Andersson fracasó en su intento de formar gobierno en Suecia y la decisión pasó al presidente del Parlamento
La líder socialdemócrata sueca, Magdalena Andersson, anunció este lunes que no consigue formar gobierno y que devolverá el encargo al presidente del Parlamento. Dijo ante la prensa que, a partir de las conversaciones mantenidas, en este momento no existe posibilidad alguna de lograrlo. Su renuncia abre una incógnita en Suecia dos semanas después de las elecciones del 13 de septiembre.
El detonante fue un anuncio del fin de semana. El Partido de la Izquierda, uno de los tres socios que Andersson necesitaba, informó de que votará por Andreas Norlén, del Partido Moderado, y no por un candidato del bloque progresista para presidir la Cámara. Andersson consideró que ese gesto socavaba su intento de reunir una mayoría. Norlén fue reelegido este lunes para un tercer mandato.
PUBLICIDAD
The Local, medio sueco con sede en Estocolmo, recoge que Andersson habría seguido negociando si la Izquierda no hubiese dado ese paso. El bloqueo, con todo, venía de antes. El Partido de Centro se negaba a reunirse con la Izquierda mientras esta exigiera ministerios. Su líder, Nooshi Dadgostar, estaba dispuesta a forzar unas nuevas elecciones antes que renunciar a esa demanda.
Norlén había encargado a Andersson formar gobierno el 18 de septiembre. Recibirá el miércoles a los líderes de los partidos para sondear cuál es el candidato más adecuado y luego informará de cómo seguirá el proceso. Se espera que el encargo recaiga en Kristersson, primer ministro en funciones desde que pidió ser relevado el 17 de septiembre.
PUBLICIDAD
Que el perdedor de las elecciones reciba ahora el encargo tiene explicación en el sistema de investidura. El candidato que propone el presidente de la Cámara resulta elegido salvo que más de la mitad de los diputados —es decir, 175 o más de 349— vote en contra. No necesita, por tanto, mayoría de votos a favor. Si la Cámara rechaza 4 propuestas, se convocan elecciones anticipadas, que la Constitución fija en un plazo de tres meses.
La paradoja es que el bloque de Andersson ganó por la mínima: 176 escaños frente a 173 de la derecha. Esa ventaja no le alcanza porque la coalición depende de partidos que se vetan entre sí. Con 176 diputados, la oposición solo puede frenar a Kristersson si todos votan en contra. El Centro tiene 25 escaños: si se abstuviera, los votos negativos quedarían en 151.
PUBLICIDAD
La clave está, entonces, en la líder centrista, Elisabeth Thand Ringqvist. Según AFP, ha rechazado formar parte de cualquier gobierno que dé influencia a los partidos de extrema izquierda o extrema derecha, o apoyarlo. Las fuentes consultadas no precisan si ese veto incluye la abstención. Es la pregunta que definirá las opciones de Kristersson.
El líder conservador dijo tras la derrota que estaba dispuesto a buscar una mayoría entre los partidos “no socialistas”. Intenta atraer al Centro, que hasta 2018 formaba parte de la Alianza de centroderecha. Su margen es estrecho. Su bloque, integrado por Moderados, Demócratas de Suecia, Cristianodemócratas y Liberales, quedó a tres escaños de la mayoría. Antes de las elecciones había prometido dar por primera vez ministerios a los Demócratas de Suecia, partido de extrema derecha, pero en los últimos días ha retrocedido en esa idea, según AFP.
PUBLICIDAD
El episodio recuerda las dificultades de 2021. Andersson dimitió entonces antes de asumir el cargo, después de que los Verdes abandonaran la coalición, y el Parlamento la eligió de nuevo días más tarde. En 2022, la derecha ganó con el mismo resultado de 176 a 173 y Kristersson fue investido el 17 de octubre con esa votación.
Los socialdemócratas, con 99 diputados, siguen siendo el primer partido. Los Demócratas de Suecia obtuvieron 62 escaños, 11 menos que en 2022, y cayeron al tercer puesto por detrás de los Moderados, que tienen 70, según el recuento preliminar.
Con la renuncia de Andersson corre el primero de los cuatro intentos que permite la Constitución. Si ninguno prospera, la crisis solo se resolverá en las urnas.
KioskNews shows a cleaned-up reading view extracted from the publisher’s page — the original always lives on their site, not ours.