Carlota Pereda: "Las películas dirigidas por mujeres no son un género. A mí me encantan Carla Simón y Alauda Ruiz de Azúa, pero no creo que hagamos el mismo tipo de cine"

- "Engancha, emociona y te mantiene pegado a la pantalla": Es el thriller de desapariciones e intriga que llevábamos tiempo esperando
- José Mota, sobre su encuentro con Brad Pitt: "Si te piensas que yo te voy a hablar, lo llevas claro. El orgullo es muy malo"
- Maribel Verdú: "Nosotras no somos unas taradas de esas que se olvidan de que están actuando. Hay que tener cuidado, no se puede hacer daño"
Carlota Pereda ha presentado en el Festival de Sitges el estreno mundial de 'Found Alive', su tercer largometraje y el primero que rueda fuera de España. La película toma como punto de partida, de forma libre, 'The Edge of Normal', novela de Carla Norton, autora vinculada al 'true crime', para construir un thriller que dialoga con los grandes referentes de los años 90 como ‘El silencio de los corderos’. La protagoniza Chloë Grace Moretz, veterana en el género por títulos como 'Suspiria', 'Carrie' o 'Déjame entrar', que interpreta a Reeve LeClaire, una mujer que sobrevivió a un secuestro y que ahora acompaña a una joven recién rescatada de una experiencia similar.
La inauguración de Sitges por parte de 'Found Alive' supone además un hito para el certamen. Pereda es la primera cineasta española que abre el festival, y el reconocimiento llega después de una trayectoria muy ligada al cine de género y a una mirada social y política muy reconocible. Después de llamar la atencion de todo el mundo con 'Cerdita', primero como cortometraje ganador del Goya en 2019 y después como largometraje, la directora exploró el relato sobrenatural y el folclore vasco en 'La ermita', protagonizada por Belén Rueda. Con 'Found Alive', la cineasta madrileña amplía escala e idioma pasándose al inglés, pero mantiene su interés por las mujeres atravesadas por la violencia y por las formas en que el terror puede hablar de aquello que la realidad muchas veces prefiere no mirar.

En las películas sobre desapariciones y secuestros como ‘Found Alive’, muchas veces seguimos a los padres o a la investigación policial. En este caso las protagonistas son las víctimas. ¿Eso fue lo que más te atrajo de la novela o del guion?
Sí. Para mí fue Reeve, el personaje de Reeve, lo que me pareció más interesante. También había otro tipo de temas que tocaba el guion. Era un guion muy inteligente, de la guionista de 'Final Destination Bloodlines', que es una tía muy lista. Luego leí la novela y es verdad que había parte de eso que yo estaba buscando, pero no estaba del todo. Decidí que, si yo me involucraba en el proyecto, lo que iba a hacer era potenciar justamente eso y arrastrarlo mucho más para que fuera el corazón de la película.
En este tipo de películas también se tiende muchas veces a poner al asesino o al secuestrador en el centro, incluso a convertirlo en alguien caricaturesco, estilizado o casi en el protagonista. Esta película hace todo lo contrario. ¿Era algo a evitar?
Sí. De hecho, cuando presenté mi proyecto y expliqué lo que yo quería cambiar, dije que mi línea roja como directora era que yo podía hacer esto si no girábamos en ningún momento hacia el psicokiller. En ningún momento del proceso: ni en el guion, ni en el rodaje, ni siquiera en la postproducción, que es algo que puede llegar a suceder. Eso era lo que yo quería. Jamás íbamos a hacer eso. No digo que no disfrute de películas que sí lo han hecho, pero yo no quería hacerlo aquí. Aquí no hay ninguna jugada que convierta al asesino en alguien glamuroso ni que haga que las cosas sean fáciles de ver.
La película comienza con un dato muy duro: tres de cuatro mujeres secuestradas que terminan apareciendo, no lo hacen gracias a la investigación policial sino a otros factores. ¿Ese dato es real?
Sí, es real.
Es un dato demoledor, y en la película también hay una crítica bastante clara a la policía y al sistema...
Sí, sobre todo al sistema. Ten en cuenta que eso sucede porque tampoco hay indignación. Está tan normalizada la violencia contra las mujeres que parece que no pasa nada. De repente sale una lista con muchos hombres involucrados en abusos sexuales y no hay nadie en la cárcel. ¿Sabes? ¿Por qué suceden estas cosas? No nos debería extrañar tanto cuando lo vemos en una película, porque es lo que sucede. A mí me parece una realidad demoledora que eso sea así, que sea real. También es real que uno de cada mil casos acaba en la cárcel. Lo dice la fiscal. Es así por cómo funciona el sistema judicial.

En la película también se muestra cómo el peso de meter o no al agresor en la cárcel recae en la víctima.
Siempre sucede así. El foco se pone en si la víctima lo hizo, si la víctima estaba ahí, si la víctima pudo haber hecho otra cosa. Muchas veces alucinaba leyendo casos reales de mujeres que han estado 20 años presas, atadas, y se decía: "No, es que ella quería". Pero a ver… Al final, el peso de la prueba recae en ellas. ¿Cómo es posible eso? ¿Qué estamos haciendo mal para que sea así? No es una responsabilidad personal de nadie, pero las cosas son como son.
En el proceso de preparación de la película hablaste con psicólogos y con víctimas. ¿Cómo fue ese trabajo?
Trabajamos con casos reales, con asociaciones de víctimas de este tipo de violencia, con supervivientes, con testimonios en primera persona y con psicólogos especializados, tanto aquí como en Estados Unidos. Y tanto yo como Chloë. Fue un proceso muy duro, porque estuvimos escuchando en primera persona muchas de esas situaciones. Una de las cosas de las que nos dimos cuenta es que las supervivientes son mujeres con muchísima luz. Se tiende a identificar a las supervivientes de este tipo de traumas solo con ese pasado. Y ese pasado está, ese pasado pesa, pero no las define.
¿Hubo algo que cambiaras después de hablar con ellas?
Sí. A medida que escribía empecé a cambiar muchas cosas. Cambié muchas formas de cómo se comporta ella. Incluso todo su arco final. Al final, todo viene de esa angustia.
Chloë Grace Moretz fue, según tengo entendido, tu primera y única opción. ¿Qué viste en ella para saber que tenía que ser ella?
Yo había visto 'La (des)educación de Cameron Post' y está increíble. Me gustaba mucho cómo trabajaba con el cuerpo, cómo podía ser ínfima, muy precisa, con un trabajo muy interno. Me pareció precioso lo que hacía en esa película. Cuando leí el guion pensé: "Seguro que puede hacerlo". También el hecho de que hubiera sido una actriz tan relacionada con el género y que hubiera sido actriz infantil, teniendo en cuenta el tipo de personaje que interpreta aquí, me pareció algo muy poderoso. Luego nos conocimos. Mandamos el guion y mi dossier de cómo quería hacer la película, cómo quería cambiarla y cómo quería que evolucionara. Enseguida conectamos.

Trabajas también con actrices menores de edad en escenas y temas muy duros. ¿Cómo fue llevar eso al rodaje?
Fue muy delicado desde el principio, ya desde los ensayos. Lo que no queríamos era que tuvieran que vivirlo para entenderlo y poder interpretarlo. Hay dos menores y eso implica horarios y muchas cosas, pero lo más importante era eso: que estuvieran protegidas. En este caso no utilicé actrices no profesionales. En otros proyectos he trabajado con actores no profesionales, pero aquí no. Aquí necesitaba gente que tuviera las herramientas para saber qué le pasa a su personaje. En el caso de la niña que interpreta a Tilly, es que tiene más películas que yo. Ahora tiene 14 años y ha hecho muchísimas películas. Trabajé con ella y con una psicóloga desde los ensayos, y también con una coordinadora de intimidad, para asegurarnos de que íbamos a investigar todo desde un lugar seguro. En el rodaje teníamos coordinadora de intimidad, teníamos a la psicóloga y, cuando había que parar, se paraba. Y se paraba muchas veces.
Fue emocional, porque a veces lo necesitaban las actrices y a veces lo necesitaba el equipo. En los rodajes en Estados Unidos, o por lo menos en el mío, con este tipo de temática tienes incluso a un miembro del sindicato de actores para asegurarse de que todos los actores están bien. Es uno de los grandes cambios respecto a un rodaje en España. En España puedes tener una coordinadora de intimidad en secuencias concretas, pero aquí era realmente un equipo hablando con los actores, con los padres y con todo el mundo.
¿Y en cuanto a Rupert Friend? ¿También fue tu primera opción o hubo más candidatos?
Con Rupert hubo más candidatos, porque era un personaje que tenía que encontrar. Vas encontrando. Pero cuando hablé con él enseguida conectamos. Le daba algo distinto al personaje. No era la opción más obvia, y precisamente por eso era interesante. Además, los días que venía Rupert eran como una brisa de aire fresco. Venía con todo el buen humor. No me extraña que Wes Anderson cuente con él para todo, porque es una gozada.
¿Qué referentes estaban más presentes, consciente o inconscientemente, en la película?
Me venían a la mente películas como 'Prisioneros' o incluso 'Mystic River'. Aunque queríamos que nuestra película fuera más luminosa. Y luego 'El silencio de los corderos', por Clarice Starling.

Ayer, en la presentación, hablaste de tu directora de fotografía, Rita Noriega, y dijiste que nos fijáramos en el trabajo de cámara. Es verdad que la película tiene muchos recursos visuales: la cámara que sigue a Reeve, estilos distintos, movimientos muy marcados… ¿Ese trabajo con Rita responde también a una evolución y a una ambición como directora, a lo que has aprendido de 'Cerdita' y 'La ermita'?
Yo creo que responde a todo. A ser más osada, a no acobardarme. Los americanos son muy ambiciosos y creo que en esta película lo he sido más, y en la siguiente lo voy a ser mucho más. Te das cuenta de que solo desde el riesgo consigues cosas interesantes. A mí me gusta mucho narrar con la cámara. Hay veces que quiero solamente observar, pero en esta película siempre hemos intentado ir un poquito más allá, sin inmiscuirnos en el personaje, porque el personaje seguía siendo lo más importante. Pero siempre en base a lo que mejor retrataba lo que queríamos contar.
¿Y la siguiente será también en Estados Unidos?
No, voy a hacerla en España. Te lo digo así de segura porque justo ayer me dieron el OK. Será una adaptación de 'Las rubias', mi primer cortometraje. Es un thriller, una historia real y con mucha comedia ligera.
’Cerdita’ fue un éxito internacional, con mucha gente de fuera hablando de ella. Ese éxito abre puertas, pero también supone una responsabilidad: "A ver qué hago ahora". ¿Cómo llevaste el éxito de 'Cerdita'?
Es que 'Cerdita' me dio la vuelta a la cabeza. No me lo esperaba así. Yo ya tenía firmada otra película desde antes de hacer 'Cerdita’, así que estrené aquí y ya estaba rodando. No la supe asumir, ni para bien ni para mal. Ha sido después, cuando vas a Estados Unidos, a Francia o a otros sitios, cuando te das cuenta de lo importante que es la película en la vida de la gente. Cuando viene alguien increíble como James Wan y te dice que le encanta 'Cerdita', dices: "Hostia". Pero en el momento yo no lo viví. No me dio tiempo. Estaba con muchas cosas. Tenía mucha plancha.

'Cerdita' y 'Found Alive' hablan, de alguna forma, de violencia contra mujeres jóvenes. ¿Crees que hay un diálogo entre Sara y Reeve? Son dos mujeres que viven violencia y que también se rebelan contra ella.
Sí. De hecho, yo me quería haber llevado a Laura Galán con un papel y al final no pudo ser porque era un infierno por temas sindicales y demás. Pero claro que sí, claro que hay un diálogo.
Es la primera vez que una directora española inaugura Sitges. Se habla muchas veces del fantástico español y ha habido momentos muy buenos, pero sigue habiendo pocos nombres de mujeres dentro del fantástico español. ¿Es más difícil para las mujeres levantar cine de género?
El fantástico de por sí es difícil. Si hablas con todos los compañeros que están aquí, verás que es muy complicado. Incluso el cine indie, autoproducido, es complicadísimo. Hacer cine fantástico de género en España es muy difícil por financiación. Los productores y productoras están ahí apoyando, pero cuesta muchísimo levantar los proyectos. Y para las mujeres normalmente es más difícil, porque sigue existiendo una especie de convención de que no se apuesta, de que hay poco riesgo, y el riesgo suele ir hacia lo que ya está probado. Incluso cuando hay gente contrastada, tampoco se apuesta por ella. Hay un prejuicio muy grande hacia el género y a veces se considera casi insensato.
A mí me pasa un poco con la etiqueta de "películas dirigidas por mujeres" como con la animación, a veces parece que se trate como un género cuando en realidad no lo es. ¿Te molesta esa etiqueta o crees que todavía es necesaria para dar visibilidad?
Yo creo que todo lo que abre puertas me parece bien. Es verdad que ha habido festivales donde había una sección de cine y otra sección de cine hecho por mujeres y yo he dicho: "No quiero que me metan ahí". Mi película es buena para estar en la sección oficial o, si no, no me interesa. Las películas dirigidas por mujeres no son un género. A mí me encantan Carla Simón y Alauda Ruiz de Azúa, y creo que tenemos una experiencia común como artistas mujeres, pero no creo que hagamos el mismo tipo de cine. A lo mejor mi ficción se parece más a algunos autores que están aquí. No somos una categoría.

Para terminar, quería preguntarte por 'Que muera el amor', que veo que tienes la camiseta puesta. ¿Qué ha pasado con esa serie?
Estamos financiando. Estuvimos a puntito, a puntito de rodar en un momento dado, pero al final es una serie de género, es de lesbianas, y eso es algo complejo en este país. El cine de género se sigue considerando nicho. Pero saldrá adelante. O eso espero.

Fran Chico es experto en cine y series, especializado en divulgación cultural y crítica cinematográfica. Es crítico reconocido en Rotten Tomatoes y Filmaffinity, y votante de los Globos de Oro desde 2025. Aunque su género favorito es el terror, su rango cubre desde el último blockbuster taquillero de Hollywood a la película de autor a reivindicar del circuito de festivales. Además, no hay serie de Netflix, HBO Max, Amazon Prime Video o Disney+ que escape a su radar, profundizando en el catálogo de cada plataforma para recomendar y analizar sus mejores contenidos.
Fran Chico lleva escribiendo en Fotogramas desde 2022, pero sus inicios en el periodismo cinematográfico se remontan a principios de los 2000 en foros y blogs de cine como Planeta Claqueta o Moviementarios. Fue fundador y parte del consejo de dirección de la publicación digital de críticas y análisis fílmico Revista Mutaciones y miembro de la Asociación de Informadores Cinematográficos de España (AICE), la organización que otorga los Premios Feroz. Después de cursar el Máster de Crítica Cinematográfica de la Escuela de Cine de Madrid (ECAM) impartido por Caimán Cuadernos de Cine, ha colaborado y/o cubierto como prensa especializada desde 2010 festivales de cine como San Sebastián, Sitges y Filmadrid, entrevistando por el camino a directores, actores y actrices relevantes de la industria nacional de la talla de Penélope Cruz o Javier Bardem e internacional como Scarlett Johansson, Dwayne Johnson, Margot Robbie o Pedro Pascal.
Sus conocimientos y su experiencia sirvieron para que también fuera videoblogger de cine de Fnac España y director y presentador del podcast Holocausto Zinéfago, con más de 150 programas emitidos y disponibles en los que se mezclan el cine y el humor desde un punto de vista único y original.
KioskNews shows a cleaned-up reading view extracted from the publisher’s page — the original always lives on their site, not ours.