Se llama tilcayo y acaba de romper una espera de más de 100 años: así es el nuevo gato salvaje que acaba de descubrir la ciencia
Un análisis de genomas actuales y ejemplares de museo revela que un diminuto felino de los Yungas bolivianos pertenece a un linaje separado de sus parientes desde hace alrededor de 1,4 millones de años, convirtiéndose en la primera nueva especie de gato descrita por la ciencia en un siglo.
Publicado por Christian Pérez
Redactor especializado en divulgación científica e histórica
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En los bosques húmedos que cubren las laderas orientales de los Andes bolivianos vive un felino tan discreto que ha conseguido permanecer fuera de la taxonomía científica hasta pleno siglo XXI. No es un gran depredador ni posee el tamaño de un puma. De hecho, el Leopardus tilcayo puede ser más pequeño que muchos gatos domésticos. Pero su diminuto cuerpo moteado acaba de obligar a los científicos a reorganizar una parte del árbol evolutivo de los felinos americanos.
El hallazgo procede de una investigación publicada en Current Biology que ha recurrido a una combinación especialmente poderosa: genomas completos de animales actuales y ADN recuperado de ejemplares conservados en museos. El equipo analizó 38 individuos del género Leopardus, entre ellos representantes de diferentes poblaciones de los llamados gatos tigre de América. El resultado revela que detrás de animales aparentemente muy parecidos se esconden cinco especies distintas.
La gran sorpresa es Leopardus tilcayo, un pequeño felino de los Yungas bolivianos que no encajaba correctamente dentro de ninguna de las especies conocidas. Su historia resulta especialmente llamativa porque no estamos ante el simple cambio de categoría de una subespecie descrita hace décadas. Los investigadores presentan un taxón nuevo y señalan el descubrimiento como el primero de una nueva especie de gato en más de un siglo.
Y, sin embargo, llamarlo desconocido requiere un matiz importante. Era desconocido para la ciencia, no necesariamente para quienes habitan su territorio. El nombre tilcayo procede precisamente de la denominación tradicional utilizada para este felino en los Yungas bolivianos. Los investigadores decidieron conservarla también como nombre común.
Un gato que parecía otro gato
El problema comienza con la apariencia. Los gatos tigre americanos forman lo que los biólogos denominan un complejo de especies: poblaciones evolutivamente diferentes que externamente pueden resultar extraordinariamente similares. Manchas, rosetas, tamaño corporal y proporciones ofrecen pistas, pero a simple vista las fronteras entre unas y otras no siempre están claras.
El tilcayo es un buen ejemplo. Es un felino pequeño, con una longitud de cabeza y cuerpo de entre 425 y 505 milímetros y una cola de unos 250 a 265 milímetros. Presenta el dorso marrón claro, más oscuro en la zona central, y grandes rosetas irregulares de tonos que van del marrón oscuro al negro. Frente a otros gatos tigre, también aparecen diferencias en el pelaje, el diseño de las manchas y las características de la cola.
Pero esas peculiaridades externas por sí solas no cuentan toda la historia. La prueba decisiva estaba escrita en el ADN. Al comparar millones de posiciones del genoma, los investigadores comprobaron que los ejemplares bolivianos constituían un linaje propio, profundamente separado de los restantes gatos tigre estudiados.
La reconstrucción evolutiva sitúa su separación aproximadamente hace 1,43 millones de años, aunque el intervalo estimado es amplio, entre unos 2,05 millones y 800.000 años. Es decir, el aspecto parecido de estos animales oculta una historia evolutiva que lleva más de un millón de años recorriendo caminos diferentes.

Los museos guardaban otra parte del misterio
Uno de los aspectos más interesantes del trabajo está lejos de los bosques bolivianos. Para resolver el rompecabezas, los científicos también tuvieron que mirar hacia las colecciones de los museos.
El estudio generó datos genómicos de 26 ejemplares de Leopardus, ocho de ellos históricos, procedentes de huesos o pieles conservados. Estas muestras permitieron acceder a información genética de poblaciones extremadamente difíciles de estudiar actualmente. Especialmente importante fue obtener los primeros datos genéticos de gatos tigre procedentes del Escudo Guayanés, la región vinculada a la población original de Leopardus tigrinus.
La comparación de estos genomas con animales de Costa Rica, Colombia, Perú, Bolivia, Brasil, Surinam, Guyana y Venezuela permitió reconstruir con mucha mayor precisión sus relaciones. El antiguo cajón taxonómico en el que se habían colocado gatos moteados distribuidos por enormes extensiones de América comenzó a deshacerse.
El estudio reconoce cinco especies dentro del complejo: Leopardus guttulus, Leopardus emiliae, Leopardus pardinoides, Leopardus tigrinus y el recién descrito Leopardus tilcayo. Además, los investigadores identifican en los Yungas peruanos una nueva subespecie, Leopardus tigrinus antisuyo. Esta última se separó de la población nominal de L. tigrinus aproximadamente hace 490.000 años según la estimación central del análisis.

Descubrir una especie también cambia la forma de protegerla
El trabajo tiene consecuencias que van mucho más allá de poner un nuevo nombre latino en una clasificación. Considerar que varias poblaciones pertenecen a una única especie ampliamente distribuida puede transmitir una imagen engañosa de seguridad. Si ese supuesto gran conjunto resulta estar formado en realidad por especies diferentes, cada una ocupa un territorio más reducido y debe evaluarse por separado.
En el caso del tilcayo todavía faltan respuestas elementales. Su población silvestre no está cuantificada con precisión y su distribución conocida está asociada a los Yungas bolivianos. Precisamente por eso, reconocer su existencia constituye el primer paso para determinar cuál es realmente su situación.
La investigación ofrece además una advertencia fascinante sobre lo poco que sabemos de algunos mamíferos aparentemente familiares. Los gatos son uno de los grupos animales más reconocibles del planeta y, aun así, un pequeño felino había logrado ocultar durante generaciones su verdadera identidad evolutiva.
El tilcayo llevaba mucho tiempo recorriendo los bosques de Bolivia antes de recibir un nombre científico. Lo sorprendente no es que apareciera de repente, sino que siempre estuvo allí. Lo que ha cambiado es nuestra capacidad para verlo.
Referencias
- Lescroart J, Nogales-Ascarrunz P, Cassatt-Johnstone M ... Phylogenomics and museomics reveal five distinct species of tiger cats in South America; Current Biology, 2026; 0
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