Asumió tras el fallecimiento de su amigo, siguió su legado y busca ascender con Luján: lo palpitó con Olé

Se dice que sólo muere el que es olvidado. El fallecimiento de Santiago Fredes en diciembre de 2025 golpeó fuerte a todo el pueblo de Luján. Porque era el entrenador del equipo y había dejado todo por los colores hasta el final de sus días. Pero su recuerdo vivirá eternamente en todos los corazones Lujaneros. Así lo siente Martín Pérez Bianchi, el actual técnico del equipo. "Está presente en cada partido y en cada entrenamiento", le dice a Olé. Y no es para menos: el Pulga era querido por todos y su partida dejó un vacío difícil de llenar.
Continuar el legado de Fredes era difícil, pero el Colo tomó la posta y lo representó a la perfección. El conjunto de la Basílica desfiló en la Primera C y los números lo dejan a las claras: de 32 partidos, ganó 19, empató siete y perdió nada más que seis, todo este recorrido con 46 goles a favor. Y con 13 puntos más que Berazategui, su rival en la final.
La dedicatoria a Fredes tras la clasificación a la final en Ciudad Evita. (Instagram @clublujan.oficial)
No es un partido más el que tiene que jugar Luján. Los 35 años sin ascensos apremian y la sucesión de buenas campañas exige un salto de categoría. En ese contexto, en la previa de la vuelta de la finalísima después del 0-0 en la ida, Pérez Bianchi dialogó con Olé acerca de las claves de su Lujanero. Sus formas de trabajo, su vida paralela al deporte y la emoción con que recordó al Pulga.
Martín Pérez Bianchi con Olé
-¿Cómo se vive la semana previa a la final?
-Estamos muy bien. Obviamente que es difícil no sentir ansiedad porque es un momento histórico para el club, para los jugadores, para la ciudad, para los hinchas y para la comisión directiva. Sabemos lo que nos estamos jugando e ir día a día es la clave. La semana de trabajo viene saliendo de gran manera y sabemos que el resultado del domingo va a depender mucho de lo que hagamos en estos días. Hay que tratar de no saltarse ningún paso y de enfocarnos en el presente.
-¿Qué pensás del empate 0 a 0 en el partido de ida? ¿Fue merecido?
-Sí, considero que fue un partido parejo en el que ninguno de los dos tuvo más de dos o tres llegadas claras. Por momentos dominaron ellos y en otros fuimos más nosotros. Me parece que terminamos un poco mejor el segundo tiempo, pero la realidad es que fue un desarrollo sumamente parejo.
-¿Son conscientes de que están a un paso de hacer historia?
-Somos muy conscientes de la importancia que conlleva este partido por todo lo que significa. Hace mucho tiempo que al club no le tocaba estar en una situación así, por lo que hoy somos unos privilegiados de poder jugar por salir campeones. Tenemos que usar eso a favor, conservar nuestra identidad y hacer lo mismo que nos trajo hasta acá durante todo el año.
-Como líder del grupo, cuando iban pasando las fechas y Luján se mantenía puntero, ¿cómo hacías para que los jugadores mantuvieran los pies sobre la tierra?
-Fue un trabajo del día a día junto al cuerpo técnico para exigir, formar y fomentar una sana competencia dentro del plantel. En cada puesto buscamos tener dos opciones y siempre poner al que veíamos mejor en la semana. Eso nos ayudó a que todos elevaran su nivel y a que nadie se pudiera relajar para estar el fin de semana. El secreto estuvo en mantenernos competitivos y en que nadie bajara los brazos.
-¿Tu forma de dirigir es cercana al jugador o preferís ser más distante?
-Soy bastante contemporáneo con los futbolistas en ese aspecto. Si bien uno es consciente de que es el técnico y no un compañero, pienso que la mejor manera de llegarle al jugador es construyendo una relación humana genuina sin perder el respeto. Para mí eso es fundamental e intento llevarlo de esa manera con la mayoría.
-¿Qué tiene de diferente este Luján respecto a otros planteles que quizás no pudieron llegar a esta instancia?
-Es un equipo con una jerarquía alta para la categoría. Está muy completo en todos sus puestos y tenés dos jugadores por posición que pueden ser titulares tranquilamente, por lo que no hay uno claramente superior al otro. Eso hizo que todos elevaran la vara para poder jugar. Además, la preparación física propició un trabajo impecable: hoy terminamos los partidos enteros y llegamos al final del campeonato con la energía necesaria para seguir empujando si necesitamos buscar un resultado. Por otro lado, destaco la parte humana. El plantel tiene una calidad humana bárbara, una humildad enorme para afrontar los entrenamientos día a día y una predisposición al trabajo que es muy difícil de encontrar.
-Acá se te nota humilde, pero la campaña que hicieron realmente no es normal para la categoría...
-Llevamos las estadísticas desde que asumimos el cargo y sabemos que manejamos un porcentaje de puntos altísimo. Entendemos que es muy bueno lo que hemos logrado y tenemos que valorarlo, pero verdaderamente vamos a tomar conciencia del alcance de todo esto si logramos poner a Luján en la B.
- Con respecto a la campaña, ¿se sintieron un poco perjudicados por el formato del torneo? Hicieron casi 15 puntos más que Berazategui, el otro finalista, y aun así tienen que jugar dos partidos más para coronar...
-No, porque las reglas estaban estipuladas de antemano y sabíamos desde el inicio que era así. Obviamente uno analiza la cantidad de puntos sumados y ve que todavía no tiene un premio asegurado, pero fue la forma en la que se dispuso el torneo y no nos detenemos en eso. Si queremos lograr el objetivo tenemos que mirar fijo a un punto e ir por él. Las dos zonas fueron distintas y ninguna fue fácil, ni para ellos ni para nosotros.
- Vos que sos un técnico finalista de la Primera C, ¿vivís exclusivamente del fútbol?
-No, el fútbol es un complemento en mi vida. Yo tengo una fábrica de indumentaria textil.
- ¿Y cómo hacés para dividir tu tiempo entre ambas actividades?
-Gracias a Dios tengo un apoyo enorme de mi señora y mi familia. Mis hijas son chiquitas, pero mi mujer se ocupa de resolver muchísimas cosas en casa y lleva el trabajo de la fábrica adelante casi sola en muchos momentos.
-Cuando estás en la fábrica, ¿lográs desconectar del fútbol o seguís pensando en el partido del fin de semana?
-Intento concentrarme en lo que estoy haciendo, pero en este último tiempo el fútbol se transformó en una bola de nieve que fue creciendo cada vez más. Llegar a esta final después de pelear como caníbales en el torneo hace que sea muy difícil despegarse de la cabeza del fútbol. Sé que es un aspecto que tengo que mejorar de mi parte para saber distinguir los momentos.
-Y en el plantel, ¿la mayoría vive del fútbol o tienen otros trabajos?
-Entiendo que muchos chicos viven del fútbol hoy en día, aunque depende de cada realidad personal, si alquilan o si tienen familia. Algunos tienen la necesidad de hacer otra actividad por la tarde. Varios tienen sus propios emprendimientos o manejan horarios flexibles en sus trabajos, lo cual es una ventaja para el futbolista del Ascenso porque sabemos que no es sencillo vivir únicamente del sueldo de la C.
-Vos también hiciste carrera como jugador. ¿Qué significa Luján en tu vida?
-En Luján hice desde novena división hasta sexta, cuando me subieron a Primera, y después estuve quince años en el club. Luján es el lugar donde me formé como futbolista, como profesional y como persona. Fue el club que me hizo soñar y que me permitió cumplir sueños como jugar en Primera. Me sigue haciendo soñar y provoca que todos los días me levante con hambre de gloria y de ganar. Eso es lo que me da Luján hoy.
-Entonces esta final la estás viviendo casi como un hincha.
-Trato de ser lo más profesional posible y no mezclar las cosas. En algún punto el hincha choca con el técnico, pero cuando estoy en el club trabajando dejo a un lado al hincha. Quiero ser entrenador por muchos años y considero que la forma correcta de trabajar es siendo objetivo.
El recuerdo de Santiago Fredes
Entre lágrimas, Pérez Bianchi recordó a su compañero de profesión, colega y amigo fuera de la cancha. "Con el Pulga fuimos compañeros, jugamos juntos y compartimos vivencias muy lindas y momentos duros de la vida fuera del fútbol. Recordar el día que fui a firmar al club no es fácil por el lugar que me tocaba ocupar y por cómo se había dado todo. Sin embargo, sentí que él fue uno de los que empujó para que yo fuera el encargado de continuar con su proyecto, y desde el primer día intento rendirle honor a su trabajo", se conmueve.
-El recuerdo de él está siempre presente en el día a día.
-Está presente en cada partido y en cada entrenamiento. Sigo teniendo relación con sus hermanos y con sus padres. Es una de las cosas que nos motiva diariamente. En cada partido ponemos una bandera de él enfrente del banco de suplentes y es imposible no mirarla en cada gol.
La bandera que recuerda al Pulga cada partido.
-Vivieron mucho juntos...
-Compartimos momentos muy fuertes de la vida. Quizás en el último tiempo no nos veíamos tan seguido porque cada uno estaba con su familia y sus obligaciones, pero era esa clase de amigos con los que podés pasar tres meses sin hablar y cuando te sentás a tomar algo parece que te viste todos los días. Teníamos una confianza única y fue una amistad hermosa en mi vida.
-Si se llega a dar el ascenso que todo Luján quiere, él va a ser una parte fundamental de ese logro.
-Sin duda. Él inició todo esto y fue el gran ideólogo de este plantel antes de que le sucediera lo que le pasó, así que Santi es una parte enorme de todo este presente.

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