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Saturday, October 24, 2026

Crítica de discos: los mundos infinitos de The Rolling Stones, Amy Winehouse y Benjamín Walker

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Felipe RetamalPor 

*Who you Callin’ Crazy - The Rolling Stones

Cuando parecía que los Stones no ofrecerían más novedades discográficas esta temporada, sorprenden con nuevas canciones. Una frase entre tambor y toms abre Who you Callin’ Crazy, un tema que los veteranos rockeros incluyen como una de las cinco piezas inéditas en la próxima edición de lujo de Foreign Tongues, el buen nuevo disco lanzado esta temporada. Una canción grabada y trabajada más menos al mismo tiempo que el material del álbum y muestra a Jagger, Richards y Wood con una sorprendente vitalidad. Sugiere un ánimo positivo y remite al sonido más ochentero del grupo. El riff principal -es imposible que no haya salido desde Keith Richards- funciona como un gancho melódico. Luego, el habitual juego entre las guitarras (cristalinas y con un poco de efecto) responde a las intervenciones de Jagger. “Si parezco nervioso, a punto de colapsar/si me retuerzo como una rata en una trampa/sigo parpadeando, mi nariz empieza a temblar/sigo rascándome, no sé dónde rascarme”, canta Mick en la juguetona estrofa inicial. Y luego estalla en el estribillo: “Quiero saber a quién, a quién llamas loca”, dice la letra, subrayada por unas vocecitas de inspiración sesentera.

La canción gana con los fraseos muy sueltos del saxofón de Courtney Pine, en un aire a John Coltrane, pero algo más contenido. Fresca y pegadiza (es difícil no preguntarse por qué no se incluyó en el disco), la canción confirma la nueva realidad de los Stones como una banda de estudio. Y parece que les ha refrescado la chispa creativa (Felipe Retamal).

*Presente: en vivo - Benjamín Walker

Mucho antes de subir a tocar al escenario del Teatro Oriente, Benjamín Walker lo conoció desde las butacas. Era un niño que cursaba 6° básico cuando su madre lo llevó a ver a Luis Alberto Spinetta. Tiempo después, vio a Pedro Aznar y Manuel García. Es un lugar importante en su vida musical, por eso lo eligió para desplegar un concierto único que celebró 10 años de carrera en mayo de 2025 y solo repitió en el Teatro Biobío. Con el registro de ambas noches presenta su primer disco en vivo, el que muestra la madurez de Walker como un cantautor de fina artesanía compositiva. Además tuvo una lista de invitados que cruzó generaciones; de Nicole a Cecilia Echeñique (interpretó una emotiva versión de Yolanda, de Pablo Milanés), a nuevas voces como Nando Garcia y Javiera Electra (revisitó Milonga de la Soledad, un punto alto del show). El extenso repertorio no descansa en hits e incluyó detalles, como Ya no me quiero acostar, del disco pandémico MAL (grabado junto a Yorka, Natisú y Hakanna) y hasta un tema inédito escrito para la ocasión, titulado Presente, que también es una declaración.

El registro funciona como un panorama de la carrera de Walker, cuyos intereses se estiran desde el pop, al folklore y la cantautoría, pero su puesta en escena y trabajo de arreglos evitó la nostalgia y más bien pone en el centro su buen momento como artista (Felipe Retamal).

*Back to Black (20th anniversary) - Amy Winehouse

Entre rocolas de bares, cervezas y partidas de billar, Amy Winehouse trazó el festivo pero doliente universo de Back to Black. El segundo y último disco que publicó en vida es una de las obras cumbres del siglo XXI y sus 20 años se marcan con una edición aniversario. Esta incluye algunos tesoros, registros en vivo y los lados B. Ahí está Do me Good, a la que basta una escucha para entender por qué quedó fuera del disco, demasiado hip hop. Y Close to the front, dominada por el sonido de bajo, no es tan buena comparada con las canciones que quedaron.

Lo más sorpresivo está en los demos: Me & Mr. Jones presenta un sonido inicial más cercano a D’Angelo y Fugees; Just Friends muestra que en algún momento la pensaron más cercana a un estándar de jazz; Back to Black presenta su estribillo de inspiración Sinatra aún en desarrollo, con una letra distinta a la quedó; Love is Losing Game, muestra a Amy cantando solo con guitarra, lo que hubiera sido una buena idea; Tears Day, sorprende con su demo alternativo, a ritmo midtempo, aunque algo monótono. Estos tesoros permiten comprender como las decisiones de producción fueron claves para el disco, subrayan la musicalidad natural de Amy y su elasticidad estilística. Una joya para los melómanos (Felipe Retamal).

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