¿Cuánto tardará Florentino en dar marcha atrás?
El ADN del Real Madrid es ganar. Son 36 Ligas y 15 Champions en futbol. Son 38 Ligas y 11 Euroligas de baloncesto. El fútbol femenino, más de seis años después, sigue en un cero patatero.
Son una máquina de perder. Y lo que es peor para sus intereses, parece que levantar un trofeo todavía les queda muy lejos, después de una gran inversión de dinero. Y, lo que es mucho peor para su imagen y su escudo: cada vez que se enfrentan al Barça salen goleadas y, en muchas ocasiones, humilladas. El 7-0 del Camp Nou es solo el último cuadro de la particular Pina-coteca que ha colgado en su particular colección.

El madridismo no está acostumbrado a pasar tanta vergüenza, y de una manera tan continuada. El Real acumula ya 27 derrotas en 28 encuentros ante el Barça. En goles, es un 114 a 13 que da la medida de la enorme distancia que sigue habiendo. Mientras el discurso público es que el Madrid está cada vez más cerca del Barça, la realidad demuestra que la distancia futbolística sigue siendo sideral.
El pecado original arranca en la creación de este equipo del Real. Viendo la revolución social y deportiva que significaba el equipo femenino del Barça, profesionalizado en 2015, Florentino Pérez se apuntó al carro. Como no se había trabajado la base, la operación de nuevo rico fue comprar a un equipo ya en funcionamiento en la ciudad de Madrid.
Cuando adquirió el Club Deportivo Tacón, el MARCA hizo una portada que había que guardar y enmarcar. Decían, a página entera, “El fútbol femenino entra en otra dimensión”, mientras las jugadoras blancas se abrazaban celebrando un gol. Era un fotomontaje. Poco han celebrado y no solo la afición del Real está harta de tanto perder. Su presidente, también.
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