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Thursday, September 24, 2026

Países del golfo hallan alternativas para envío de crudo pese a guerra con Irán, pero sube el costo

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FRÁNCFORT, Alemania (AP) — Cuando Irán cerró el estrecho de Ormuz al inicio de la guerra, bloqueando el paso de unos 15 millones de barriles de petróleo al día, muchos temieron que los precios se dispararan, hundiendo la economía mundial.

En cambio, casi siete meses después, el petróleo es caro pero no exorbitante, y los analistas señalan que la oferta es suficiente para cubrir las necesidades globales actuales, aunque el alza de su precio esté causando problemas políticos al presidente de Estados Unidos, Donald Trump, y a otros.

Eso se debe a que Arabia Saudí y otros productores del golfo Pérsico encontraron rápidamente rutas alternativas y aprovecharon la capacidad total de los oleoductos. Cuando Irán y sus aliados insurgentes atacaron esas vías, los exportadores de crudo y el ejército de Estados Unidos hallaron otras —soluciones alternativas a las soluciones alternativas— en una suerte de persecución a menudo clandestina.

Con el petróleo ahora en torno a los 100 dólares por barril —más alto que antes de la guerra, pero no tan malo como se temía—, Irán tiene menos capacidad de presión, mientras un bloqueo naval de Estados Unidos y sanciones más estrictas asfixian su propia economía.

Pero esas soluciones alternativas son costosas y quizá no sean sostenibles. La reducción de las reservas comerciales de crudo existentes —especialmente en China— también ha ayudado a mantener los precios bajo control, pero no puede continuar indefinidamente. E Irán aún podría sacar ventaja con ataques continuados a instalaciones petroleras clave.

Oleoductos de respaldo estaban listos Irán empezó a atacar barcos en el estrecho de Ormuz en respuesta al bombardeo estadounidense-israelí que inició la guerra. En respuesta, Arabia Saudí recurrió a su oleoducto Este-Oeste, que lleva petróleo hasta su puerto de Yanbu, en el mar Rojo.

Desde allí, los petroleros salían por el estrecho de Bab el-Mandeb rumbo a Asia. Del mismo modo, Emiratos Árabes Unidos utilizó su oleoducto que cruza el vecino Omán hasta Fujairah, una ruta que evita el estrecho.

Ambos oleoductos tenían capacidad de reserva, y la petrolera estatal emiratí ADNOC y Saudi Aramco la utilizaron para evitar que las exportaciones se desplomaran por completo durante las primeras semanas de la guerra.

Mientras tanto, algo de petróleo lograba cruzar el estrecho de Ormuz. Navieras dispuestas a arriesgarse a un ataque iraní empezaron a aprovechar en mayo una ruta cerca de Omán, supervisada por Estados Unidos, desafiando las exigencias de Teherán de usar su ruta autorizada. Navegaban por la noche con los sistemas de localización y los celulares apagados, y traspasaban la carga a petroleros que esperaban fuera del estrecho. Los flujos procedentes de Kuwait, Irak y Emiratos comenzaron a aumentar de nuevo.

Pero los rebeldes hutíes de Yemen, que cuentan con el respaldo de Irán, interrumpieron en julio la ruta alternativa de Yanbu al declarar un bloqueo sobre los envíos de petróleo saudí, amenazando el estrecho de Bab el-Mandeb en una repetición de la situación en Ormuz.

En respuesta, los saudíes redirigieron los envíos a Asia hacia el noroeste, por el Mediterráneo, bien a través del canal de Suez o —para los petroleros demasiado grandes para esa vía marítima— mediante un oleoducto que cruza Egipto hasta otro petrolero. El crudo daba entonces un enorme rodeo al ser transportado alrededor de África y de regreso a Asia.

Después, el oleoducto Este-Oeste fue atacado a principios de este mes y se vio obligado a cerrar, posiblemente durante semanas.

Saudíes se pasan al “transporte clandestino" protegido por EEUU a través de Ormuz Con las exportaciones desde Yanbu paradas desde el 11 de septiembre, los saudíes volvieron a cambiar de estrategia y se sumaron a otros productores de la región que sacan su petróleo por el corredor guiado por Estados Unidos en el estrecho de Ormuz. Seis superpetroleros cargaron el lunes 12 millones de barriles en terminales saudíes del Pérsico, según la empresa de datos de transporte marítimo Kpler.

Funcionarios estadounidenses han destacado el papel del corredor meridional para mantener el flujo de energía mientras su bloqueo incrementa la presión sobre Irán. El almirante Brad Cooper, jefe del Comando Central de Estados Unidos, afirmó en un video en redes sociales el sábado que las fuerzas estadounidenses habían asistido 2.000 tránsitos de buques comerciales y el transporte de más de 1.000 millones de barriles de petróleo desde países socios del golfo durante “los últimos dos meses”.

Los analistas estiman que, en promedio, por el estrecho de Ormuz han pasado alrededor de seis millones de barriles de crudo al día mediante la ruta del “transporte clandestino", alrededor del 40% o más de los flujos previos a la guerra.

Las alternativas mantienen abastecida a la economía, por ahora Rahul Choudhary, vicepresidente de investigación de explotación y producción en la firma de datos energéticos Rystad Energy, hizo los siguientes cálculos: con seis o siete millones de barriles diarios pasando ahora por la ruta meridional, más dos millones de barriles por el oleoducto hacia Fujairah, se han restablecido unos ocho millones, aproximadamente, de los 15 millones de barriles diarios bloqueados que había antes de la guerra.

Aún así, siguen faltando unos siete millones de barriles diarios con respecto a antes del conflicto.

Pero hay más: se están consumiendo alrededor de 3,5 millones de barriles diarios de las abundantes reservas globales de petróleo. Además, la demanda ha caído quizá otros cinco millones de barriles diarios, debido al alza del precio y al lento crecimiento económico en mercados clave. Si a esto se suman entre 500.000 y 700.000 barriles diarios de otros proveedores como Estados Unidos, el mercado mundial queda prácticamente equilibrado.

“Nuestra lectura es que el mercado tiene un equilibrio muy ajustado”, manifestó Choudhary. “Por eso no se están viendo precios excepcionalmente altos del crudo; siguen en el rango de los 100 dólares, y no han alcanzado los 140-150 dólares por barril, lo que podría haber ocurrido si hubiera un déficit de 5 o 6 millones de barriles”.

De hecho, Rystad prevé el precio del barril de petróleo ronde los 85-90 dólares en los últimos tres meses del año, y baje a entre 80 y 82 dólares el próximo año si se reabre Ormuz.

Pero las alternativas son costosas, y no son permanentes Estas soluciones alternativas consumen tiempo y dinero.

Enviar petróleo a Asia a través del canal de Suez en lugar del mar Rojo puede alargar el viaje hasta un mes. Por su parte,la ruta alternativa por Ormuz implica que los costosos petroleros que esperan al menos un día y medio en el golfo de Omán para la transferencia de barco a barco.

La demanda de superpetroleros ha disparado las tarifas de fletamento, que solían oscilar entre los 30.000 y los 50.000 dólares por día. El precio para los tránsitos por Ormuz alcanzó el millón de dólares diario el 11 de septiembre, según la empresa de datos marítimos Windward, el equivalente a aproximadamente 26 dólares por barril. Eso significa que el transporte representa ahora una cuarta parte del costo, en lugar del 1% al 3% habitual.

Y los mercados se preparan para nuevas perturbaciones. El ataque al oleoducto Este-Oeste ha demostrado que la infraestructura puede ser vulnerable. Irán podría intentar interrumpir la ruta de Estados Unidos a través del estrecho de Ormuz o atacar zonas cerca de la costa omaní donde se realizan las transferencias de barco a barco.

Si eso ocurre, la solución alternativa sería hacer las transferencias más lejos, lo que llevaría más tiempo y elevaría aún más la factura.

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