“Estar tranquila”. Fue la rubia fantasía más deseada, se enamoró con locura, estuvo en bancarrota y hoy vive alejada de los flashes

Durante años, Kim Basinger (72) fue la fantasía rubia de Hollywood. Con una sensualidad que parecía no necesitar esfuerzo, se convirtió en uno de los rostros más emblemáticos de los años 80 y 90. Sin embargo, detrás de la imagen de mujer irresistible que proyectaba en la pantalla, había una personalidad mucho más compleja: una actriz sensible, reservada y vulnerable que debió enfrentarse a sus propios fantasmas mientras el mundo la observaba como un símbolo sexual. Nació el 8 de diciembre de 1953 en Athens (Georgia) y, junto a sus cuatro hermanos, creció entre la música, la danza y una educación marcada por la disciplina. Su padre, Donald Basinger, fue músico de una big band y su madre, Anne Lee, que era modelo, actriz y nadadora, llegó a participar en espectáculos acuáticos de Esther Williams. De chica Kim estudió ballet, a los 17 años ganó el concurso de belleza Miss Georgia y se mudó a Nueva York, donde trabajó con éxito como modelo para la agencia Ford durante la década de 1970. Tras mudarse a Los Ángeles, debutó en televisión con apariciones especiales en series populares como Los ángeles de Charlie y El hombre nuclear. En 1981, apareció desnuda en Playboy e hizo su debut cinematográfico en el drama rural muy bien recibido por la crítica pero poco visto La ambición de Jodie Palmer. En 1980, cuando su carrera comenzaba a despegar, Kim se casó con el maquillador de cine Ron Snyder-Britton, a quien había conocido durante el rodaje de Hard Country. Estuvieron juntos durante casi diez años. En ese entonces, Kim fue diagnosticada con agorafobia y no pudo salir de su casa por seis meses, pero fue un supuesto affaire con Richard Gere (con quien compartió cartel en Sin piedad) lo que habría desencadenado el divorcio.
EL PRECIO CARO DE LA FAMA
Una actriz reconocida, con una presencia que los directores encontraban irresistible, todo parecía ir bien… Pero cuanto más crecía su fama, más le costaban las miradas ajenas. La actriz contó que situaciones cotidianas, como salir a hacer las compras, podían provocarle una ansiedad paralizante. “Todos piensan que por las tapas de revista o por cierta sensualidad que proyecto, eso es lo que me define, pero no: siempre finjo serlo…”. En 1986, el estreno de Nueve semanas y media, junto a Mickey Rourke, la convirtió en una de las mujeres más deseadas del planeta. La película, con su mezcla de erotismo, seducción y juegos de poder, instaló una imagen que la perseguiría durante años. Basinger empezaba a experimentar el costado menos amable de la fama: el encasillamiento. Su belleza podía abrirle puertas, aunque también amenazaba con reducirla a un cuerpo. Tras su divorcio de Snyder-Britton, la actriz tuvo un breve romance con Prince, a quien conoció luego de que el artista compusiera canciones para Batman, de Tim Burton, donde ella personificaba a Vicki Vale. A pesar de que Kim nunca habló del tema, se la vio dejar parcialmente el mundo hollywoodense para instalarse en Minneapolis con él.
UN GRAN AMOR CON MAL FINAL
En 1990, durante el rodaje de Ella siempre dice sí, Kim conoció a Alec Baldwin. Antes de comenzar la filmación de la película, hubo un encuentro entre él y Basinger en un conocido restaurante de Los Ángeles. “El entró al lugar, me besó, y me preguntó si quería tener hijos…”, confesó la estrella. Se enamoró de él al instante y se fueron a vivir juntos. “Alec tiene un corazón enorme, nunca conocí a alguien así, pero tiene un carácter bastante fuerte, se enoja mucho”, confesó ella en alguna oportunidad. Se casaron el 19 de agosto de 1993 y, dos años después, nació su hija Ireland. En 2000, la pareja se separó. Lo que siguió fue uno de los enfrentamientos más mediáticos de Hollywood: una prolongada disputa por la custodia de Ireland, con abogados, acusaciones cruzadas y declaraciones que alimentaron durante años el interés de la prensa. El episodio más doloroso llegó en 2007, cuando se difundió un mensaje telefónico del actor a su hija, entonces de 11 años, en el que la llamaba “cerdita grosera”. En una entrevista de 2001 concedida a la revista People, el padre de Kim rompió el silencio: “Lo quiero a Alec, es muy generoso, pero tiene algo con lo que lucha: su furia. Tiene la clase de furia que lo lleva a buscar algo que sabe que va a lastimar a alguien y lo usa. Con Kim sucedió eso: abusó de su ira con ella al mencionarle episodios del pasado que le dolían mucho”. Para la actriz, la separación no fue simplemente el final de un matrimonio. También significó atravesar la crianza de su heredera en medio de una batalla judicial que parecía no tener fin. “Sólo quería que ella fuese libre. Si quería traer amigos a casa y escribir las paredes con lapicera, estaba bien para mí. Quería que su niñez estuviese llena de amor, luz, animales y amigos”, expresó Kim a The Edit.
Tras terminar legalmente con Baldwin, la actriz tuvo un pequeño gran papel en 8 Mile: calle de las ilusiones (2002), donde interpretaba a la madre del rapero Jimmy, una suerte de alter ego de Eminem. Pese a que el cantante lo negó, por entonces MTV comunicó que la química entre el cantante y la actriz en el set fue tal que se trasladó a la vida real.
En 2023, Ireland se convirtió en madre de Holland y Kim debutó en su rol de abuela. En mayo de este año, anunciaron un segundo embarazo.
EL PRECIO DE VOLVER A EMPEZAR
En 1989, Basinger tomó una decisión empresarial que terminaría convirtiéndose en una de las grandes crisis económicas de su carrera: compró la localidad de Braselton, en Georgia, con la intención de desarrollar allí un proyecto turístico y cinematográfico. La iniciativa no prosperó como ella esperaba y, en 1993, se declaró en bancarrota. La operación generó además una disputa legal relacionada con su decisión de retirarse de la película Boxing Helena, que terminó en una sentencia millonaria en su contra. Pero Kim supo reinventarse. En 1997, su interpretación de una prostituta de alto nivel en L.A. Confidential le permitió demostrar que era una actriz de enorme talento. El papel le valió el Oscar a la Mejor Actriz de Reparto, además de un Golden Globe y un premio SAG. La consagración tuvo algo de revancha. Después de años de encasillamiento, dificultades personales y problemas económicos, Basinger volvió a ocupar un lugar central en la industria. Pero con el paso de los años, Kim fue alejándose de la exposición constante. No desapareció por completo, pero dejó de perseguir la lógica de la fama que exige estar siempre disponible, siempre bella y siempre dispuesta a contar algo de la vida privada. En 2014, la actriz conoció al estilista Mitch Stone e inmediatamente comenzaron una relación que sigue hasta hoy. “Siento que estoy en otra etapa, más realista, ahora busco bondad y humor en una persona, cuando en el pasado prestaba atención a otras cosas”, confesó Kim, cuya última actuación en cine fue con el papel de Elena Lincoln en 50 sombras más oscuras, hace tres años. En una entrevista con Georgia Today cuando se estrenó el film, Kim explicó el motivo de su “desaparición de Hollywood” y de la preservación de su relación. “Me gusta estar tranquila, me encanta vivir en California, pero cuando disfruto de la playa, de leer, de escuchar música y de hacer surf, que me encanta”. La escritura se transformó en pasión. Escribió libros infantiles, aunque todavía no confirmó si quiere verlos publicados. Para ella, todo se reduce a disfrutar de la cotidianidad con su pareja, valorar los pequeños placeres de la vida y luchar por los derechos de los animales, única razón que la lleva muy de vez en cuando a mostrarse en público.
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