Gael García Bernal, actor y director: "Si no hay libertad, no vale la pena hacer cine. Prefiero irme a plantar árboles"

- "Nadie se espera esto": La nueva película de Paul Thomas Anderson tras ganar 6 Oscar con 'Una batalla tras otra' es algo excepcional
- Elena Anaya, actriz, 51 años: "En otras civilizaciones, las mujeres de nuestra edad se terminan convirtiendo en jefas de la tribu"
- Willie D. Burton, sonidista de 'La odisea' ganador de 2 Oscar: "No tengo nada en contra de Clint Eastwood, pero es difícil trabajar con alguien así"
Gael García Bernal (Guadalajara, México, 1978) ha viajado a Pucela para presentar 'Hombre al agua', su nueva película como director, que se incluye fuera de concurso en la Sección Oficial de la 71ª Seminci. Su presencia tiene algo de círculo que se cierra: el actor mexicano acude al festival un año después de que 'Magallanes' la película de Lav Diaz que protagonizó, obtuviera el premio a Mejor Película ex aequo en la edición anterior. Esta vez, García Bernal se sitúa detrás y delante de la cámara para contar una historia que combina humor y crítica política.
Rostro esencial del cine latinoamericano contemporáneo, a lo largo de su carrera, García Bernal ha trabajado con cineastas como Alfonso Cuarón, Alejandro González-Iñárritu, Icíar Bollaín o Pedro Almodóvar, sin renunciar a una trayectoria internacional que también lo ha llevado a Hollywood. Su papel en 'Mozart in the Jungle' le valió un Globo de Oro. En paralelo, ha desarrollado su faceta como director desde 'Déficit' (2007), su debut en el largometraje, al que siguió 'Chicuarotes' (2019). Con 'Hombre al agua', estrenada en el Festival de Toronto de 2026, vuelve a explorar las posibilidades de una comedia con filo.

Director, guionista, protagonista y productor de la cinta –con La Corriente del Golfo, la compañía que fundó junto a Diego Luna–, García Bernal interpreta a Camilo, un socorrista cubano que, después de rescatar a un empresario, acaba adentrándose en los círculos de la alta sociedad mexicana. Lo que comienza como un encuentro fortuito se convierte en una suerte de fábula sobre el poder, los privilegios y las contradicciones de la política latinoamericana actual. El director la define como una versión del clásico relato del "genio en la botella", pero aquí los deseos tienen letra pequeña: bajo el humor y la sátira también afloran la soledad, una separación sentimental y una masculinidad en crisis.
Es una bonita coincidencia que presentes en Seminci tu nueva película como director, justo un año después de que 'Magallanes' se coronara ganadora en la anterior edición.
Fue hermoso. De hecho, me habían invitado para venir y no pude porque estábamos acabando de filmar 'Hombre al agua'. Este año estoy encantado y feliz de estar acá. Agradecidísimo, además, de que cierren la película en el festival, porque inevitablemente los festivales dialogan con las películas. Este festival tiene mucho de cine de autor, por lo que genera algo muy rico: un cine de pertinencia y de mucha urgencia. Es muy lindo.
Gael García Bernal y Ricky Martin son la colaboración que no sabíamos que necesitábamos. ¿Cómo fue esa llamada para proponerle su debut en el cine?
(Risas). Formalmente, él fue la primera persona que casteé para la película. Era a quien imaginaba mientras la escribíamos. Decíamos: "Imagínate que abres la puerta y te encuentras a Ricky Martin". Era ese tipo de personaje. No sabíamos si íbamos a contar con él, pero yo lo tenía claro. Cuando se dio la oportunidad, en esa llamada, él accedió de una manera muy linda. Y es curioso, porque yo lo tenía como alguien que seguramente ya había hecho algunas películas, pero fue él quien me dijo, momentos antes de empezar a rodar en el set: "Oye, ¿sabes que esta es mi primera película?". Nadie se hubiera imaginado que esta es su primera película, con la carrera que tiene. Lo tenemos como alguien totémico, ha hecho tantas cosas desde el inicio... De una manera muy generosa, muy divertida, muy linda, vino, participó y jugó con nosotros. Me la pasé muy bien con él. Es lo máximo.

El rodaje debió de ser especialmente exigente, porque además de protagonizar la película también la dirigías y producías.
Fue muy divertido y muy laborioso para mí, como actor, director, productor. Tenía que estar a mil. Extrañamente, si no tuviera la experiencia que tengo, los años de rodaje y, sobre todo, el entorno amoroso en el que crecí y en el que vivo, no creo que hubiera podido aguantar, porque es una presión bastante grande. Sin el apoyo de mi familia, de mis amigos, de mi gente, y de los cuidados que uno mismo se hace, creo que lo habría pasado mal. Pero me la pasé muy bien. Experimentábamos todo el tiempo, jugábamos hacia el descubrimiento para poner en pie todo lo que habíamos preparado. Pero en el momento, en el día, algo pasa que va cambiando las cosas. Como dice Walter Salles: "En el peor de los casos, filmamos lo que está escrito" (risas).
Quizás no se trata tanto de improvisar como de enriquecer lo que uno ya ha creado.
Exacto. Cuando acabamos la mezcla de sonido, que es quizás el momento en que se cierra el bucle como director, me entró una nostalgia brutal. Era como decir adiós a un enamoramiento de mucho tiempo. Y, a la vez, sentí un agradecimiento descomunal con todas las personas que participaron en esta locura, porque es una película medio loca (risas).

Has trabajado con cineastas españoles como Almodóvar e Icíar Bollaín y tienes una fuerte conexión con nuestro cine. ¿Sigues el cine español actual? ¿Cuál es la última película española que has visto y qué te ha parecido?
La última que vi fue 'El ser querido'. La vi en el Festival de Mallorca y me encantó, se me hizo buenísima. Creo que hay una generación nueva muy interesante. Rodrigo Sorogoyen, por ejemplo, creo que tiene una voz propia muy particular, muy fuerte, y además con mucho rigor. Con rigor me refiero a esa sensación de querer hacer las cosas bien y también a estrellarte si no sale, porque es muy normal. Esto es una alquimia muy loca y es un juego en el que uno se arriesga bastante. Hay varios y varias, sobre todo mujeres, que están haciendo cosas muy interesantes. Carla Simón también. Su última película, 'Romería', me encantó, se me hizo muy linda. Hay otras que no he visto pero que veré en algún momento, como 'La bola negra', que tengo muchas ganas.
¿Te gustaría volver a trabajar en España? ¿Con Sorogoyen quizás?
Sí, cómo no, me encantaría. Sería un puntazo porque me cae muy bien, además. Se me hace que es menester que sigamos dando un poco más de esfuerzo a lo que antes existía. Si hablamos el mismo idioma, ¿por qué carajo no compartimos nuestras películas? ¿Por qué no podemos estar entre un lugar y otro, dialogando constantemente? Siento que esa es una oportunidad desperdiciada que tenemos. Me siento muy ligado a España en muchos sentidos, tengo muchos afectos aquí. Hay muchas oportunidades para explorar.
En una entrevista decías que hacer 'Hombre al agua' te había enseñado a hacer cine en libertad. ¿Qué significa para ti esa libertad?
Es algo que ya había experimentado con varios directores como actor. Con Jim Jarmusch o Lav Diaz. Pero con Cuarón, por ejemplo, desde el inicio, desde que hicimos 'Y tu mamá también', dije: "Esto es increíble, estamos haciendo lo que queremos, completa y absolutamente lo que queremos. Sin censura, sin nada". En ese entonces era como si estuviéramos abriendo una brecha de algo que no se había hecho nunca. Con 'Amores perros' también, aunque fue un ejercicio más instintivo en muchos sentidos. Ahí empezó a asentarse en mí la sensación de que la vocación del cine trae consigo un ejercicio puro, digno y elemental de libertad. Si no es así, no me gusta trabajar. Si no hay libertad, no vale la pena. Prefiero irme a plantar árboles, hacer otro tipo de trabajo, hacer otra cosa que realmente valga la pena. Y las limitaciones son el ejercicio de creatividad más grande que hay. Tenemos limitaciones de presupuesto, pero eso no implica que tengas menos libertad. Al contrario. Es ahí donde encuentras justamente la creatividad.
KioskNews shows a cleaned-up reading view extracted from the publisher’s page — the original always lives on their site, not ours.