CNN TürkGüller ve Günahlar'da Yüreklere Dokunan Buluşma: "Seni Bırakmayacağım, Serhat Abi"PunchNigeria High Commission refunds £50 to UK passport applicantsESPN DeportesEn vivo: F1 realiza la práctica 3 del GP de Españaוואלהצה"ל פתח בירי ארטילרי במרחב ואדי הסלוקי בדרום לבנוןInquirer EntertainmentLady Gaga welcomes first child with fiance — reportsInquirerRare leucistic Philippine duck spotted in Leyte natural park한겨레[포토] “네가 가라 호르무즈” 파병 반대 행진 나선 시민들UOLTrump abre caminho para caçar lobos antes quase extintosThe Sydney Morning HeraldChild dead after fire rips through Central West homeDaily MailFacing the imminent arrival of 1,250 male migrants, ROBERT HARDMAN reveals how women in an Oxfordshire village are fighting back매일경제남편 불륜에 꺼내 입은 ‘파격의 블랙’…다이애나비 ‘복수 드레스’ 4억원에 경매SRF NewsDie etwas anderen News – Alternativlose Alternative für Deutschland?
The Daily Newsstand · Free, Always
Saturday, September 12, 2026

El desplome de las expectativas: el balance puertas adentro de los seis meses de Kast

Translate

Fue en el comité político ampliado del lunes donde el asunto terminó de instalarse sobre la mesa. En la reunión entre los partidos de Chile Vamos y republicanos con La Moneda, UDI, RN y Evópoli hicieron ver que el deterioro del mercado laboral requería respuestas más rápidas. En el encuentro se planteó acelerar iniciativas de corto plazo y reflotar una idea que ya había circulado durante las últimas semanas: un nuevo subsidio al empleo.

La discusión tenía como telón de fondo un dato que venía inquietando al oficialismo. La desocupación llegó a 9,5% en el trimestre mayo-julio, la cifra más alta desde junio de 2021.

El asunto no tomó por sorpresa a Palacio. En La Moneda, y en particular desde el Segundo Piso, han venido siguiendo la evolución de las encuestas.

En el gobierno estaban conscientes de que era natural que parte del respaldo excepcional que obtuvo José Antonio Kast en la segunda vuelta se perdiera. El punto de inflexión está en aquellos electores que no pertenecen al núcleo duro de la derecha, que fueron decisivos para que el mandatario llegara a La Moneda y que tuvieron altas expectativas de cambio.

La última encuesta Criteria le puso números a esa inquietud. La aprobación de Kast cayó a 30%, su peor registro desde que asumió, mientras la desaprobación llegó a 58%. En marzo, la relación era de 46% y 30%, respectivamente. En seis meses, la brecha pasó de 16 puntos a favor del presidente a 28 puntos en contra.

El dato, sin embargo, no es leído en La Moneda como una señal de que todo el proyecto político se haya “desfondado”. En el análisis interno distinguen entre un tercio duro de izquierda, que consideran prácticamente imposible de conquistar, y un electorado más blando, compuesto por votantes que se movieron entre Evelyn Matthei, Franco Parisi y Kast, y cuya adhesión está mucho más condicionada por la situación económica y el empleo.

En Palacio sostienen que si la economía y el mercado laboral mejoran, ese segmento debería estabilizarse. La lectura es que el respaldo obtenido en la elección no podía mantenerse intacto y que las encuestas, aunque se observan y generan preocupación, no serán utilizadas para modificar el rumbo de la administración. El argumento es que la megarreforma ya fue aprobada, que la agenda de seguridad está avanzando y que ambas políticas deberían comenzar a producir resultados con mayor claridad en uno o dos años.

El problema es que los tiempos en política corren bastante más rápido.

Gobierno de emergencia

El 11 de marzo, José Antonio Kast llegó a La Moneda con una de las condiciones políticas más favorables -con voto obligatorio- que haya tenido un presidente chileno en las últimas décadas. Había ganado la segunda vuelta con el 58% de los votos, más de 7,2 millones de sufragios, y había construido durante la campaña una expectativa de cambio asociada a dos conceptos que terminaron convirtiéndose en los ejes de su llegada al poder: seguridad y crecimiento.

El mandatario no llegó al poder prometiendo una administración de continuidad. Su campaña se estructuró alrededor de la idea de un “gobierno de emergencia”, una fórmula que buscaba transmitir que el país enfrentaba una situación excepcional, sombría y que, por lo mismo, se requerían decisiones rápidas y un cambio de rumbo.

Pero a nueve meses de la elección, y seis meses después del cambio de mando, parte de ese malestar que hizo a Kast conectar con los votantes sigue ahí. Durante los primeros meses, La Moneda podía sostener con mayor facilidad que buena parte de los problemas recibidos eran consecuencia del ciclo anterior. A seis meses, ese argumento perdió fuerza.

Diversos sondeos han venido mostrando un deterioro de las expectativas sobre la marcha del país y, especialmente, sobre la economía y el empleo.

El mercado laboral es el principal punto de presión. A inicios de esta semana, en conversación con Radio ADN, Kast reconoció que “todavía no hemos podido solucionar el tema del desempleo”.

En el oficialismo reconocen que la agenda económica del gobierno es robusta y que hay proyectos cuya implementación todavía requiere tiempo. Pero también empieza a instalarse la idea de que el Ejecutivo necesita mostrar algún resultado antes de que los efectos de las reformas estructurales comiencen a sentirse.

La paradoja es que el gobierno puede exhibir algunos argumentos a su favor. En seguridad, por ejemplo, el balance del primer semestre registró 472 homicidios consumados, 41 menos que en igual período de 2025, con una caída de 11,5% en la tasa.

Pero la economía funciona con otros tiempos y otros indicadores: una inversión aprobada puede tardar años en traducirse en empleos. O bien, los ajustes tributarios de la megarreforma pueden requerir meses antes de generar efectos visibles.

El bencinazo como primer golpe

El primer episodio que alteró las expectativas fue, para La Moneda, bastante más temprano: el alza de los combustibles.

El llamado “bencinazo” significó que la primera señal económica concreta que recibió una parte de la población durante el nuevo gobierno no fuera una mejora en sus ingresos, una reducción de impuestos o la aparición de nuevos puestos de trabajo, sino un aumento directo en el costo de llenar el estanque.

El propio ministro de Hacienda, Jorge Quiroz, reconoció esta semana en entrevista con Meganoticias que aquella fue “la decisión más difícil” que le ha tocado tomar, aunque descartó calificarla como un error.

Como sea, ayer, desde Valdivia, Kast tuvo una lectura mucho más complaciente de sus primeros seis meses en Palacio.

“Hoy, al cumplir seis meses en que asumimos el gobierno, debemos decir que gracias a la colaboración, y también a la discusión, que se enriquece en el Parlamento, (también) en la conversación y la discusión con los gobernadores, hemos logrado avances significativos. En temas de desastres, hemos aprendido de los gobernadores que los recursos tienen que estar prontamente ahí. En el tema del Parlamento, hemos aprendido que cada proyecto que ingresamos puede ser perfeccionado. Le agradezco a cada uno la preocupación por sacar a Chile adelante, más allá de las legítimas diferencias que tenemos”.

Sin embargo, en los partidos, la baja del Presidente Kast en las encuestas es algo que los mantiene en alerta.

En el Partido Republicano, la colectividad fundada por el mandatario, toman distancia de los resultados de los sondeos. Ellos explican que, tal como lo ha dicho Kast, no se dejarán guiar por encuestas para gobernar.

“Los republicanos siempre hemos sido reacios a comentar las encuestas, incluso cuando estábamos arriba. Yo no quiero romper esa tradición. Lo importante acá es cómo les damos solución a los problemas reales de los chilenos”, dijo el vicepresidente republicano, José Carlos Meza.

En otras colectividades del bloque sí identifican que es necesario poner algunos énfasis distintos en vista de los resultados de los sondeos, con el objetivo de reconectar con la ciudadanía. Además, advierten, que es necesario tomar medidas porque cuando aumenta la desafección, incrementa también el fuego amigo.

La vicepresidenta de la Cámara, Ximena Ossandón (RN), planteó que “vemos algunas descoordinaciones que hacen mucho ruido y que cambian el foco mediático, y decisiones que hicieron bajar considerablemente la adhesión al gobierno”. De todas formas, destacó que, “en paralelo, vemos una agenda robusta en materia económica, un ministro de Seguridad desplegado, una agenda ambiciosa para la creación de empleo”.

La diputada agregó que “estancado o no (en las encuestas), el gobierno debe seguir trabajando. Aquí no hay un descalabro como se ha querido instalar”. Además, hizo un llamado a “trabajar con horizonte, comunicar mejor y hacer todos los cambios que sean necesarios”.

La necesidad de comunicar mejor es un comentario que se repite en las filas del oficialismo. En parte de la alianza identifican que dejar a Claudio Alvarado a cargo de la Secretaría General de Gobierno -y, al mismo tiempo, de Interior- ha generado un déficit en las vocerías, al no haber alguien dedicado exclusivamente a ellas. Por lo mismo, en el bloque se han activado voces que piden encomendar a alguien esa tarea, pese a la resistencia de La Moneda.

La vicepresidenta UDI, María José Hoffmann, por su parte, planteó que “el Presidente Kast debe resistir, porque vamos por el camino correcto. Levantar a Chile sabíamos que tenía costos”. Eso sí, recomendó “tomar medidas de emergencia en materia laboral y no descartar subsidios directos a las personas que en ese tránsito a un Chile mejor no pueden esperar”.

Los resultados en las encuestas también han sido analizados por el Partido Nacional Libertario, que no forma parte del oficialismo. En esta colectividad tienen un diagnóstico propio: consideran que el camino a seguir es fidelizar al 30% que hoy respalda a Kast. Hacen presente que ese mismo porcentaje fue el que, de forma incondicional, acompañó a Gabriel Boric durante su administración y le permitió sacar adelante parte de su agenda.

“Si este gobierno quiere tener éxito, su piso mínimo es su 30%, y tiene que trabajar por mantenerlo”, dijo hace unas semanas la senadora libertaria Vanessa Kaiser.

Esa postura es compartida en parte del oficialismo. Sobre todo, entre algunos militantes del Partido Republicano, en el que reconocen que faltan gestos de La Moneda hacia quienes confiaron desde un inicio en el proyecto político de Kast.

Uno de los temas más sensibles en ese sentido es la entrega de indultos a uniformados condenados durante el estallido social, una promesa del mandatario que se mantiene pendiente y que ha desatado presiones desde el Congreso. En particular, desde las bancadas libertarias y republicanas.

View the original on La Tercera

KioskNews shows a cleaned-up reading view extracted from the publisher’s page — the original always lives on their site, not ours.