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Tuesday, October 6, 2026

“Yersinia pestis integra la categoría A de agentes de bioterrorismo”: la explicación de un infectólogo tras la muerte de una investigadora en Rusia

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Una investigadora de un instituto especializado en el estudio de la peste murió la semana pasada en Siberia tras desarrollar una neumonía de origen desconocido. A partir de ese caso, las autoridades rusas pusieron en cuarentena un hospital, aislaron o monitorean a casi 200 personas que tuvieron contacto con la paciente y activaron un amplio operativo epidemiológico.

La situación generó inquietud dentro y fuera de Rusia por un motivo particular: la mujer trabajaba en el Instituto de Investigación Antipeste de Siberia y el Lejano Oriente, situado en la región de Irkutsk. Aunque las autoridades sostienen que las pruebas realizadas no encontraron evidencia de que la enfermedad estuviera relacionada con los microorganismos que manipulaba en su trabajo, distintos medios locales difundieron versiones no confirmadas que apuntan a una posible peste neumónica.

Ante este escenario, Eduardo López, jefe del Departamento de Medicina e Infectología del Hospital de Niños Ricardo Gutiérrez, analizó el caso para LA NACION y explicó por qué la reacción observada resulta compatible con la sospecha de una infección de alta peligrosidad.

“Lo que comentaron los científicos rusos o las autoridades de ese país es que es una neumonía de etiología desconocida. Sin embargo, está dentro de un laboratorio que manipulan una bacteria que se conoce desde la antigüedad, que es la Yersinia pestis. Es una bacteria, no un virus”, dijo López a LA NACION.

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Según detalló, la hipótesis que explicaría una respuesta sanitaria tan intensa es que la infección pudiera haber sido causada por la forma pulmonar de la enfermedad.

“La hipótesis más común es que es probable que haya sido una neumonía por vía inhalatoria que la produce la Yersinia pestis”, sumó el infectólogo.

La bacteria es conocida por haber provocado algunas de las epidemias más devastadoras de la historia. Su forma más célebre fue la peste bubónica, asociada al aumento de tamaño de los ganglios linfáticos y transmitida históricamente por pulgas de ratas. Sin embargo, existe una variante mucho más agresiva: la peste neumónica.

“Hay una forma que se adquiere por vía inhalatoria, que es la forma de neumonía necrotizante. Dan unas neumonías graves, severas, que tienen una mortalidad enormemente alta, prácticamente entre el 70 y el 90 por ciento, si no se tratan precozmente”, señaló López a LA NACION.

Esa característica es la que, a su juicio, ayuda a entender las medidas adoptadas por las autoridades rusas.

“Por eso la reacción de esta magnitud es aislar los pacientes y ver qué está pasando”, afirmó.

Un presentación rara

La peste neumónica presenta diferencias significativas respecto de otras infecciones respiratorias más frecuentes. Mientras enfermedades virales como Covid-19 suelen tener una evolución más gradual, o las neumonías bacterianas comunes provocadas por neumococo cuentan con tasas mucho más bajas de mortalidad, en la peste neumónica el deterioro puede ser muy rápido.

“Es una presentación rara. Tiene un período de incubación de uno a tres días y rápidamente el pulmón se lesiona, se necrosa y tiene una mortalidad muy precoz”, detalló López.

A esto se suma otra característica considerada crítica por los especialistas: puede transmitirse entre personas a través de las secreciones respiratorias.

El infectólogo Eduardo LópezALEJANDRO GUYOT

“Ese individuo que tiene la neumonía necrotizante elimina también la Yersinia pestis al estornudar o al toser y puede contagiar a otros. Por eso estos enfermos tienen que tener aislamientos estrictos, especialmente respiratorios”, explicó.

Según indicó, el período clave para observar a los contactos es muy corto. Los síntomas podrían aparecer entre uno y tres días después de la exposición.

“Si esto es una peste neumónica, lo que hay que hacer con los contactos estrechos es vigilarlos muy precozmente. La aparición de dificultad respiratoria y fiebre, o dificultad respiratoria, tos y fiebre, ya son síntomas que obligan a aislar al paciente y empezar a medicarlo muy rápidamente”, sostuvo.

A pesar de ello, López evitó dar por confirmada la hipótesis de la peste neumónica. Señaló que los resultados negativos difundidos hasta el momento por las autoridades rusas no alcanzan para descartar completamente el caso.

“Hay que estudiar completamente a estos enfermos. Yo no digo que sea una Yersinia pestis categóricamente, pero digo que estaba trabajando en un laboratorio donde estaban manipulando esa bacteria”, afirmó a LA NACION.

Una de las observaciones más llamativas del especialista estuvo vinculada con el lugar que ocupa Yersinia pestis dentro de los sistemas internacionales de vigilancia sanitaria.

“La Yersinia pestis, de la que estamos hablando, está dentro de las categorías A de bioterrorismo”, explicó.

Y agregó: “La categoría A son aquellos gérmenes que rápidamente matan, que son muy difíciles de detectar al principio y que han sido utilizados, o eventualmente se pueden utilizar, para bioterrorismo”.

Dentro de ese grupo también figuran agentes como el ántrax, la viruela y la tularemia.

Por ahora, las autoridades rusas sostienen que no encontraron pruebas que vinculen la muerte de la investigadora con los patógenos que estudiaba en el instituto. También informaron que los contactos vigilados presentaron resultados negativos, con excepción de algunos casos de Covid-19 y rinovirus.

Sin embargo, para López, más allá de que finalmente se confirme o no la participación de Yersinia pestis, la respuesta sanitaria observada encuentra una explicación lógica.

“Es un tema interesante porque entra en un tema que es el bioterrorismo, que nadie habla en el mundo, pero esta es una de las bacterias que puede ser utilizada con bioterrorismo”, concluyó ante LA NACION.

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