Las polémicas arbitrales del fin de semana: de la mano invisible para Ferro a la plancha de Barinaga y la (no) roja a Lisandro López

Apenas una semana después del escandaloso "Celu-VAR gate" que sacudió la cancha de All Boys, el fútbol argentino vivió un nuevo fin de semana donde el arbitraje y la tecnología no lograron pasar desapercibidos. Tanto en la Primera División como en las siempre calientes canchas del Ascenso, las decisiones de los jueces invitaron a protestas y fallos que dejaron tela para cortar.
En la máxima categoría, el VAR fue protagonista en Córdoba durante la goleada de River ante Belgrano. El VAR intervino por triplicado y se encargó de dejar fastidiosos a ambos equipos. La primera polémica ocurrió a los 25 minutos, cuando el árbitro Pablo Dóvalo expulsó a Lisandro López por una supuesta infracción de último recurso sobre Ángel Correa.
Entendiendo que la medida era exagerada, Silvio Trucco lo llamó desde la cabina para revisar la acción: tras repasar las imágenes, el juez interpretó que fue el atacante millonario quien buscó el contacto, rectificó su cobro, anuló la roja y reanudó con un bote a tierra.
Veinte minutos después, las quejas cambiaron de vereda. Tomás Galván abrió el marcador en el tiempo agregado con un sutil remate al primer palo desde el borde del área, pero la posición de Gonzalo Montiel, que asistió al volante, obligó a una nueva revisión en el monitor. Dóvalo terminó convalidando el 1-0 argumentando que el lateral participó de la jugada recién después de un despeje deliberado de la defensa pirata. Finalmente, la tercera intervención terminó ahogándole el doblete personal a Ángel Correa: Dóvalo anuló pos VAR lo que era el 4-0 al considerar que Francisco Ortega había iniciado la jugada acomodando una pelota aérea con su mano izquierda.
La lupa también se posó en La Plata, durante la caída de Estudiantes por 2-1 frente a San Lorenzo. El Pincha había logrado ponerse en ventaja a través de un penal ejecutado por Edwuin Cetré, sancionado también a instancias de la tecnología. El árbitro Sebastián Martínez Beligoy fue a revisar un agarrón de Ezequiel Herrera sobre Tomás Palacios dentro del área durante la ejecución de un córner que desató la protesta cuerva.
Por su parte, el empate entre Racing e Independiente en el clásico de Avellaneda tampoco estuvo exento de discusiones tempraneras. Apenas a los cinco minutos de juego, Juan Barinaga llegó a destiempo a disputar una pelota y le dio un duro planchazo en el torso de Maximiliano Meza. Pese a los reclamos de los jugadores del Rojo exigiendo la expulsión directa, el juez consideró que la temeraria entrada solo era merecedora de una tarjeta amarilla.
En la Primera Nacional, como suele ser habitual, la acción no se quedó atrás. Uno de los fallos más insólitos se dio en Caballito, donde Ferro venció 1-0 a Racing de Córdoba y quedó al borde de jugar la final por el ascenso gracias a un polémico penal. A los 10 minutos del complemento, el Bruno Amiconi sancionó la pena máxima por una mano de Jonathan Bay. El tema es que la decisión fue discutida por dos motivos: el contacto ocurrió fuera del área y, además, invita al debate sobre si el brazo del defensor estaba o no en posición natural. Haciendo oídos sordos, Lautaro Parisi canjeó la infracción por gol.
Finalmente, en San Juan, el empate 1-1 entre San Martín y Temperley subió la temperatura casi desde el vestuario. Cerca de los 10 minutos de partido, el local Julián Marchio intentó rematar de chilena dentro del área; un rival le punteó la pelota en el aire y el sanjuanino terminó impactando con su botín en el pecho del hombre del Gasolero. Tras unos segundos de indecisión, el árbitro le mostró la roja directa.
"A mi parecer es una jugada de amarilla y nos condicionó el partido", resumió con impotencia el jugador Nazareno Funes, resumiendo el sentir de un fin de semana arbitral que volvió a tener controversias.
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