“Estábamos planeando su viaje a Chile”: productora de Patricio Guzmán revela filme inconcluso

Patricio Guzmán fue al grano. Ya conocía el trabajo de la productora Alexandra Galvis desde que ella distribuyó Nostalgia de la luz (2010) y le tenía una propuesta concreta: que se encargara de producir el documental que filmaría después de El botón de nácar (2015) y que pondría fin a su trilogía sobre la memoria y la geografía nacional.
Pese a que se sintió intimidada con la idea, se transformó en su mano derecha en La cordillera de los sueños (2019), la película sobre la Cordillera de los Andes que fue premiada en el Festival de Cannes y en los Goya, y Mi país imaginario (2022), su cinta sobre el estallido social y el primer proceso constituyente. Ambos, junto a la francesa Renate Sachse, la esposa y productora de Guzmán, se conviertieron en el motor de la etapa más reciente de la obra del autor de La batalla de Chile.

“Todavía no le digo que sí. Esa es la verdad. Yo le dije que no, pero no por sobrada, sino que por susto”, afirma Galvis al teléfono con Culto. “No tengo idea qué vio, no tengo idea qué sintió, pero creo que Patricio estuvo muy a gusto en las últimas películas que hicimos”.
También estaban trabajando juntos en un nuevo largometraje en el que “hay mucho filmado”, asegura. Ahora, tras la muerte del director a los 85 años a raíz de un paro cardiorrespiratorio, ese proyecto ha quedado inconcluso. La noticia ha significado un duro golpe para ella, para todos los involucrados en esa película en fase de preparación y para todo el mundo del cine.
“Yo hace una semana tuve una conversación de trabajo con él, estábamos planeando su viaje a Chile”, cuenta. “Estábamos pensando que él viniera y que íbamos a hacer funcional lo que él necesitara que hiciéramos funcional, porque al final las películas dependían de él, de nadie más”.
Aunque prefiere mantener en reserva el tema que abordaría, confirma que ya existía un equipo de filmación y ahora, en ese mencionado viaje que tenía contemplado hacer a Chile, la idea era que Guzmán se encargara de realizar las entrevistas.

“Yo siento que no había un entrevistador como Patricio. Nadie entrevistaba como él. Nadie sacaba lo mismo que él”, plantea Galvis, subrayando que no era una opción completar las entrevistas de manera remota ni buscar un sustituto. “Él estaba ahí con y sin cámara y él estaba abrazando un dolor, abrazando a una persona, escuchando”.
Lo cierto es que la salud del director no era la misma que antaño, en particular después de que en 2023 sufriera un ataque al corazón y un problema en la columna vertebral. “Me hicieron dos operaciones, riesgosas, complicadas, pero que salieron bien”, declaró él mismo a Culto un año después. Allí también detallaba que, si bien estaba en silla de ruedas, los médicos le habían dado autorización para viajar.
“Aunque es duro para los que nos quedamos, es muy lindo que una persona esté hasta su último día amando tanto su oficio y estando con la completa seguridad de que va a sacar otra película. Yo creo que si había alguien que no tenía dudas de que venía otra película era él. ¡Y eso fue después de medio siglo completamente activo! Enfermedad más, enfermedad menos, da lo mismo cuando se trata de una persona tan profundamente activa, tan profundamente viva”, reflexiona Galvis.
Por ahora, advierte, es muy pronto para pensar en alguna fórmula para terminar el último proyecto de Guzmán. “No hay plan B todavía, no hay nadie pensando en eso. Habrá que ver qué pasa porque hay mucho filmado”, señala.
Galvis revela que Maite Alberdi fue una de las primeras personas que le envió sus condolencias, muy temprano por la mañana de este martes. Ella no sólo es una de sus amigas más cercanas, sino que fue la persona que la instó a que aceptara la propuesta de Guzmán con La cordillera de los sueños.

“Me dijo que ya sabía lo duro que era (la muerte), pero que era una muy buena forma de recordar que teníamos que seguir celebrando todos los días que teníamos el mejor trabajo del mundo y esa posibilidad privilegiada de poder crear y de hablar del país. Y lo importante no eran los premios ni las alfombras rojas, sino que contar historias humanas que tocaran a alguien, y que eso era un regalo en la vida”, sostiene.
“Y le agradecí un montón. Para mí fue difícil empezar a producir a Patricio, yo sentía que yo no estaba a la altura y la Maite me obligó un poco. Me dijo: basta. Por eso fue una de las primeras personas con las que quise hablar hoy. Me dio mucha paz escucharla”, concluye.
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