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Sunday, November 1, 2026

La década de Eduardo Ebensperger en el Banco de Chile

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En agosto de 1999 Quiñenco informó que compraría el Banco Edwards, que por ese entonces estaba en manos de las familias Ergas, Edwards y otros minoritarios. Entonces, Eduardo Ebensperger Orrego tenía 34 años recién cumplidos y contabilizaba una década en el banco, al que había llegado en 1989 como analista de riesgo, básicamente estudiando créditos. Un año y medio después, se convirtió en ejecutivo de cuentas y fue ascendiendo hasta llegar a ser gerente de sucursales regionales.

En ese cargo estaba cuando cambió el control del banco, junto con todo el directorio. Andrónico Luksic Criag llegó a la presidencia. Ahí se conocieron. Empezaron a viajar juntos a regiones para visitar sucursales y hablaban con confianza. Por eso, cuando poco después el ejecutivo cerró una oferta para irse al Citi, le contó al controlador que solo lo podría acompañar durante un mes y medio más. “¿Cómo se te ocurre? Además, traeré a Pablo Granifo", le respondió Andrónico Luksic. “¿Quién es Granifo?“, respondió Ebensperger, según quienes han escuchado esa anécdota que se comenta hasta hoy en el banco.

Por esos días, Granifo era gerente comercial del Banco de Santiago y llegó al mismo cargo en el Banco Edwards. Intentó convencer a Ebensperger para que se quedara. Y pese a su resistencia inicial, tras conocerse y sintonizar, Ebensperger decidió quedarse. En 2000 asumió como gerente de la división de medianas empresas. Y la apuesta funcionó: 16 años después llegó a la gerencia general del Banco de Chile, que los Luksic compraron y fusionaron con el Edwards dos años más tarde.

Esa, la del Edwards, fue su primera renuncia fallida. La última, la definitiva, ocurrió este jueves: el banco controlado por el grupo Luksic y Citi informó oficialmente que después de una década como gerente general, Ebensperger (61 años) dejará el cargo el 2 de abril de 2027 y en su reemplazo asumirá Hernán Arellano (49 años).

Ebensperger, en todo caso, seguirá ligado al grupo Luksic, coinciden varias fuentes. La fecha de su salida, comienzos de abril, no es casual: las sociedades anónimas chilenas deben realizar las juntas de accionistas ordinarias en el primer cuatrimestre del año y todo indica que Ebensperger entrará al directorio que desde hace casi dos décadas preside Granifo.

La duda es si también tomará la presidencia, en reemplazo del ejecutivo de mayor confianza de Andrónico Luksic, quien es también presidente de Quiñenco, la matriz de los negocios del grupo. Granifo asumió ese cargo en diciembre de 2023, tras el retiro de Andrónico Luksic de la primera línea, poco antes de cumplir los 70 años. Ebensperger podría incluso ser un ejecutivo más transversal, como todos los hombres de confianza de Luksic, que se distribuyen en diversos directorios: desde febrero de 2026, el gerente del Banco de Chile es también director de la Compañía Pisquera de Chile, filial de CCU, donde reemplazó al actual canciller Francisco Pérez Mackenna.

Desde el inicio a las renuncias

Ebensperger nació en Puerto Montt y fue el único hombre entre cuatro hermanos. Su padre era mediano agricultor; su madre, profesora de castellano. “Él era por lejos el más regalón de mi mamá, como único hombre”, recuerda su hermana, Luz Ebensperger, exsenadora y actual embajadora en Uruguay. “Los cuatro estudiamos en escuelas públicas y gracias al esfuerzo, al cariño y al rigor de nuestros padres en materia educacional, somos todos profesionales”, afirma.

Eduardo Ebensperger llegó a Santiago a fines de 1982 para iniciar sus estudios universitarios al año siguiente, en ingeniería comercial en la Universidad de Chile. Cuando fallecieron sus padres (su madre a los 64 años, su padre a los 70) “él tomó como el rol de pater familias. Y siempre ha estado para nosotros, obviamente en momentos muy felices, pero también en los momentos difíciles. Lo asumió de motu proprio y en muy buena forma. En la casa de mis papás teníamos que ir a almorzar todos los domingos y él siguió con esa tradición, que mantenemos hasta hoy”, explica la ex senadora UDI, quien describe a su familia como “muy aclanada”: se reúnen seguido para celebrar los cumpleaños y otros eventos relevantes.

“Hay una relación muy profunda entre los hermanos, con sus maridos, señoras, parejas, entre nuestros hijos y sobrinos. Y en la gran persona que es él, ha aportado mucho su señora, que yo creo que merece un capítulo aparte. Dios no nos puede haber mandado una mejor cuñada que la Bettina Chiffelle”, sostiene la ahora diplomática.

El gerente y su esposa tienen tres hijos. Quienes lo conocen, repiten lo mismo: le gusta viajar, es sibarita y disfruta de los asados y un buen vino. Pero sobre todo, es fanático del tenis. Con Pablo Granifo no solo son pareja de trabajo, sino que son pareja de dobles. Y son imbatibles, asegura alguien que los ha visto jugar.

“Nos conocimos hace 27 años y desde ahí no hemos parado de trabajar juntos. Un gran profesional, gran persona, gran amigo, muy leal, con un espíritu comercial importante y muy confiable. Son características que no todo el mundo tiene”, comenta brevemente Granifo.

El fin del pago de la deuda subordinada se encuentra entre los hitos de la última década en que el banco estuvo bajo su gestión. Además, el ejecutivo impulsó la transformación tecnológica del banco; y lo deja con el doble de utilidades: si en 2016 reportó ganancias por $552.249 millones, al cierre del año pasado fueron $1.192.262 millones. Es el segundo mayor banco de la plaza local medido por colocaciones y el primero en utilidades. Además, transformó la estructura piramidal a una más horizontal y menos jerárquica, señala un alto ejecutivo del entidad. Y siempre con la política de puertas abiertas.

Todos coinciden en que por lejos el momento más difícil que le tocó vivir al mando del banco ocurrió el jueves 24 de mayo de 2018, el mismo día que la histórica casa matriz del Chile, ubicada en el Paseo Ahumada, por primera vez abrió sus puertas al público en el Día del Patrimonio. Ese día, Eduardo Ebensperger se encontraba en una reunión en Nueva York con otros banqueros y notó que no le llegaban los habituales correos electrónicos que solía recibir en su celular, por lo que se preocupó y llamó a Santiago. Y era peor de lo que se esperaba: todo terminó en un ciberataque que logró sustraer US$10 millones del dinero del banco, no de sus clientes. Mientras Ebensperger compraba un pasaje de avión desde Nueva York a Santiago, el banco comenzó a operar en contingencia. Mientras, Granifo tomó las riendas del episodio.

Ebensperger presentó su renuncia y Granifo se negó a aceptarla. Ambos estaban igual de afectados. Habían entrado a robar a su casa, sintieron. Ni siquiera es comparable con lo que vivieron en el caso Caval, relatan cercanos, el que años antes los tuvo en el foco de la polémica, luego del préstamo que Banco de Chile otorgó por $ 6.500 millones, y que permitió adquirir los terrenos en Machalí a los exdueños de la empresa, Mauricio Valero y la nuera de la expresidenta Michelle Bachelet, Natalia Compagnon.

La tercera renuncia fallida de Ebensperger fue a raíz de una oferta de trabajo. Pero Granifo lo convenció de quedarse. El gerente general presentó este jueves su última dimisión, pero esta vez ya había sido acordada previamente. Y con harta anticipación. Llegó con su carta de renuncia frente al directorio que preside Granifo, y que también integran Julio Figueroa, Jean Paul Luksic, Patricio Jottar, Óscar Hasbún, Hernán Büchi, Anita Holuigue, Vivianne Caumont y Paul Fürst. Pero por la emoción del momento, Ebensperger le cedió su lectura a Granifo, en una reunión que se extendió por más de una hora y que se hará efectiva dentro de cinco meses.

El remplazante

Dejar la primer línea es una decisión que Ebensperger había tomado desde hace algún tiempo. Internamente no causó mayor sorpresa entre sus cercanos: ya había manifestado hace rato un ciclo cumplido, y es un convencido de que hay que hacer cambios y a tiempo, señalan quienes lo conocen. Además, Quiñenco está en pleno proceso de renovación generacional. La sorpresa fue el timing. Todos especulaban que el ajuste iba a ocurrir relativamente pronto, pero no tanto como este jueves, y reconocen que su salida se adelantó un poco.

Una de las razones, aunque no la única, es que no querían perder a uno de los tres potenciales candidatos que barajaban para sucederlo: Hernán Arellano había recibido una oferta difícil de rechazar por parte de Scotiabank. El banco de capitales canadienses está en búsqueda de un nuevo gerente general, tras la salida de Diego Masola, a contar de este sábado.

Hernán Arellano, casado, hincha del club de fútbol Universidad Católica, es ingeniero comercial de la Pontificia Universidad Católica de Chile, magíster en Economía Aplicada de la misma entidad y posee un MBA de Babson College, Estados Unidos. El mismo Ebensperger lo reclutó en 2016 para asumir la gerencia general de Banchile Corredores de Bolsa. Y en 2024 lo llamó a asumir la división corporativa de Banco de Chile. Desde ese momento ya se perfilaba como un posible sucesor.

Quienes han sido su competencia describen que su corazón está en el mercado de capitales y que posee un gran espíritu comercial. En los negocios es “agresivo”, señala un alto ejecutivo del mercado. Arellano inició su carrera en 2007 en el entonces IM Trust, para luego asumir como gerente general de la corredora. Desde 2012 se desempeñó como head of equities regional de Credicorp Capital para Chile, Perú, Colombia y Estados Unidos. Cuando dejó la entidad de capitales peruanos, era la segunda mayor intermediaria del país.

Desde 2001 es profesor de la UC y actualmente profesor del MBA UC. Su último proyecto familiar es la construcción de una casa en el Lago Colico, Villarrica. En el ámbito de las inversiones, posee la sociedad Asesorías e Inversiones el Lietre, a través de la cual participa en el mercado de capitales. Hoy por hoy solo invierte en fondos administrados por terceros.

Alumno del Colegio Apoquindo, Arellano fue compañero de Alfonso Duval, gerente general de Moneda; y Nicolás Noguera, histórico CEO de Bancard, con quienes apoyó financieramente las primeras películas de uno de sus amigos y también excompañero: Juan de Dios Larraín Matte, socio de la productora Fabula.

Arellano será el quinto gerente general de la era Luksic en el Banco de Chile. Tras comprar la entidad y fusionarla en 2002 al Banco Edwards, Granifo estuvo en la gerencia general hasta que en 2007 asumió Fernando Cañas: en 2010 lo sucedió Arturo Tagle. En 2016 asumió Ebensperger, quien completará 11 años al mando de la entidad, el ciclo gerencial más extenso en un cuarto de siglo de los Luksic en el banco.

Estos cinco meses que le quedan serán de una intensa preparación junto a su sucesor. Ebensperger reclutó a Arellano sin conocerlo. Pronto empezaron a jugar tenis y durante un buen tiempo el resultado fue predecible: el gerente general del banco ganaba la gran mayoría de los partidos. Últimamente, más de la mitad de los sets se los lleva Arellano. Y pronto, la gerencia general también.

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