Científicos identifican una red neuronal clave para el tratamiento de la enfermedad de Parkinson

Una investigación realizada por neurocientíficos de distintas instituciones médicas y académicas ha concluido que la estimulación cerebral profunda (ECP) mejora los síntomas motores de la enfermedad de Parkinson, a través de la modulación de una red neuronal específica que se activa principalmente en la banda beta rápida (de 20 a 35 Hz).
El trabajo fue desarrollado por especialistas de los Hospitales Universitarios de Colonia y Düsseldorf, la Facultad de Medicina de Harvard y la Charité de Berlín. Se publicó en la revista Brain en julio de este año.
Según afirman los autores a través de un comunicado, su estudio es el primero en integrar dos métodos de análisis de la respuesta a la ECP que hasta ahora se consideraban muy diferentes: la electrofisiología y las imágenes cerebrales.
El profesor de la Universidad de Colonia, el Dr. Andreas Horn, quien dirigió la investigación, declaró: “Por primera vez, hemos podido caracterizar la red de respuesta a la ECP en la enfermedad de Parkinson en términos de espacio y tiempo, simultáneamente”.
“Demostramos que la enfermedad de Parkinson se trata mejor estimulando una red definida con gran precisión. Esta red opera sincronizada dentro de una banda de frecuencia específica y ofrece una explicación de la buena respuesta de los pacientes a la ECP”, agregó el especialista en neurología computacional.

Qué dice el estudio sobre la red neuronal clave para el tratamiento de Parkinson
Los autores explicaron que la ECP del núcleo subtalámico es un método de tratamiento establecido para aliviar los síntomas motores en personas con enfermedad de Parkinson.
Funciona mediante la aplicación de pequeños impulsos eléctricos a regiones profundas del cerebro.
Si bien, estudios de neuroimagen previos han mostrado dónde funciona mejor la estimulación en el cerebro, y estudios electrofisiológicos han descrito la frecuencia de las señales subyacentes, ninguna investigación había logrado capturar ambas dimensiones simultáneamente en el espacio y el tiempo.
Para el reciente trabajo, el equipo analizó datos de una gran cohorte multicéntrica con 100 hemisferios cerebrales de cincuenta pacientes.
Utilizando señales cerebrales registradas simultáneamente mediante el electrodo de ECP implantado y magnetoencefalografía (MEG), los científicos mapearon la conectividad funcional entre las áreas profundas y superficiales del cerebro.
De esta manera, vieron que la red relevante entre el núcleo subtalámico y las regiones frontales del cerebro se comunica principalmente a una frecuencia relativamente alta (de 20 a 35 Hz).
La fuerza de esta conexión explica la notable mejoría de los síntomas motores en algunos pacientes tras la implantación del electrodo, aseguran los investigadores.
El primer autor del estudio, el Dr. Bahne Bahners del Hospital Universitario de Düsseldorf, manifestó: “Estos resultados sugieren que un determinado ritmo cerebral actúa como canal de comunicación entre el núcleo subtalámico y la corteza cerebral, y podría mediar los efectos terapéuticos de la ECP”.
“Al estimular las regiones conectadas a la red identificada, probablemente podremos ajustar la configuración de la ECP con mayor precisión en el futuro, especialmente en pacientes que aún no han obtenido los mejores resultados con la ECP”.
En su próxima investigación, el equipo planea analizar con mayor detalle los efectos causales de la ECP en las redes cerebrales. Actualmente ya están realizando estudios en esta dirección.
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