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Sunday, September 20, 2026

Lo que el cine le debe a Dorothy

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En un principio pensó en dedicarse a la medicina. “Quería ser como Jesús. Curar a los enfermos y resucitar a los muertos”, dijo, después de entender que ese no sería su camino. El verdadero lo descubrió casi por casualidad. Terminada la Primera Guerra, la industria cinematográfica de Estados Unidos necesitaba trabajadores y una amiga le sugirió a Dorothy Arzner que probara suerte allí. Después de pasar por varios departamentos en la Paramount recaló en el de Guiones: a los tres meses se convirtió en editora y llegó a montar y editar 52 películas.

En Sangre y arena, con el galán de entonces, Rodolfo Valentino, no sólo hizo edición sino que dirigió algunas de las escenas de las corridas de toros. Su nombre iba creciendo, a la par de su experiencia. Así, coqueteando entre Columbia y Paramount, logró filmar en 1927 lo que sería su opera prima como directora: Fashions of Women. Gran éxito comercial, sería el pasaporte a dirigir la primera película sonora del estudio, The Wild Party. El salto del cine mudo implicaba no pocos desafíos. Protagonizada por Fredric March y Clara Bow, para esta actriz tener que hablar en un filme era un problema: no le gustaba su acento de Brooklyn y la ponía particularmente nerviosa no poder moverse con libertad, atenta a la ubicación del micrófono, que solía esconderse en una planta o en algún adorno para que no se viera en cámara. Ni el coprotagonista, Fredric March, lograba apaciguar a la pobre Clara. Entonces Arzner tuvo una idea: sujetó el micrófono a una caña de pescar, con la que irían siguiendo a la actriz, que podría entonces moverse por el set sin problemas.

El invento de la creativa Dorothy se mantiene hasta nuestros días, y se conoce como micrófono boom. Con una mirada que rompía con los estereotipos de las mujeres en los filmes de entonces; pionera no sólo por su invención, Arzner, -que dirigió los primeros pasos en cine de futuras leyendas como Lucille Ball, Rosalind Russell y Katharine Hepburn, entre otras-, fue la primera mujer en integrar el Sindicato de Directores de Estados Unidos y una de las pocas que acreditó una larga carrera en Hollywood.

Silvia Fesquet

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