Gobierno espera respuesta de Estados Unidos por aranceles para fines de septiembre y fija sus líneas rojas
Los pasados 24 y 25 de agosto, estuvo en Chile el número dos de la Oficina del Representante de Comercio de los Estados Unidos (USTR), Jeffrey Goettman. En su paso por el país se reunió con la subsecretaria de Relaciones Económicas Internacionales (Subrei), Paula Estévez, en las oficinas de la Cancillería.
El objetivo de ese encuentro era mejorar las condiciones de acceso de las exportaciones chilenas al mercado estadounidense, en el marco del proceso de diálogo y negociación que ambos países mantienen respecto de las últimas medidas arancelarias implementadas por Estados Unidos.
Esto, luego que el 23 de julio de 2026 el presidente estadounidense Donald Trump firmara un Memorándum Presidencial mediante el cual impuso nuevos aranceles a nivel global. El argumento de la superpotencia para aplicar una sobretasa apuntó a los países que no cuentan con mecanismos para impedir la producción e importación de bienes elaborados mediante trabajo forzoso, conforme a los estándares definidos por la legislación de Estados Unidos. Así, Chile se sumó a una lista de 54 otras naciones sancionadas con un arancel de 12,5%, de aplicación inmediata.
Durante las citas de agosto se revisaron las prioridades de la canasta exportadora chilena y se intercambiaron antecedentes respecto de la importancia que tienen estos productos, tanto para la economía nacional como para el mercado estadounidense. En esos encuentros Chile argumentó uno por uno por qué era recomendable reducir el arancel.
Desde el gobierno afirman que, desde ese entonces, los equipos técnicos de la Subrei, encabezados por el director general de Asuntos Económicos Bilaterales, Felipe Lopeandía, y por el jefe del Departamento de América del Norte, América Central y el Caribe, Rafael Marín, han mantenido un diálogo permanente con la USTR.

Actualmente, el 53,6% de los productos chilenos que se exporta a Estados Unidos y que suma envíos por US$10.707 millones, está con arancel cero. En ese listado se encuentran el cobre, plata, yodo, naranjas frescas y kiwis frescos, entre otros.
Pero hay otro 40,3% de la canasta exportadora que va a ese país que tiene la sobretasa de 12,5%. En esa lista aparecen el salmón, uvas frescas, vino, frutas congeladas, arándanos frescos y harina de pescado.
La expectativa del gobierno es que ese porcentaje de productos que está en el segundo listado pueda bajar de arancel, pero se abren a analizar si se incluye solo a algunos, siempre que sean los más estratégicos para Chile.
En el Ejecutivo esperan que la respuesta por parte de Estados Unidos se conozca hacia fines de septiembre. Para quienes han seguido este proceso de cerca, no ven viable que se pueda volver a tener un arancel de 0% para toda la canasta exportadora chilena, como debería ser si se respetara el Tratado de Libre Comercio (TLC) que mantienen ambas naciones, aunque sí se espera un gesto de Washington.
Una mirada similar es la que se tiene a nivel gremial en el sector empresarial. Entre los representantes de los exportadores, si bien esperan que se materialice una reducción del arancel, dan por descartado que ese nivel sea igual a 0%. A lo que sí aspiran es a que se baje a todos los productos que hoy están con una tasa de 12,5% a 10%, y para algunos más estratégicos que sea menor a ese nivel.
Los gremios también apuntan a que en esta negociación se asegure que el 53% de los productos que actualmente tiene 0% de arancel, como el cobre, se mantenga así, porque el hecho que esté en ese nivel por el momento se debe al resultado de la investigación por la sección 232, que es un proceso oficial de Estados Unidos para decidir si las importaciones de un producto ponen en riesgo la seguridad nacional y no por un acuerdo directo entre Estados Unidos y Chile. Por ello, plantean que es clave que se logre asegurar de manera permanente.

Los límites de la administración Kast
Para materializar este eventual acuerdo entre el país norteamericano y Chile, Estados Unidos insistirá en firmar un Acuerdo de Comercio Recíproco (ART, por su sigla en inglés, Agreement on Reciprocal Trade), con temas específicos a cumplir, aunque por el momento no se tiene conocimiento lo que podría pedir concretamente para rebajar el arancel.
Los ART son un modelo de negociación bilateral impulsado por la Oficina del Representante Comercial de Estados Unidos para reformular las relaciones comerciales entre países, de los cuales ya se han suscrito varios.
Dado este escenario que se avecina, desde la administración de José Antonio Kast ya han definido cuáles son sus líneas rojas, en el sentido de los temas o materias que no negociarán ni aceptarán para lograr un arancel menor al actual.
Según transmiten fuentes de gobierno al tanto del asunto, una de ellas es que Estados Unidos pida tener alguna injerencia o condicionamiento en las relaciones comerciales y políticas bilaterales que tenga Chile con otras naciones. “Eso es soberano de Chile”, dicen desde el Ejecutivo.
Tampoco se aceptará que ese país entregue alguna opinión con respecto a nuevas negociaciones que Chile emprenda con otros países, como por ejemplo las que se están realizando con India para alcanzar un Acuerdo de Asociación Económica Integral (CEPA).
Durante el primer semestre de 2026, las exportaciones chilenas mostraron un desempeño favorable en sus principales mercados de destino. China representó el 35,3% de los envíos, seguida por Estados Unidos con un 16,4% y Japón con un 9,1%. En conjunto, estos tres mercados concentraron el 60,8% de los envíos chilenos, proporción que se eleva al 71,0% al considerar los cinco principales destinos y al 82,4% en el caso de los diez primeros.
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