Los cierres de campaña de Lula y Flavio Bolsonaro en Río de Janeiro: cánticos, banderas y altísima expectativa
RÍO DE JANEIRO.– En Río de Janeiro, las consignas están claras. A menos de 24 horas de que casi 160 millones de brasileños sean convocados a las urnas para elegir un nuevo mandatario entre el actual presidente y candidato del Partido de los Trabajadores (PT), Luiz Inacio Lula da Silva, y el senador y candidato del Partido Liberal (PL), Flavio Bolsonaro, los cariocas simpatizantes de ambos contendientes tomaron las calles este sábado con carteles, cantos y banderas para una última demostración de fuerza que esperan ayude a definir una victoria que podría ser para cualquiera.
La última encuesta publicada por CNT/MDA este sábado muestra al hijo del expresidente condenado por intento de golpe de Estado Jair Bolsonaro con el 46,3% de las intenciones de voto, pero marca también cuánto ha cerrado la brecha el líder de izquierda en esta campaña para la segunda vuelta, ahora con el 45%. Para las horas previas de la elección se esperaban también otros sondeos importantes: las últimas mediciones de las consultoras Quaest y Datafolha.
En ese contexto, ambos candidatos convocaron a sus seguidores a una serie de manifestaciones en el sudeste de Brasil –que reúne cerca del 40% del electorado– para aprovechar el último día de campaña.
Lula protagonizó un acto en Copacabana antes de viajar hoy a San Pablo para una caminata en la ciudad, mientras que Flavio empezó el día en Belo Horizonte, capital de Minas Gerais, y luego también se trasladó a Río para una concentración en Barra de Tijuca, su bastión.
Ninguno de los dos quiso perder la oportunidad de mostrarse en la emblemática ciudad de Río de Janeiro, cuyo Estado representa alrededor del 8% del electorado brasileño.
Lula inunda Copacabana
“¡Trabajador, mirá para acá, estoy en la calle para que su hijo venga a estudiar!” era una de las consignas que coreaban los simpatizantes de Lula el sábado por la mañana en la playa de Copacabana, y que condensan bien el espíritu de quienes apoyan al actual mandatario de izquierda.
Entre los entrevistados por LA NACION, la mayoría hizo mención a la importancia que ellos consideran ha tenido Lula en disminuir las desigualdades sociales del gigante sudamericano y en ofrecer mayores oportunidades para los menos favorecidos.
Según su opinión, incluso cuando reconocen problemas en cuestiones como la seguridad pública, un segundo mandato consecutivo del líder de izquierda –cuarto en total– no sólo sería mejor que el de Flavio Bolsonaro, al que consideran corrupto e inoperante, sino que sería una nueva oportunidad para que quien consideran el “mejor mandatario de la historia” de su país siga avanzando con los cambios sociales que inició previamente.

“Mañana es muy importante votar por Lula para mantener la democracia, para defender la justicia social, para defender la soberanía del país, por educación y salud pública de calidad. Lula representa todo eso. Y la victoria de Lula es una victoria importante para Brasil, para América Latina y para el mundo”, dijo a LA NACION Carlos, simpatizante del presidente que asistió a la marcha con su esposa e hijos.
Al igual que él, Matheus, quien asistió con un grupo de amigos de la universidad, resaltó la necesidad de “parar con la influencia de Estados Unidos en nuestras elecciones, en nuestra política”.
Para el joven, según dijo a LA NACION, “si Flavio es elegido, va a abrir las puertas para el imperialismo norteamericano”. “No podemos dejar que pase eso”, remarcó.
Los comentarios de ambos reflejan un hecho fundamental de la campaña, en la que la intromisión del presidente norteamericano, Donald Trump, no fue ni discreta ni bien recibida por los brasileños.
Lo que los seguidores de Lula consideran un intento de injerencia por parte de Estados Unidos en la campaña brasileña se expresó a través de una combinación de presión económica, sanciones y apoyo político e ideológico a los sectores alineados con Trump. La Casa Blanca impuso aranceles a productos brasileños y sanciones contra el juez Alexandre de Moraes, en medio de las tensiones por el proceso judicial contra Jair Bolsonaro, y mantuvo vínculos estrechos con Flavio Bolsonaro.
Entre quienes apoyan al actual mandatario, esta defensa de la soberanía nacional está asociada además con la amenaza a la democracia que entienden significaría una vuelta al poder de la familia Bolsonaro.
Después del episodio que se conoció como el asalto a la Plaza de los Tres Poderes de Brasilia, el 8 de enero de 2023, cuando miles de simpatizantes de Jair Bolsonaro irrumpieron en las sedes del Congreso, el Supremo Tribunal Federal y el Palacio del Planalto para pedir una intervención militar que impidiera la consolidación del gobierno de Lula, el fantasma de un intento de desestabilización democrática sigue presente entre los brasileños.
Otro costado importante de las reivindicaciones de los seguidores de Lula está relacionado con la cuestión de la desigualdad social, aún muy presente en el país.
“Yo creo que, como él mismo dice, ‘mucho dinero en las manos de pocos es pobreza, poco dinero en las manos de muchos es distribución de la renta’. Es eso en lo que yo creo y es eso lo que él viene haciendo durante todos sus gobiernos”, dijo a LA NACION Ana Lucia, simpatizante del presidente que asistió a la manifestación en Copacabana con su marido.
La concentración de los miles de seguidores de Lula empezó alrededor de las 8 de la mañana en el Posto 5 de Copacabana, sobre la avenida Atlántica. El candidato a la reelección, de 81 años, llegó al lugar alrededor de las 9.40, pero recién subió al camión con altavoces para dar inicio formal a la caminata alrededor de las 11.20.
“El pueblo tiene que elegir entre alguien que besa la bandera nacional o alguien que besa la bandera estadounidense. Es un asunto de soberanía, y no permitiremos que Brasil sea el patio trasero de nadie”, dijo el presidente, cuya voz sonaba más ronca que lo habitual tras días intensos de campaña.
Bolsonaro, en Barra de Tijuca
En Barra de Tijuca, al oeste de la Zona Sur de Río, en la concentración bolsonarista, la palabra más escuchada era la de corrupción como sinónimo del PT.
“Lula, ladrón, tu lugar es la prisión”, era el canto que más se escuchaba en la concentración.
“Hay que votar a Flavio para acabar con la corrupción, terminar con los vagos”, dijo Marcelo, acompañado de su novia en la Praça do O, en el centro de Barra de Tijuca.
“Fuera corrupción. Fuera el PT. ¡Acá queremos trabajo, queremos cosas buenas, no cosas malas!”, señaló por su parte Thais, con una remera amarilla, como la mayoría de los presentes.
En un entorno festivo, con fuegos artificiales, música y varios camiones similares a los que usan para el carnaval, miles de simpatizantes de Flavio Bolsonaro coparon la costanera de la Avenida Lúcio Costa para acompañar al candidato del PL hasta la puerta del complejo Viviendas da Barra, ubicación del condominio que aún posee el clan político y que se ha convertido en un punto de referencia del movimiento desde la presidencia de Jair Bolsonaro.
Entre quienes acompañaron la caminata, la figura del expresidente era omnipresente y su referencia obligatoria. “Cuando Flavio suba la rampa del Palacio del Planalto, no va a subir sólo, ¡va a subir con Jair Bolsonaro!”, gritaban desde el camión que transportaba al candidato de derecha para éxtasis de sus seguidores.
Flavio Bolsonaro prometió que, en caso de ser electo presidente, buscaría indultar o lograr la amnistía del expresidente, quien se encuentra en prisión domiciliaria cumpliendo una condena por intento de golpe de Estado.

Gran parte del apoyo a los Bolsonaro, de acuerdo a los entrevistados por LA NACION, está relacionado con un profundo rechazo al PT y al actual mandatario brasileño, que consideran han llevado al país al estancamiento económico y buscan perpetuarse indefinidamente en el poder.
“Es importante que votemos por Flavio Bolsonaro por la libertad económica. Para poder crecer económicamente sin tener esa política populista que busca atrapar al pobre”, dijo Thiago junto a una amiga, en un descanso de alentar al senador. “Para nosotros es muy importante eso, no votar a la izquierda para que siga esclavizando al pobre”, explicó.
Flavio Bolsonaro agradeció a quienes lo habían acompañado, aseguró que ya habían hecho historia con esta campaña y dijo creer que este domingo “Brasil tendrá un nuevo presidente”.
Acompañado por aliados como Nikolas Ferreira, el diputado federal más votado de Brasil en las elecciones del 4 de octubre, el candidato del PL cerró su participación rezando un Padre Nuestro acompañado por sus seguidores.
Más temprano, a través de un comunicado enviado por su equipo de campaña, el senador había recordado la carta con la que su padre lo designó como el candidato del bolsonarimo para depositar en él “la esperanza de los brasileños en un cambio”.
“Cargado de simbolismos, el cierre de la campaña se convierte en un nuevo homenaje a su padre, Jair Messias Bolsonaro”, afirmaba el texto.
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