El espectáculo de 4 mil kilómetros: los santuarios de la Mariposa Monarca abren el 20 de noviembre con una cobertura 64% mayor que el año pasado

Los santuarios de mariposas Monarca en México han comenzado a llenarse de aleteos con la llegada de este ejemplar que año con año elige nuestro país para pasar el invierno y su temporada de apareamiento.
Y si tu mueres por ver este espectáculo único de la naturaleza debes saber que muy pronto los santuarios estarán listos para recibir a los miles de visitantes que llegan año con año.
PUBLICIDAD
Y es que lo santuarios abrirán al público el 20 de noviembre, después de los primeros avistamientos de la temporada en el norte del país.
Roberto Enrique Monroy García, titular de la Secretaría de Turismo estatal, dio a conocer que este año corresponde al Estado de México encabezar la ceremonia de apertura, aunque todos los espacios recibirán visitantes de manera simultánea.
Recordemos que la temporada 2025-2026 registró nueve colonias en 2.93 hectáreas, una superficie 64% mayor que las 1.79 hectáreas observadas en el periodo 2024-2025. Este año se espera un aumento en la cobertura ocupada por las colonias en ambos estados.
PUBLICIDAD
Las primeras mariposas fueron observadas a principios de octubre en la zona norte de México y, durante los últimos días de ese mes, llegaron ejemplares a El Rosario. Los principales santuarios son El Rosario, Sierra Chincua y Senguio, en Michoacán, además de Piedra Herrada y La Mesa, en el Estado de México; el recorrido migratorio desde Canadá comprende alrededor de 4 mil kilómetros.
Las autoridades piden seguir las indicaciones de los guías, permanecer en los senderos, respetar los límites de acceso, no fumar ni encender fogatas y evitar el uso de flash.
También recomiendan guardar silencio, no molestar ni llevarse mariposas —incluso si están muertas— y permanecer como máximo 18 minutos dentro del santuario para no alterar su hibernación y permitir el acceso de otros visitantes.
PUBLICIDAD

Los santuarios de la mariposa monarca se encuentran en los bosques de oyamel de la Reserva de la Biosfera Mariposa Monarca, entre Michoacán y el Estado de México.
Michoacán
- El Rosario — ejido El Rosario, municipio de Ocampo. Es uno de los más conocidos y visitados.
- Sierra Chincua — municipio de Angangueo.
- Senguio — ejido Senguio, municipio de Senguio; forma parte de la zona de Sierra Chincua.
Estado de México
- La Mesa — ejido La Mesa, en la Sierra Campanario, municipio de San José del Rincón.
- El Capulín — en Cerro Pelón, municipio de Donato Guerra.
- Piedra Herrada — ejido San Mateo Almomoloa, municipio de Temascaltepec, cerca de Valle de Bravo.
La observación turística suele concentrarse entre noviembre y marzo, durante la etapa de hibernación.

Los santuarios de la mariposa monarca son esenciales porque resguardan los bosques de oyamel y pino donde millones de ejemplares provenientes de Canadá y Estados Unidos pasan el invierno, entre noviembre y marzo. Ese refugio les proporciona el microclima, la protección frente al frío, la lluvia y el viento, y la tranquilidad necesaria para conservar la energía con la que emprenderán el viaje de regreso.
PUBLICIDAD
Su importancia va más allá de una sola especie:
- Sostienen una migración única en el mundo. México es el destino final de una travesía de hasta 4,000 kilómetros y de varias generaciones de mariposas.
- Conservan biodiversidad. La Reserva de la Biosfera Mariposa Monarca alberga cientos de especies de plantas, hongos, aves, mamíferos, reptiles e insectos.
- Protegen servicios ambientales. Los bosques captan agua que alimenta al Sistema Cutzamala, clave para el abasto de más de cinco millones de personas en la Ciudad de México y su zona metropolitana.
- Generan ingresos para comunidades locales. El ecoturismo, el trabajo de guías, la venta de artesanías y otros servicios pueden crear alternativas económicas compatibles con la conservación.
Entre los principales riesgos actuales se encuentran:
- Tala ilegal, deforestación y cambio de uso de suelo. La pérdida o degradación del bosque —por aprovechamiento forestal, expansión agrícola, cultivo de aguacate y urbanización— altera el microclima que necesitan las colonias para sobrevivir.
- Cambio climático. Sequías, olas de calor, lluvias intensas, heladas, vientos extremos e incendios pueden afectar los bosques de hibernación. También perjudican el algodoncillo, planta indispensable para las larvas, y reducen las flores que les aportan néctar durante la ruta migratoria.
- Plaguicidas y herbicidas. Su uso en la agricultura a lo largo de México, Estados Unidos y Canadá puede matar mariposas y eliminar el algodoncillo.
- Turismo sin control. Ruido, acercamiento excesivo, basura, flash fotográfico o tocar a los insectos puede sacarlos de su reposo. Cada vuelo inesperado consume las reservas de grasa que necesitan para resistir el invierno y regresar al norte.
- Una recuperación todavía frágil. Aunque la superficie ocupada por colonias aumentó 64% en la temporada 2025–2026, hasta 2.93 hectáreas, sigue muy por debajo de las 18.19 hectáreas registradas en 1996–1997. La mejora reciente no elimina los riesgos de largo plazo.

En síntesis, proteger estos santuarios implica conservar los bosques y apoyar a las comunidades que los resguardan, además de coordinar acciones en los tres países que forman parte de la ruta migratoria.
KioskNews shows a cleaned-up reading view extracted from the publisher’s page — the original always lives on their site, not ours.