta. Me gusta el en vivo, actuar en los bares, la foto después del bar. Si alguien se me acerca, me conversa, perfecto. Me encanta ese contacto con la gente que gusta de mi trabajo.

En redes sociales es distinto, porque el contexto es otro. Las redes sociales están movilizadas por otro tipo de emociones, entonces no es un lugar que me interese, intento estar lo menos posible ahí. También tengo una mirada bien desesperanzadora a las redes sociales: no creo que sea un lugar que vaya a cambiar, ni en el cual yo tenga que destinar energías para cambiarlo. Creo que es un lugar que hay que abandonar, y abandonar entre comillas, lo que más uno pueda, salir de ahí. Eso es lo que he estado haciendo, publicando lo justo y necesario, ojalá cada vez menos, para que el encuentro con mi público sea en otra circunstancia. Vivimos llenos de contradicciones, entonces hay que manejarlo como uno mejor pueda.

Edo Caroe presentando "Edo Caroe No Tiene Show" - Foto: Joss Moisan

-El mundo vive entre contradicciones, y también hay una infinidad de estímulos. Por otro, los nombres de tus últimos shows: Lo que salga, Peligrosamente Bien y Edo Caroe no tiene show, tienen en común el elemento de incertidumbre muy marcado, y también la salud mental. Son temas que aparecen muy seguido en la nueva generación de músicos chilenos: el malestar y sufrimiento aparecen como motores creativos. ¿Tú lo sientes así? ¿Sufres para crear?

No sé si la música se está moviendo en ese sentido, no soy tan conocedor, pero es un tema que he abordado harto, sobre todo en Free Solo. La romantización del sufrimiento y del dolor. La conclusión más sana a la que he llegado es que no solo se trata de eso, si uno no tiene cómo procesar ese dolor, para evitarlo y sacar algo de ahí, no tiene sentido. No es el único motor creativo, creo.

Sí la pérdida. La pérdida como duelo, cuando uno procesa el dolor. Eso es lo que tiene que ver con la palabra duelo, el batallar con el dolor, procesarlo, y de ahí puede salir algo. Pero también lo he dicho: sería irresponsable de mi parte comunicarle a los artistas más jóvenes, o comediantes y magos que están partiendo, que hay que sufrir para crear. Yo también he creado cosas bien interesantes desde estados más calmos de mi vida, y no necesariamente desde el sufrimiento, pero claro, uno tiene que conocer cuáles son las emociones que uno puede procesar y leer bien para crear, pero no tiendo a romantizar el dolor. No me gustaría caer en eso.

-Me llamó la atención que en Free Solo mencionaste a la banda Teodioteodio, que presenta un elemento más visceral. Harto ruido, de repente un momento más calmo, y temáticas que van de la mano con este circuito de bandas independientes. Candelabro habla de la pérdida de la espiritualidad, o de la fe, por algún lado. Inundaremos es otra banda que habla de abrazar la pena. ¿Consideras que Chile es un país melancólico?

Yo creo que es un país muy nostálgico, orillando lo melancólico. No solo la nueva escena indie, sino, no sé, si uno escucha a Los Ángeles Negros o Mon Laferte, sus canciones están muy atadas al dolor, a lo visceral, y quizás algo del carácter del chileno tiene que ver con eso. No sé si será algo propio de la nación. Sí me atrevería a decir que es algo propio de estos tiempos.

Toda vez que el futuro está cada vez más difuso, que ya no es ese depositario de ilusiones, de anhelos, tan firme como había antes, sino que está muy incierto. Entonces, uno tiende a tirar anclajes emocionales en otros lados, mirar hacia atrás, o a espacios seguros.

No soy muy conocedor de la escena indie. Yo no soy muy conocedor de nada en realidad, que no sea de la comedia. Pero sí, descubrí a Teodioteodio hace poco, y claro, una de las cosas que me gusta es lo viscerales y profundos que son, esta noción de caos que tienen, después de calma, y claro, los sufridas que son las letras, tan poéticas, a mí me encanta.

Quizás ellos encontraron esa fórmula de procesar sus emociones y crear algo tan genuino, pero no le puedes decir a todos los artistas que ese es el camino, y que tienen que estar en el suelo recién para poder crear algo. No es necesario.

Uno tiene pérdidas todo el tiempo. Hay pérdidas familiares, de amistad, la muerte, pérdidas con uno mismo, lo que uno creía ser. Lo que yo creía de mí mismo, mira, me acabo de dar cuenta que ya no existe. Es una pérdida.

Son pequeños dolores que uno va visitando en la vida, pero no necesariamente creo que tienen que ver con el crear.

-Sobre diferenciar entre nostalgia y melancolía, Pau un músico de tu zona, Temuco, en una canción toca esos tópicos porque vuelve a la ciudad y se da cuenta que en su casa, ya no lo es, sino que es un hogar de acogida para pacientes psiquiátricos. Todo cambia y él también. Y además muchos asocian esa nostalgia por la cordillera, que nos aísla del mundo.

Mi profe de la historia decía eso. Porque las condiciones geográficas de Chile hacían que uno estuviera constantemente empequeñecido.

Por personalidad soy bien nostálgico, por mi trayectoria vital también puede ser, y por las cosas que he vivido. Por eso me pegó tanto en su momento la poesía de Jorge Teillier, que tiene mucho que ver con esto de volver a ese lugar, como la poesía lárica que le cargaba que le dijeran de esa manera, como volver al lar, al hogar, a ese pasado un tanto idealizado. Yo empecé a leer a Tellier justo en ese tiempo donde más nostalgia había en mi vida, entonces me pegó harto.

Y Temuco tiene esa figura. Simboliza eso, la tierra de la que me fui, en donde pasé toda mi infancia y tengo un montón de recuerdos, que están mezclados un poco con la ficción y yo a veces sé que es real, de lo que recuerdo y que no. Ya he hecho tantos chistes, historias al respecto que, claro, después vuelvo a ese lugar y lo que tenía en mi cabeza es muy distinto. Pero sí lo revisito constantemente porque no tengo tan cerrado.

Por ejemplo, la relación con mi papá es algo que está ahí siempre abierto, conflictuado, difícil. Entonces esa nostalgia me permite hacer chistes, inventar historias. Pero me gusta, la verdad, no es algo que me complique. Yo no estoy tan cercano al comediante atormentado.

A medida que uno va creciendo, vas lidiando con esas emociones y ese pasado de otra manera. Cuando empecé a escribir chistes, era muy desde la nostalgia. Todos los chistes que tenían que ver con mi papá eran súper agresivos, bien rudos. Yo armé un personaje de mi papá, pero en base a cosas que yo todavía no había procesado tan bien. Pero a medida que fui creciendo, fui conociendo a mi viejo y me fui terapeando también, mis chistes también cambiaron respecto a él. Yo abordo otros aspectos de mi papá. Otros matices de su vida. No es esa figura con la cual yo tenía que descargar mi rabia a través de los chistes.

-Muchas cosas cambian y aparecen también nuevas motivaciones. Una de esas, por lo que he escuchado en Free Solo, es que te gustaría ser profesor. ¿Qué te motivó a pensar en eso?

De repente hablo cosas porque soy bien pasional, entonces vi este video del profesor que inventó una canción para sus alumnos. Primero, me emocionó y después pensé: qué lindo es como persona poder ser un catalizador de la esperanza de otra gente, de aprender, de crear. No sé si quiero ser profesor exactamente, pero traspasar conocimiento me gusta. De acompañar a alguien en alguna disciplina.

Como tutor, o alguien que a través de lo que sabe puede ayudar a otras personas a encontrar un rumbo, quizás algo de entusiasmo en la vida. Eso me gustaría porque claro, vi este video, acababa de ver la Sociedad de los Poetas Muertos que es una de mis películas favoritas que cada cierto tiempo veo y me gusta mucho eso.

Hay tanta gente apagada que solo necesita un poquito de incentivo, algo que los entusiasme en la vida y pueden hacer muchas cosas. Puede ser que también pasó eso conmigo. Tuve muy buenos profesores, gente que se preocupó por mí. Esos vínculos a través del conocimiento de lo que uno sabe, compartir algo que me gusta, pero no sé si me veo en una sala de clases.

-Los programas de streaming han tenido un auge. Las productoras, que al final son programas y que en su mayoría están conducidos por comediantes. ¿Por qué sientes tú que los comediantes terminan ocupando el espacio de anfitrión que históricamente pertenecía a conductores de televisión o incluso a periodistas?

Yo creo hay cierta versatilidad, estilos de comedia, hay más comediantes también. No es algo nuevo, recordemos a Álvaro Salas, por ejemplo. En su momento no solo era jurado, panelista, sino que también animador. En un tiempo donde la vitrina para los comediantes era solo la televisión y el Festival de Viña. Ahora la vitrina para los comediantes es distinta: es podcast, redes sociales, videos. Hay más opciones y gente dispuesta a ocupar esos espacios. Si bien nosotros como productora no estamos muy metidos en el tema del streaming, seguimos haciendo podcasts y cosas grabadas, me parece que habiendo trabajo para los comediantes está perfecto.

Aparte es un desafío también. De repente el comediante tuvo que empezar a dominar un montón de plataformas para mantenerse vigente. Tiene que hacer buenos chistes, tiene que actuar, pero también hacer videos, tener un podcast, hacer streaming.

Entre más comediantes haya haciendo, creo que le hace bien a la industria y algunos lo harán mejor que otros, y de eso se trata en el fondo. Cuando partimos con “Tomás va a Morir” en el living de mi casa, tampoco imaginábamos lo que se iba a convertir.

Entonces también uno anda medio a lo que suceda. Uno intenta aprovechar los momentos de exposición que tiene.

En Argentina claro, hay toda una industria, una cultura del streaming y una cantidad de views y de visitas o de conectados online que acá recién está partiendo. Pero está desafiante.

Yo nunca quise depender tanto de la televisión. Entonces busqué en las redes sociales. Pero después pasa que las redes también tienen sus cosas negativas. Y ahí uno empieza a buscar otra forma. Uno intenta aprovechar al máximo los espacios que haya hasta que te empiezan a hacer daño. Y ahí uno quiere huir un poco.

Se siente que las productoras o canales de streaming en Chile no compiten entre ellas.

-La competencia en realidad parece ser la televisión. los programas de TV abierta no tienen, por ejemplo, programas de conversación como tal. ¿Tú sientes que la televisión perdió esa capacidad?

No sé si lo habrá perdido porque no soy tan conocedor de la tele, pero sí creo que responde a otros tiempos. Los ritmos de la televisión y las exigencias propias de ese medio son incompatibles con el disfrute del tiempo que tiene los más jóvenes. Por eso las nuevas generaciones buscan ese tipo de contenido en otros lados, porque no lo pueden obtener de la TV.

Creo que las productoras de comedia y de streaming, de cierta manera, competimos igual, solo que nuestras formas son distintas a la televisión. Recuerdo que cuando era chico, de repente los programas no podían nombrar al programa del otro canal.

-El canal amigo, decían.

El canal amigo, unas cosas realmente ridículas, eso acá no pasa. Primero porque, como somos del mismo círculo de la comedia, hay amigos de por medio que tienen otros proyectos, y uno también quiere participar de eso. Creo que a nosotros nos gusta divertirnos en lo que hacemos.

Si me invitan de El Sentido del Humor a competir en algo de fiestas patrias, voy a ir, porque me parece divertido compartir con mis amigos, y si eso hace que a ellos les vaya bien, la raja.

Todos queremos ser el podcast más escuchado, estar en el número uno, pero eso no significa que haya que pasar por encima de los colegas, o revisitar las técnicas de la televisión, la forma de ser competencia tiene otros códigos.

Es otra forma de competir. Cuando me invitan de Fabuloso, voy a compartir con mi amigo Pedro (Ruminot) que está ahí. Por ejemplo, mi hija tiene 20 años, ella no entiende los ritmos de la televisión, no son para ella, por eso busca una conversación en otro lado, y bueno, hasta a mí también me pasa.

-¿Estás escribiendo una película?

Sí, va muy bien. Nunca pensé que íbamos a llegar tan lejos con la película. Lo que puedo contar hasta el momento es que efectivamente hay una película que estamos escribiendo hace casi un año con el director Vinko Tomisic y el guionista Santiago Nealon.

Empezamos con la idea de escribir un documental para Estudios Neverland. Queríamos hacer un documental sobre la entretención, la salud mental y el humor, pero en la reunión nos dimos cuenta que nadie quería hacer un documental, queríamos hacer ficción. Ahí desempolvé una idea que tenía hace harto tiempo, que les encantó y empezamos a escribir la película, que está bien avanzada en cuanto a su realización. Yo no soy guionista de cine, soy comediante, y he ido aprendiendo un montón. Yo creo que va a estar más temprano que tarde.

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