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Saturday, October 3, 2026

Ismael Palacios, especialista en neurociencias: “La microbiota es una tremenda revolución en salud”

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Hablar de microbiota ya no es exclusivo de los laboratorios. En los últimos años, el concepto se ha instalado en conversaciones sobre alimentación, salud y bienestar, aunque todavía persisten muchas dudas sobre qué es realmente y qué papel cumple dentro de nuestro organismo. Para Ismael Palacios, Ph.D. en Neurociencias, ingeniero en Biotecnología e investigador, acercarse a este universo implica descubrir mucho más que un conjunto de microorganismos que habitan nuestro intestino. “La microbiota es un mundo, es un sistema que está conectado con todos los aspectos de la vida. Entender nuestro vínculo con los microorganismos nos permite entender nuestro vínculo con el planeta Tierra como seres vivos, y eso me parece muy interesante”, dice.

Conocido en redes sociales como @neurogut, Palacios se ha dedicado a acercar la ciencia del microbioma a públicos diversos y es autor de los libros Tu microbiota importa y Mis amigos invisibles, este último dirigido a niños. Además, en octubre del año pasado realizó su primera TED Talk titulada La microbiota, el superpoder que transforma quienes somos. Para él, comprender nuestra relación con estos microorganismos también implica cuestionar algunas ideas arraigadas sobre las bacterias y los virus: “Con el paso del tiempo nos hemos ido dando cuenta que sus funciones son más beneficiosas que dañinas, rompiendo un poco esta idea antigua que tenemos de que todos los microorganismos, las bacterias, los virus son negativos”.

En sus palabras, la microbiota es, en sencillo, un grupo de microorganismos que habitan nuestro intestino, principalmente el intestino grueso, aunque también tenemos microbiota en la piel, la boca y las mucosas sexuales y en las mucosas respiratorias. En todos los lugares donde hay intercambio de información con el ambiente hay una microbiota. La mayoría de estos microorganismos son simbióticos y mantienen con nuestro cuerpo relaciones colaborativas que intervienen en distintos procesos: desde el procesamiento de los alimentos y la energía hasta el metabolismo y la regulación del sistema inmune. Pero su influencia no termina ahí. También se relacionan con el funcionamiento del sistema nervioso, la conducta y los estados de ánimo.

Es ahí donde aparece uno de los principales focos de investigación de Palacios: el eje cerebro–intestino–microbiota, una compleja red de comunicación entre estos tres sistemas.

- Se habla mucho del “segundo cerebro” para referirse al intestino. ¿Qué tan literal o correcto es decir esto?

Es bastante correcto, pero no por el intestino en sí, sino porque en el tracto digestivo hay un sistema nervioso propio que se llama sistema nervioso entérico, que tiene prácticamente la misma cantidad de neuronas que están fuera del cerebro y la médula, entonces es un sistema nervioso muy complejo, que en algunos lugares es super autónomo y permite un montón de regulaciones a nivel de sistema digestivo.

- ¿Cómo se comunican, entonces, el intestino y el cerebro?

El sistema digestivo parte de la boca y sigue por el esófago, el estómago y todo el intestino delgado y grueso. Rodeándolo está el sistema nervioso entérico, luego está el sistema nervioso periférico que proviene del sistema nervioso central y ahí están el nervio vago y el sistema parasimpático, que se conectan con el sistema digestivo. Entonces, empieza a haber una red de comunicación súper compleja. El sistema nervioso entérico, que está ahí cumpliendo sus funciones, le manda señales en tiempo real al nervio vago, que van luego al cerebro. Así se forma este eje cerebro-intestino. Imagínate que son cables que están conectados y le dicen cosas en tiempo real. Por eso podemos decir que esta es una comunicación súper poderosa en términos de la información que se mandan.

- Uno tiende a pensar que es el cerebro el que envía instrucciones al resto del cuerpo. ¿En esta comunicación ocurre también al revés?

De hecho, una cosa que se ha estudiado desde la electrofisiología, es que parecería ser que hay más información que sube de la que baja. Esta comunicación de la que te hablo parece ser el 75% del sistema digestivo diciéndole cosas al cerebro, más que del cerebro diciéndole cosas al sistema digestivo. Es súper choro pensar que como tú actúas, como tú piensas, como tú percibes, depende fuertemente de las señales que vienen del sistema digestivo y que tú no te das cuenta.

- Hasta ahora hemos hablado del intestino y el cerebro. ¿Qué papel juega la microbiota en esta comunicación?

La microbiota regula muy fuertemente toda esta ecología y el equilibrio del intestino. También afecta fuertemente el equilibrio del sistema inmune, porque un 70% de éste, está en el sistema digestivo. También regula el estado global de inflamación del cuerpo, si todo el cuerpo está desregulado inflamatoriamente, eso afecta al cerebro.

Por otro lado, en el sistema digestivo se liberan muchas hormonas, y un número importante de las que llegan al cerebro se liberan desde el intestino, por ejemplo las relacionadas con la saciedad, que está modulada fuertemente por la microbiota. Además, hay un montón de moléculas que la microbiota libera que pueden cruzar las barreras del intestino y pueden permear y llegar al cerebro dando información.

Finalmente, gran parte de la generación de neurotransmisores a nivel global en el cuerpo, no solo en el cerebro, se regula intestinalmente, porque aquí llegan ciertos precursores de neurotransmisores, como los precursores de GABA, de dopamina y de serotonina.

La relación entre la microbiota y la salud mental

Que los nervios se sientan en la guata no es precisamente una novedad. Lo que sí estamos empezando a entender mejor es todo lo que ocurre detrás de esa sensación y hasta qué punto la relación entre intestino y cerebro puede estar vinculada también con nuestra salud mental. Para Palacios, ahí aparece una tríada que resulta clave: cerebro, microbiota y hábitos. Porque esta conversación no ocurre en una sola dirección. Así como el intestino está constantemente enviando información al cerebro, lo que nos pasa cuando estamos estresados o ansiosos también puede repercutir en él.

- Cuando una persona está atravesando períodos de estrés o ansiedad, ¿qué puede ocurrir a nivel intestinal?

El cuerpo y todos estos sistemas funcionan con una lógica de feedback, en la que unos procesos van alimentando otros. Los estados de ansiedad y estrés promueven la liberación de ciertas moléculas y activan distintas respuestas en el cuerpo. Por ejemplo, cuando se liberan moléculas como el cortisol, se genera un impacto a nivel local en el sistema digestivo que muchas veces se asocia con más inflamación.

- ¿Qué hábitos cotidianos podemos incorporar para cuidar nuestra microbiota y, al mismo tiempo, nuestra salud mental?

Si tienes una situación de estrés o de ansiedad, pero tú te estás alimentando bien, haces ejercicio y estás durmiendo bien, tu sistema se regula y manda esa señal al cerebro que permite bajar un poquito el estrés. Al final lo que empieza a pasar es que se aprende a regular. Y si un día te estresaste y se prendió el incendio, hay todo un ecosistema que, a través de tus hábitos, manda feedback positivo.

Por el contrario, si estás con estrés, te estás alimentando mal, no haces ejercicio en un montón de rato, te duele la cabeza, te sientes mal, no tienes ánimo, te estresas más porque no estás lidiando bien con ello. Regulas peor tus emociones.

Uno está en esos círculos viciosos o virtuosos, y muchas de esas cosas están reguladas intestinalmente y por la microbiota, por lo que para manejar mejor el estrés, cuidar el sistema digestivo y la microbiota es crucial, porque desde ahí tenemos este arsenal de herramientas para entrar a esos círculos virtuosos promoviendo un ecosistema bacteriano positivo.

- ¿Existe una alimentación que podamos considerar beneficiosa tanto para nuestra microbiota como para nuestra salud mental?

Eso está súper demostrado. La alimentación mediterránea ha sido publicada en múltiples reportes como la alimentación más beneficiosa para la microbiota y para la salud mental, eso no cabe duda. Esta alimentación está basada en plantas, y promueve disminuir lo más posible los ultraprocesados, incorporar granos enteros, aceites saludables, carnes magras y diversidad de verduras y frutas.

- ¿Qué papel crees que tendrá la microbiota a futuro en la salud y la ciencia?

La microbiota es una tremenda revolución en salud, y va a aparecer cada vez más presente, incluso va a integrarse en los sistemas de salud, ya no hay manera de que esto no ocurra. Va a aparecer una nueva capa de información que las personas antes no conocían. Es un tema que a nivel mundial ya está revolucionando la salud por las tremendas implicancias que tiene, entonces hay que recordar su nombre y perderle el miedo. No es una moda, no es algo que va a pasar, esto es algo serio, en lo que se está invirtiendo mucho dinero en investigación. Esto llegó para quedarse, sin duda.

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