Educación, indiferencia ciudadana

Una de las preguntas preferidas de los encuestadores se dirige a identificar el foco de mayor preocupación de los ciudadanos. En rigor, al ritmo de la actualidad y las noticias, el podio corresponderá alternativamente a la inseguridad, la inflación, el desempleo o la corrupción, como principales factores según las épocas y los problemas cotidianos.
El informe “Percepción social sobre la educación y la política educativa” difundido oportunamente por Argentinos por la Educación (AxE) destaca que la educación no ocupa hoy un lugar primordial entre los principales problemas del país. Una de las últimas ediciones del Latinobarómetro, por su parte, detectó que solo en Brasil y Uruguay está entre las cinco primeras menciones: tercer lugar en el primero, detrás de salud y política, y cuarto detrás de la seguridad, la economía y la inestabilidad laboral en el segundo. En Bolivia y en México queda relegada al noveno lugar.
Históricamente, a partir de la información de Latinobarómetro y de la Encuesta de Satisfacción Política y Opinión Pública de la Universidad de San Andrés entre 2004 y 2024, la educación aparece como tema prioritario con un pico cercano al 9% en 2006 y 2011, y apenas alcanzando el 3% en 2020.
Aun cuando los encuestados se manifiestan insatisfechos con las políticas educativas apenas el 5% dice que la educación es el problema nacional más importante. Se ubica detrás de economía, política, desempleo, inseguridad y corrupción; seguida por pobreza, salud, “no sabe/no contesta” e inestabilidad laboral. La preocupación aumenta en los sectores de nivel socioeconómico más alto: el 8% la ubica como principal problema, mientras que baja al 6% entre la población de menores recursos. También es mayor entre los jóvenes de entre 26 y 40 años (7%) respecto de las personas de más de 61 años (4%) y ligeramente mayor entre las mujeres (7%) respecto de los hombres (6%).
La educación compite desfavorablemente por la atención pública cuando existen prioridades materiales más inmediatas. En Brasil o Uruguay se observa que si la corrupción, la pobreza o el desempleo no están al tope de la agenda, la educación gana visibilidad.
Al mismo tiempo, si la educación no ocupa un lugar destacado en la conversación de nuestra sociedad, mientras solo un 5% de los ciudadanos entiendan que allí se encuentra la raíz de la mayoría de nuestros males, el futuro del país seguirá seriamente comprometido. El doctor Alberto Taquini, presidente de honor de la Academia Nacional de Educación, afirmó que “estamos ante un game over del modelo educativo actual”.
Ojalá que el cambio de paradigma al que asistimos despierte a nuestros dirigentes para que sacudan nuestra atención. Reconocer que solo una transformación del sistema educativo podrá empoderar a nuestros chicos para el futuro debería ser una preocupación prioritaria para encolumnar nuestros esfuerzos.
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