Día de los Fieles Difuntos: qué recomiendan los especialistas para afrontar la tristeza por una pérdida familiar

Cada 2 de noviembre, el Día de los Fieles Difuntos brinda a las familias un espacio para recordar y rendir homenaje a sus seres queridos fallecidos. Especialistas del Instituto Nacional de Salud Mental “Honorio Delgado - Hideyo Noguchi” señalaron que la fecha también puede reactivar emociones asociadas al duelo, como la tristeza, la nostalgia y la añoranza.
Las fechas conmemorativas suelen movilizar emociones que parecían más lejanas. Llorar, sentir nostalgia o preferir alejarse de reuniones familiares no implica que una persona haya retrocedido en su proceso ni que necesariamente enfrente un problema de salud mental.
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En el marco del Día de los Fieles Difuntos, los especialistas recomiendan reconocer lo que se siente, evitar exigencias sobre cómo se debe reaccionar y buscar acompañamiento cuando el dolor afecta de forma persistente las actividades cotidianas, las relaciones o el autocuidado.

Para muchas familias, el 2 de noviembre es una fecha para visitar a sus seres queridos, llevar flores o compartir una comida en su memoria. Estos rituales pueden convertirse en espacios para expresar emociones y evocar momentos compartidos.
Hablar de las enseñanzas de quien falleció, contar una anécdota o preparar un plato que le gustaba puede ayudar a incorporar su recuerdo en el presente. Recordar a una persona fallecida no significa permanecer atrapado en el pasado, según el Instituto Nacional de Salud Mental.
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Estas prácticas también pueden acercar a distintas generaciones de una familia. Los recuerdos compartidos permiten que hijos, nietos y otros parientes conozcan historias, costumbres y vínculos que marcaron la vida de la persona ausente.
Sin embargo, no todas las personas desean vivir la fecha de la misma manera. Algunas prefieren el recogimiento, escribir una carta, mirar fotografías o simplemente dedicar un momento privado a la memoria de su familiar o amigo.
Las visitas a los camposantos y las celebraciones religiosas forman parte de las costumbres de muchas familias peruanas durante noviembre. Para otras personas, esos espacios pueden resultar especialmente difíciles, sobre todo si la pérdida es reciente.
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El INSM “HD-HN” señaló que cada persona puede elegir cómo conmemorar a quien murió. Algunas encuentran consuelo en la espiritualidad y los rituales religiosos, mientras otras optan por sembrar una planta, conversar con familiares o guardar silencio.
No participar en una actividad conmemorativa también es una decisión válida. La presión para asistir a una reunión o aparentar tranquilidad puede aumentar el malestar de una persona que todavía procesa la ausencia.

El duelo puede expresarse mediante tristeza, añoranza y cambios en las rutinas. La intensidad de esas emociones depende de cada experiencia personal, del tipo de vínculo que existía y de las circunstancias en que ocurrió la pérdida.
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Acompañar a alguien que perdió a un ser querido no requiere encontrar palabras perfectas. Una llamada, una visita o una invitación para compartir un recuerdo puede tener un significado especial, en particular en las primeras conmemoraciones después del fallecimiento.
Los especialistas aconsejan escuchar con respeto y evitar frases que minimicen el dolor o que intenten acelerar el proceso. Cada persona necesita expresar lo que siente a su propio ritmo, sin que se le exija hablar, llorar o participar en una actividad.

Buscar ayuda profesional es recomendable cuando el sufrimiento se mantiene intenso y genera dificultades importantes en la vida diaria. La evaluación debe considerar el tiempo desde la pérdida y el contexto emocional de cada persona, sin confundir de forma automática la tristeza con un trastorno mental.
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Quienes requieran orientación o acompañamiento emocional durante un proceso de duelo pueden comunicarse gratuitamente con la Línea 113, opción 5, del Ministerio de Salud, disponible durante las 24 horas.
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