Simón Escalona: “Camilo fue hasta el final un acérrimo defensor de la unidad del PS”

Simón Escalona (65) recuerda con emoción las últimas conversaciones que tuvo con su hermano Camilo, quien falleció el viernes 4 de septiembre a los 71 años.
El menor de los Escalona Medina -el único que queda con vida en la familia- destaca la trayectoria del expresidente del Senado, con quien llegó a tener fuertes discusiones políticas. Hoy dice que su hermano, “históricamente va a ocupar un lugar principal dentro de los grandes del PS”.
¿Cómo fueron sus últimas conversaciones con su hermano?
Te puedo afirmar categóricamente que siempre nos reímos mucho. Era un hábito que mantuvimos desde la dictadura: en las condiciones más adversas. La risa era una herramienta muy fecunda para enfrentar la adversidad. A él siempre le preocupaba el país. Me hacía comentarios respecto a la gestión del gobierno y a lo que estaba haciendo el PS. De lo que más nos reíamos, y que era comentario obligado, era la posición de Colo-Colo en el torneo.
Entonces estuvo bien contento.
Estábamos felices los dos porque es inevitable que Colo-Colo obtenga su estrella número 35. Los días domingo, antes, durante y después de los partidos, siempre fue motivo de risa, alegría y comentarios entre nosotros. Le importaba el equipo y que estuviéramos en la punta. Naturalmente, los motivos de mayor alegría eran los triunfos en los clásicos contra la U o la Católica.

Usted también lo acompañó en la clínica.
Eso de que lo acompañé al final en realidad no lo puede decir nadie, porque él estaba inconsciente. Ya una semana antes de su fallecimiento estaba sedado y no conversaba. Lo que sí, reaccionaba. Su hija y yo le tomábamos las manos y él reaccionaba a ese estímulo, nos apretaba con cariño. Se manifestaba sin poder hablar.
¿Le sorprendieron todas las muestras transversales de cariño que recibió?
Me dio alegría y me ayudó a mitigar el dolor. Contrario a la imagen de hombre duro, mi trato con él, familiar y política, por el contrario, siempre estuvo disponible. Al contrario de sorprenderme, me agradó bastante que se le reconociera en vísperas de su partida. Para mí fue importante que quedara ese dato de la realidad: más allá de los legítimos puntos de vista o ideologías, lo republicano y lo que le sirve al país es que todos los sectores conversen.
¿Tampoco le llamó la atención la visita de alguno?
No, porque Camilo nunca hizo exclusiones pensando en si alguien era de tal o cual sector.

Se lo pregunto porque con varios tuvo discusiones.
Y bien fuertes (se ríe). Desde mi corazón de hermano y socialista, agradezco a todas esas personas, sean del sector que sean, porque hay que ser valiente para acompañarlo en el momento definitivo independientemente de las diferencias políticas previas.
Usted mismo tuvo diferencias políticas con él. En el 2008, por ejemplo.
Por supuesto, y bien agudas.
¿Cómo terminó la relación entre ustedes?
Terminamos muy bien. Esa vez dimos vuelta la hoja inmediatamente. Al poco tiempo, las críticas que yo hice sobre la obsecuencia y el servilismo del señor Mahmud Aleuy se confirmaron, cuando este lo terminó traicionando y yéndose del partido. Camilo, con mucha generosidad, me llamó y me hizo sentir que yo había tenido la razón en esa disputa pública que tuvimos entre hermanos.
Varios han destacado el rol formador de Camilo dentro del PS. ¿Cuál cree que fue su principal característica?
De su rol formador, en las nuevas generaciones hay dos claros exponentes: la alcaldesa Karina Delfino y el diputado César Valenzuela. Ellos son dos de los muchos jóvenes socialistas que Camilo contribuyó a formar e instalar en la primera línea de la política nacional.
¿Cuál será su principal legado en la historia del PS?
Desde el punto de vista humano, destaco su honestidad y transparencia. Es público que jamás profitó de sus cargos ni se enriqueció a través de la actividad pública; vivió austeramente, sin buscar directorios de empresas ni cargos para su beneficio personal. Históricamente va a ocupar un lugar principal dentro de los grandes del partido. El lugar fundamental lo ocupa Salvador Allende. También están Salomón Corbalán, Óscar Schnake, Marmaduke Groove, Ezequiel Ponce, Carlos Lorca y Ricardo Lagos Salinas.

¿Va a ocupar un asiento en esa mesa?
Claro. A mí me tocó verlo siendo un niño. Mi padre fue dirigente de los obreros panificadores. Mi casa fue el núcleo de reuniones, el living se llenaba y Camilo miraba las reuniones desde la escalera de piedra, escuchaba y esos fueron sus primeros contactos. Va a ocupar un lugar principal en la historia del PS.
¿Qué pensaba Camilo Escalona sobre el estado actual del Partido Socialista?
De lo que alcanzamos a conversar, Camilo fue hasta el final un acérrimo defensor de la unidad del PS y un constructor respetuoso de su institucionalidad. Ocupó su cargo de secretario general y respaldó plenamente la presidencia de Paulina Vodanovic. Camilo vivió el quiebre del partido en la dictadura, hubo muchas recriminaciones, ofensas, palabras impertinentes y fue difícil volver a aglutinar.
Él sacó hasta un video, a raíz de la discusión entre Vodanovic y Daniella Cicardini.
A él no le gustaban las discusiones públicas entre camaradas, porque consideraba que las divisiones internas no debían transparentarse. Él siempre manifestaba ese malestar ante esos casos. Como decía Salvador Allende en el 73, en el aniversario 40 del PS, el partido debe ser fuerte, monolítico y acerado. Tú eres jovencito, pero en la dictadura nos tocó vivir cómo la derecha se mofó de que había 17 partidos socialistas.
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