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Friday, October 30, 2026

23 barcos europeos en el arte rupestre de Australia: pudo ser obra de los aborígenes que los tripularon

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¿Símbolo del forastero o ejemplo de experiencia propia? Veintitrés barcos pintados en Queensland, Australia, apuntan a los aborígenes que trabajaron en pesquerías hacia 1900 o después.

Barco en el arte rupestre
Recreación fantasiosa. Fuente: Midjourney/Erica Couto - Barcos de vela

Erica Couto

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Imagina un abrigo rocoso en la costa australiana. Una de sus paredes ofrece a la mirada un velero de dos mástiles. La pintura rupestre destaca por su nivel de detalle: se distinguen las velas, las jarcias e incluso los cabos usados para reducir la vela con mal tiempo. ¿Quién lo pintó y por qué?

Un estudio reciente ha analizado 23 pinturas rupestres de barcos europeos presentes en seis abrigos del sureste de la península del Cabo York (Queensland, Australia) que pudieron haber sido pintadas por tripulantes aborígenes. La investigación, publicada en Australian Archaeology, la firman Lynley A. Wallis y un equipo de propietarios tradicionales de la zona y cuestiona una idea extendida: que los barcos del arte rupestre australiano simbolizan al forastero, al colonizador llegado de allende los mares. Según los autores del estudio, los pequeños detalles de estas pinturas sugieren otra lectura.

Pintura barco
Recreación fantasiosa. Fuente: Midjourney/Erica Couto

De Arnhem Land al cabo York: un vacío en el mapa de los barcos pintados

El arte rupestre de contacto suele representar objetos llegados con los forasteros. Hay barcos, pero también pipas de arcilla o rifles. La mayoría de los estudios sobre barcos pintados hechos hasta el momento se centran en material procedente del norte y el oeste del continente, sobre todo de Arnhem Land. Allí había una explicación a mano: los navegantes macasares visitaban esas costas. En el este del cabo York, en cambio, esos visitantes nunca llegaron.

El nordeste australiano permanecía casi en blanco. En el estrecho de Torres, se constató que apenas se registran barcos europeos pintados, pese a los siglos de contacto. Por ello, los estudiosos propusieron que estas naves se entendían como fantasmas de los muertos, viajeros del mar. En el sureste del Cabo York, la historia fue distinta. Cook reparó allí el Endeavour en 1770 y, a partir de 1873, la fiebre del oro del río Palmer convirtió la ciudad de Cooktown en su puerto principal.

Cooktown se convirtió además en sede de la pesca del bêche-de-mer o pepino de mar. En 1889, operaban allí 27 barcos dedicados a ella. Cada uno llevaba un capitán europeo, cuatro tripulantes y entre 12 y 15 bama, el término que usa el estudio para designar a los aborígenes de la región. Según los autores, aquel trabajo apenas se pagaba y el reclutamiento incluía secuestros.

Barcos de vela
Recreación fantasiosa. Fuente: Midjourney/Erica Couto

Veintitrés barcos en la roca: qué son y cuándo se pintaron

Entre 2021 y 2024, el equipo trabajó con propietarios tradicionales y registró quince barcos pintados en cinco abrigos. A ellos sumó ocho figuras de un sexto abrigo, de ubicación reservada, que Robert Bednarik había publicado en 2014.

Los autores clasificaron los barcos según su aparejo, es decir, por la disposición de los mástiles y las velas. Contaron al menos ocho cúteres, cinco balandros, cuatro queches, una goleta, un bergantín y dos vapores. Dos de las figuras, sin embargo, no permitieron dar una clasificación segura por estar demasiado deterioradas. El bergantín es el único ejemplo de velero de altura; los demás navegaban por aguas costeras. Ninguno pudo asociarse a un barco con nombre conocido.

¿Y la fecha? Ese aparejo corresponde a embarcaciones de la segunda mitad del siglo XIX, típicas de las pesquerías de la región desde la década de 1870. Los antropólogos Hale y Tindale describieron, tras su visita de 1927, un "cúter para pescar pepinos de mar" en el refugio de Worei 1. Según ellos, ese tipo de barco solo se había vuelto común en las tres décadas anteriores, es decir, entre 1890 y 1920, aproximadamente. El equipo, por tanto, ha concluido que todas las pinturas son posteriores a 1874 y que lo más probable es que se pintaran hacia 1900 o más tarde.

Pintura de un barco
Recreación fantasiosa. Fuente: Midjourney/Erica Couto

La revelación de las velas

Un detalle de estas pinturas rupestres se ha demostrado esencial: las marcas de rizo. Se trata de filas de puntos en el borde inferior de las velas, presentes en dos barcos de Worei 2 y en tres del abrigo reservado. Representan los cabos anudados que permitían reducir la superficie de la vela con viento fuerte. Según los autores, pintarlos exige conocer a fondo cómo funciona un velero. En Worei 2, además, aparecen sacos que se han interpretado como bolsas de buceadores o de conchas. En el abrigo reservado se han hallado cuchillos y tijeras, herramientas que probablemente se utilizaron en las embarcaciones pesqueras.

Este conjunto de evidencia ha alimentado la propuesta interpretativa del estudio: estos barcos no simbolizan la sorpresa o la extrañeza nacida del contacto con marineros europeos, sino la experiencia de primera mano. Según los autores de la investigación, los habrían pintado bama que trabajaron en las pesquerías. Los autores subrayan que esta nueva lectura de las evidencias no borra la realidad de la violencia colonial. Aun así, consideran las imágenes más una expresión de la identidad bama que un reflejo de la colonización.

Los límites de la interpretación

Con todo, la interpretación presenta algunos problemas. Las fechas de producción de las pinturas se deducen, sobre todo, del aparejo y no de análisis directos de las pinturas. La autoría bama es una inferencia; solo el queche de Worei 2 se ha atribuido a una persona concreta, Norman "Normie" Tableland, a partir de las iniciales "NT" que aparecen en la popa. Ninguna figura muestra personas y ocho dependen de una publicación previa. Queda por saber quién pintó cada barco y en qué año exacto. ¿Podrá el estudio de los estilos ponerles nombre y fecha?

Referencias

  • Wallis, L. A., Burke, H., van Duivenvoorde, W., Pagels, A., Cole, N., Huntley, J., Dardengo, M., Morgan, C., Barker, B., Harrigan, C., Harrigan, V., Harrigan, A., Hart, R., Hart, B., Ross, Q., Henderson, E. y Henderson, L. (2026). Familiar, not foreign: Depictions of watercraft in the rock art of mainland southeast Cape York Peninsula, Queensland. Australian Archaeology, 92(1), 7-29. https://doi.org/10.1080/03122417.2026.2649659
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