Arqueólogos descubren 23 barcos ocultos en un templo construido hace 3.000 años en Chipre: llevaban décadas sin poder verse
Un escaneo láser ha revelado decenas de trazos navales casi invisibles en Kition y demuestra que diferentes generaciones continuaron grabando barcos durante siglos.
Publicado por Christian Pérez
Redactor especializado en divulgación científica e histórica
Creado: Actualizado:
Durante décadas estuvieron a la vista de todo el mundo y, al mismo tiempo, prácticamente ocultos. En la fachada de un edificio monumental levantado hace más de 3.000 años en Kition, en la actual Lárnaca (Chipre), sobrevivían unas incisiones tan desgastadas que resultaban difíciles de distinguir incluso para los arqueólogos. Ahora, el escaneo láser de alta resolución ha permitido recuperar parte de aquel paisaje perdido: barcos grabados en la piedra por personas que vivieron entre el final de la Edad del Bronce y los primeros siglos de la Edad del Hierro.
La investigación de Graham C. Braun, Caroline Barnes y Tzveta V. Manolova, publicada en International Journal of Nautical Archaeology, revisa un conjunto conocido desde hace cuatro décadas. En 1985 se publicaron 19 grafitis navales de la fachada sur del denominado Templo 1 y otros dos procedentes de un altar del Templo 4. La nueva tecnología ha demostrado que aquello era solo una parte de la historia.
El equipo detectó 23 posibles representaciones adicionales de barcos en los grandes bloques del Templo 1. No todas ofrecen la misma seguridad: nueve han sido clasificadas con el máximo nivel de confianza, seis con un nivel intermedio y ocho permanecen como identificaciones dudosas. El resultado no consiste, por tanto, simplemente en sumar barcos, sino en distinguir científicamente las incisiones humanas del deterioro acumulado durante siglos.
Y detrás de esos pequeños dibujos aparece una cuestión mucho mayor: qué ocurrió realmente en Chipre durante uno de los grandes momentos de transformación del Mediterráneo antiguo.
Un escáner capaz de leer las cicatrices de la piedra
Kition Kathari comenzó a adquirir importancia hacia finales de la Edad del Bronce. Alrededor de 1190 a.C., el complejo experimentó una considerable expansión, con grandes construcciones, patios, calles y espacios vinculados, entre otras actividades, al trabajo del metal. El monumental Templo 1 contaba con una fachada de enormes bloques de piedra caliza blanca procedente de unos 20 kilómetros de distancia. Algunas piezas superaban los tres metros de longitud.
Precisamente esas superficies se convirtieron en el soporte de los barcos. El problema es que la erosión había borrado progresivamente las líneas. Tras quedar expuestas después de las excavaciones modernas, su deterioro continuó.
En 2024, los investigadores escanearon la fachada mediante tecnología láser terrestre. El procedimiento genera una nube extremadamente densa de puntos tridimensionales y permite estudiar características que el ojo apenas percibe, como la profundidad y el ángulo de una incisión. Después, los modelos digitales fueron procesados para separar posibles trazos intencionados de grietas, golpes y otras alteraciones naturales.

La técnica incluso obligó a corregir interpretaciones antiguas. Algunas marcas que décadas atrás habían despertado sospechas resultaron ser daños en la roca. En otros barcos ocurrió exactamente lo contrario: el análisis digital sacó a la luz elementos que habían pasado inadvertidos en los dibujos originales. La pared, en definitiva, conservaba mucha más información de la que aparentaba.
El pequeño bloque que cambió 300 años de historia
El descubrimiento decisivo apareció en un lugar inesperado. El bloque T1.8 no pertenece a la construcción original de la fachada. Es una pieza de arenisca amarilla colocada durante una reparación posterior y, sobre ella, los investigadores identificaron dos posibles barcos.
Su importancia reside en la cronología. Ese tipo de piedra comenzó a utilizarse en Kition después de la Edad del Bronce y el estudio sitúa la instalación del bloque en una fase posterior del edificio, probablemente durante el periodo chiprogeométrico. Por tanto, al menos parte de la actividad de grabar barcos continuó cuando el templo llevaba mucho tiempo en pie.
Esto cuestiona la antigua imagen de una gran escena naval realizada de una sola vez. Los autores examinan diferentes posibilidades y consideran más probable que las embarcaciones fueran incorporándose progresivamente durante siglos, desde la Edad del Bronce tardía hasta la Edad del Hierro temprana. La fachada habría funcionado así como una especie de lienzo marítimo compartido por distintas generaciones.
También llama la atención la variedad de embarcaciones. Los investigadores las organizan en seis grupos morfológicos y encuentran paralelos relacionados principalmente con tradiciones navales de Chipre y el Levante, aunque también aparecen conexiones con el mundo egeo. No estamos ante decenas de reproducciones de un único barco, sino ante una colección que refleja el intenso contacto marítimo del Mediterráneo oriental.

¿Por qué alguien grababa barcos en un templo?
Esta es precisamente la pregunta que el láser no puede responder. Una posibilidad es que algunos dibujos tuvieran carácter votivo: marineros o viajeros pudieron representar sus embarcaciones para pedir protección o agradecer el regreso de una travesía. Otra explicación contempla algo mucho más cotidiano: personas reproduciendo los barcos que formaban parte habitual del paisaje de Kition.
La ubicación ayuda a entender esa obsesión. La costa de Lárnaca ofrecía en la Antigüedad unas condiciones especialmente favorables para el fondeo. Aunque todavía no se conoce con precisión dónde se encontraba el puerto de Kition durante la Edad del Bronce, el yacimiento conserva numerosas señales de su relación con el mar. Entre ellas destacan 134 anclas de piedra sin utilizar que fueron incorporadas a diferentes estructuras.

Hay otro detalle intrigante. Junto a las naves aparecen repetidas líneas de puntos cuyo significado continúa siendo incierto. El estudio contempla su posible relación visual con el agua, pero no ofrece una identificación definitiva.
El valor del hallazgo va mucho más allá de descubrir dibujos invisibles. La continuidad de estos grabados atraviesa la transición que siguió a la crisis del final de la Edad del Bronce, cuando numerosos centros del Mediterráneo oriental experimentaron destrucciones y profundas transformaciones. En Kition, sin embargo, alguien seguía acercándose a aquellos muros y dejando barcos junto a los de generaciones anteriores.
Tres milenios después, esos trazos apenas sobreviven sobre la piedra. Pero convertidos ahora en modelos tridimensionales, cuentan una historia inesperada: mientras el Mediterráneo cambiaba, Kition nunca dejó de mirar hacia el mar.
Referencias
- Graham C. Braun et al, The Ship Graffiti from Late Bronze Age–Early Iron Age Kition, Cyprus: New Additions and Reconsiderations 40 Years Later, International Journal of Nautical Archaeology (2026). DOI: 10.1080/10572414.2026.2702905
KioskNews shows a cleaned-up reading view extracted from the publisher’s page — the original always lives on their site, not ours.