Luis Ángeles: Paradojas
ienes Giffen son los productos que muestran demanda mayor conforme se eleva su precio. Convencionalmente, la teoría del consumidor establece que cuando un bien adquiere mayor precio, su demanda tiende a bajar. La paradoja del bien Giffen es que a precio alto, demanda alta.
Durante la hambruna de Irlanda en 1945 –una plaga acabó con las cosechas de papas–, Robert Giffen observó que esos tubérculos eran caros por su escasa oferta, pero que seguían solicitadas por la población al no haber productos sucedáneos.
Quedó definido que el bien Giffen era un producto de subsistencia, que seguía demandado a pesar de que bajara el ingreso de los consumidores. El ejemplo más utilizado para Inglaterra fue el trigo, en México podría ser el maíz, porque ambos son indispensables para la alimentación en sus respectivas comunidades. Para solventar las necesidades básicas, en los dos países se buscarían productos sustitutos, pero al no haberlos plenamente, las personas sacrificarían el consumo de otros bienes por adquirir trigo o maíz.
Los bienes Giffen podían ser también el arroz, el frijol o la leche, cuyo consumo puede aumentar cuando sube su precio. Eso ocurre, no porque las familias pobres pierdan la razón, sino su poder adquisitivo, y por ello dejan de comprar alimentos más caros.
El bien Giffen desafía al sentido común, y resulta ser una de las paradojas incómodas de la economía. Un ejemplo socorrido es el de la familia que consume tortillas y carne; si aumenta el precio de la tortilla y su ingreso ya no alcanza para ambos productos, reduce la compra de carne y aumenta la de las tortillas para completar su alimentación. Un economista le explica a la señora del mercado: –Atendiendo a la teoría del consumidor, cuando sube el precio de un producto la gente compra menos. —Eso será en sus libros; en mi casa, cuando sube la tortilla dejamos de comprar carne y compramos más tortillas.
Hoy en día, el bien Giffen debe representar parte importante del presupuesto y carecer de sustitutos cercanos; además, el efecto de pérdida de ingreso debe superar el impulso normal de comprar menos cuando sube el precio. Son casos difíciles de demostrar empíricamente, cuando ocurren, no es que consumidores rebeldes conspiren contra los economistas, sino que detrás de algunos bienes hay una cartera que se quedó sin alternativas. Es la pobreza haciendo cuentas.
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