Sebastián Sichel: “O Quiroz cambia y entiende de política o se tiene que buscar un ministro político que le haga contrapeso”

El alcalde de Ñuñoa y excandidato presidencial, Sebastián Sichel, no conoce al ministro de Hacienda, Jorge Quiroz. Y dice que lo ha intentado. Ni su condición de oficialista o que sea uno de los ediles mejor evaluados del país le ha abierto la puerta de las oficinas de Teatinos 120. Una prueba –señala él– de que el jefe económico no toma en consideración la dimensión más política de sus decisiones.
Según las encuestas, el gobierno de José Antonio Kast atraviesa su peor momento en la adhesión ciudadana. ¿A qué lo atribuye?
Hay un triple error de diagnóstico. La primera fase tiene que ver con falta de empatía en un minuto de una crisis económica profunda y, además, de empleo. Cuando la gente no tiene pega y tiene malas expectativas sobre el futuro, lo que necesita es un gobierno que entienda que la respuesta temprana a esas necesidades es tan importante como la visión de largo plazo. Eso requiere urgente un cambio, un giro comunicacional, pero también un giro de la política pública.
¿Y los dos errores restantes?
Hay un segundo error en la no definición. Uno no puede tratar de jugar con las dos piernas y las dos manos al mismo tiempo: define crecer hacia el mundo del centro y la centroderecha y hace una alianza que busca construir puentes con mundos más moderados, o define crecer hacia la derecha y hacia el mundo nacional libertario. Creo que el gobierno tiende a coquetear con ambos mundos al mismo tiempo. Ese fue el pecado del presidente Boric, quien quería quedar bien con sus sectores más de izquierda y también con sus sectores más moderados y –al final– no fue ni chicha ni limonada y terminó siendo un gobierno que se diluyó en no hacer nada. Y hay un tercer gran pecado que tiene que ver más bien con un problema de gestión. Si te definiste como gobierno de emergencia, tu capacidad de respuesta tiene que ser muy rápida y no ha sido lo suficientemente rápida.
Vamos por partes. Hubo un problema en el relato de la emergencia en seguridad…
Si defino que mi plan inicial es de seguridad, lo primero que hay que definir es quién va a jugar en esa posición. No haber tenido definido quién es el ministro era lo más raro que había visto. Llegar a (Martín) Arrau fue demasiado largo. El es un gran ministro de Seguridad, lo digo en positivo, pero se partió jugando tarde y han tenido buenas ideas muy mal desarrolladas. Dos ejemplos. No puedo estar más de acuerdo con la necesidad de un quinto estado de excepción constitucional. El problema es que presentaron un proyecto que no se sustenta ni un minuto para mí como constitucionalista ni como alcalde. ¿A quién se le puede ocurrir tener un estado de excepción de ocho meses? Si me hubieran dicho un estado de excepción de 15 días, que se amplía, salgo a aplaudirlo. Algo que parecía una buena idea terminó en implementación pésima. O en el Reglamento de Seguridad Municipal. Salgo a ovacionarlo, si lo sacan rápido y me resuelve dos cosas vitales: uso de armas teaser y test de pelo para los funcionarios municipales y para los concejales. Pero termino discutiendo en la opinión pública si se destituyen o no los alcaldes.

¿Qué es lo que no funciona?
Falta escuchar o falta experiencia en gobernar. Teniendo a gente con mucha experiencia que participó en los gobiernos de Sebastián Piñera... Jorge Quiroz es un ministro de Hacienda que hace la pega, y lo digo directamente, como el tesorero del curso. Es el que aprieta la billetera fiscal porque le tocó un gobierno con déficit, muy mal administrado por el gobierno anterior. Pero los ministros de Hacienda o son políticos o son tesoreros. Y si son tesoreros tiene que haber un político que les diga las definiciones. Déjeme dar un ejemplo casero. En mi casa tengo que ahorrar. Hoy ya no trabajo en el sector privado, sino en el sector público. Pero sé dónde invertir: quiero que mis hijos tengan muy buena educación, practiquen deporte, coman bien. Por tanto, tomo dos decisiones, no solo como un tesorero que cuida la plata de la familia, sino también como alguien que quiere que sus hijos crezcan bien y sanos. Algo me pasa con que este gobierno tomó una definición de tener un ministro de Hacienda que cuida la plata y no hay ningún ministro que diga dónde se gasta o cuáles son las prioridades de gasto esenciales de un gobierno. Me tocó trabajar en el gobierno de la Concertación en el sector económico y admiré al ministro de Hacienda Andrés Velasco, que tomaba decisiones políticas contracíclicas. Me tocó trabajar con el presidente Sebastián Piñera, que incluso en minutos de crisis decidía invertir, como con el terremoto. Hoy veo un gobierno asustado, apanicado por el gasto fiscal, como volviendo a una derecha ochentera, que cree que administrar financieramente un país es simplemente decir “no”.
Hay varios críticos del diseño político del gobierno. ¿Está apuntando para allá?
Si este es un gobierno de emergencia, yo me compré esa tesis, entonces, ¿cuáles son las prioridades para gestionar esta emergencia? Escuché tres en la campaña: seguridad, crecimiento económico y ordenamiento del Estado, para decirlo en simple. De esas tres, no he visto la música de la billetera fiscal funcionando en ese orden. No pido que tengan los resultados en seis meses, lo que pido es tener clarito el norte en esta lógica.
Evelyn Matthei en estas páginas el domingo pasado señalaba la existencia de una estructura de poder en las sombras donde realmente estaba la influencia del gobierno. ¿Lo comparte?
La verdad, desconozco el funcionamiento interno del gobierno. Voy a ser más concreto: creo que el ministro de Hacienda ha tomado un protagonismo inusitado en democracia. He visto un ministro todopoderoso, sin un criterio político detrás de la toma de decisiones, y no sé quién toma esa decisión política hoy dentro del gobierno. No voté por un ministro de Hacienda, voté por un gobierno con decisiones políticas, y si me falta algo es quién va a tomar las decisiones políticas dentro del gobierno para que le diga a Quiroz ‘ya sabemos que hay que ahorrar, pero prioricemos educación?; para decir está bien, está mal evaluado el programa Elijo mi PC, pero parece ser que cuando hay una crisis de empleo y la gente se va a trasladar a los colegios públicos no es buena idea quitarle el computador si no va a haber cómo comprar el computador. Es decir, para poner política con mayúscula a un gobierno que parece no solo tecnocrático sino que parece, insisto, ochentero en definiciones tan importantes como estas. No sé si hay alguien escondido en las sombras, a los únicos que he visto en este tono son el ministro Arrau y al ministro Iván Poduje, pero son ministros colaterales en el sentido político, son ministros sectoriales en el gabinete.
Quien empodera a los ministros es el Presidente…
Hay diseños. En el caso de Andrés Velasco en el gobierno de la presidenta Bachelet, tomaba las dos decisiones, la política y la financiera; hay duplas, que también funcionaban muy bien, pero aquí hay monopolio. Y ese monopolio, por lo menos para mí, que soy un animal que entiende que la política es tomar decisiones con sustento técnico, no puede ser que estas sean tomadas con una calculadora. La gran deficiencia política de este gobierno es que no ha humanizado la toma de decisiones. El presidente Kast hizo un diseño que tiene que ver con un ministro Quiroz que iba a cuidar las finanzas públicas, pero el problema es que falta un líder político dentro del diseño.
La Moneda toma nota del desplome en las encuestas, pero parece no importarle al punto de cambiar el rumbo...
Cada vez que alguien me dice que no ve las encuestas, primero, no le creo o no le importa la gente. Pero yo estuve en un gobierno que estuvo con muy poca popularidad, y yo trataba de ser un ministro bien evaluado, porque espero que la gente evalúe lo que yo hago. Si no, ¿para quién gobierno? Si no, gobierno para mí mismo. No hay que ningunear o mirar en menos a las personas. Oye, si la gente lo está pasando mal, y tú no le puedes dar una buena respuesta porque subió la bencina o porque tenía miedo de quedarse sin pega, o porque le vas a quitar el computador al hijo y tu explicación es que su hijo podía ocupar el computador para ver páginas porno o para venderlo en la feria, es finalmente también tratar de indignar a las personas. No hay que obsesionarse con la encuesta del próximo lunes, pero en el mediano plazo espero que, como alcalde, a la gente le guste lo que hago. Lo segundo, no pensar en cómo te evalúa la opinión pública provoca que todos se vayan bajando del buque, así que es un mal diseño. Chile requiere gobiernos de grandes mayorías. El desafío no es hablarle solo a los fanáticos del tercio. Ese fue el pecado del presidente Boric y puede ser el pecado del presidente Kast. ¿Eso significa renunciar a los que le andan pidiendo indultos? ¿Renunciar a los que le andan pidiendo autoritarismo para pedir estados de excepción masivos? ¿Renunciar a una extrema derecha que tiene borde autoritario? ¿Renunciar a todos estos movimientos neoconservadores del mundo? Sí, poh. Eso significa. El presidente Kast tiene una tremenda oportunidad de ser un gobierno de transición para construir grandes mayorías con los centros democráticos en Chile, pero depende de él. Nunca he visto tanta voluntad, hoy día, de un centro democrático de construir puentes con alguien de derecha como él, con las diferencias que tenemos, pero que nos hemos puesto a disposición. Ahora, quiero que él, en el buen sentido de la palabra, y que ese mundo de derecha ponga la misma disposición sobre la mesa, y para eso hay que hacer renuncias.
Y en todo ese análisis, ¿qué papel juega Quiroz?
Me cuesta ver el rol político de Quiroz. Él atiza esta idea de un gobierno más ortodoxo, más conservador. Nunca he hablado con él en mi vida. Raro, porque soy un alcalde, de una comuna media, fui candidato… es raro no haberme cruzado nunca en ninguna conversación con él. Y lo he intentado. Un ministro de Hacienda debería construir política, no solo construir presupuestos. Lo veo como un economista que está preocupado de la administración financiera del Estado y no como un ministro. Lo veo más como un jefe de la Dipres, para decirlo en buen chileno, que como un ministro que construye puentes para construir una centroderecha democrática en Chile, que entiende que la política social es importante, que los gobiernos locales son importantes, que la política municipal es importante. Yo he estado disponible, quiero que a este gobierno le vaya bien.

En el gobierno sostienen que aún no se notan los efectos de sus reformas, que están bien encaminadas. ¿No es atendible el argumento?
Esa es una explicación muy mala que damos los políticos, que es como “aguántese”. Aquí hay un problema de política pública. Lo que uno hace ahí es que sostiene con gasto social hasta que eso cambie. Porque lo que no le puedes decir a la gente es “no coma”, “no vaya al médico”, “no mandes a un niño al colegio”, “no pague la micro”, “no vaya a trabajar”, eso no existe. Es una explicación de una élite que no ha vivido cómo llegar a fin de mes. Lo que hace un gobierno serio es “entonces le voy aumentar el gasto social, si es necesario, hasta que esa curva cambie. Porque creo tanto en mi política pública, económica, que sé que el país va a crecer en un tiempo más”. De alguna forma le alivio la carga hasta que la economía se recupera. Vuelvo a lo inicial. Cuando digo falta de empatía, exactamente esa es la respuesta que me haría un tecnócrata. Y ahí es cuando digo que un ministro económico todopoderoso, que no tiene empatía respecto al problema social que se está viviendo, provoca esta desafección de la gente con el gobierno en general.
Acá el problema es el contrapeso a Quiroz, entonces…
Falta un ministro político que diga cuál es el norte del gobierno. No lo veo en (Claudio) Alvarado, esa es la verdad. Puede ser parte del problema que veo que el ministro Alvarado es un parlamentario más, o sea sigue actuando como parlamentario, le dedica mucho tiempo al Congreso, pero no da la discusión de la política pública al interior del gobierno. Hoy no veo esa discusión sobre la política pública porque nadie le hace el peso en política pública a Quiroz salvo los sectoriales, pero los sectoriales son sectoriales. En Chile Vamos sobra elenco para enfrentar al ministro Quiroz. La idea de que solo contrayendo gasto se arregla el país no funciona. O Quiroz cambia y se reinventa en un ministro de Hacienda que entiende de política o se tiene que buscar un ministro político que entienda de políticas públicas y le haga un contrapeso. Porque un ministro de Hacienda que solo entiende de técnica económica y un ministro político que no entiende de economía no hace funcionar un diseño.
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