Susan Li, CFO de Meta, sobre el futuro de la compañía y la IA: "Si Muse no funciona, las cosas van a ir realmente mal"

El pasado 12 de octubre, Meta realizó una de las apuestas más arriesgadas de la compañía. Zuckerberg presentó Muse Wonder, el primer modelo de IA de vanguardia con aspiraciones de competir de tú a tú, por fin, en la liga de OpenAI, Anthropic y Google. Porque Meta pivotó a ser una compañía 100% IA hace unos cuantos meses y se gastó un dineral en fichar a un equipo de galácticos liderados por Alexandr Wang que, hasta ahora, no habían demostrado gran cosa.
Ahora, y como la responsable financiera de Meta comentó al propio Wang, es un todo o nada. Si sale bien, "todo irá bien, pero si sale mal...".
Muse. Como decíamos, Muse Wonder y Muse Wonder Full son los primeros modelos de frontera de Meta Superintelligence Labs. Es el resultado de meses de trabajo del equipo liderado por el mencionado Alexandr Wang, que llegó a Meta tras fundar Scale AI y convirtiéndose en un "fichaje" de 14.300 millones de dólares por parte de la compañía de Zuck.
Son más grandes y capaces que Muse Spark, el modelo anterior, y según las pruebas internas de Meta, rinden a un nivel comparable al de Fable 5.1 y GPT-6 Astra. Según los resultados independientes, la cosa varía ligeramente, sacando 56 puntos en el índice de Artificial Analysis frente a los 58 de Claude Opus 5.5.
Sin término medio. Está claro que los dos nuevos Muse son potentes, pero no sólo tienen que serlo: deben convertirse en una herramienta de IA al nivel de las de los principales rivales, y parece que la salud financiera de la compañía depende de ello. En un reciente podcast, Wang comentó que Susan Li, CFO de Meta y, por tanto, responsable máxima de las finanzas de la compañía, le comentó varias veces durante un retiro de la directiva en Hawái que Muse debía ser lo que prometía.
En este tipo de declaraciones entre risas y de forma distendida nunca sabes realmente cuál era el tono, pero según Wang, Susan fue muy insistente y repitió una frase: si sale bien, todo irá bien, pero si sale mal, las cosas irán muy, muy mal. Es lógico que Susan esté pendiente de esto porque lleva en Meta desde 2008 y ha vivido cambios tan radicales como la transformación de Facebook en Meta debido al metaverso, y ya sabemos cómo salió.
UN VISTAZO A...
Su trabajo es vigilar que la compañía invierta donde más retorno espera, y eso a veces implica frenar el afán de crecimiento infinito y a cualquier precio que puede tener Mark Zuckerberg. Wang, siendo el último fichaje estrella de la compañía, tiene vía libre por parte de Zuck, pero Susan tiene que cuadrar el excel y, para ello, el nuevo Muse debe cumplir.
Relato que coincide. De hecho, Susan no está sola en esto. En un artículo publicado en Bloomberg un día después de la presentación de Muse se muestra cómo Zuckerberg reconoció que su compañía tuvo que comprometer cientos de miles de millones de dólares en infraestructura de IA sólo en 2025 sin saber realmente si los productos resultantes tendrían éxito.
Esta narrativa coincide con lo que estamos viendo estos últimos meses, con als Big Tech comprando hardware a lo loco sin tener realmente capacidad de conectar todo ese equipo debido a que las otras inversiones necesarias como suelo y energía tardan tiempo en estar listas. Básicamente, han comprometido miles de millones en activos físicos como chips y centros de datos sin saber si el modelo funcionará.
Meta en la IA. Sólo queda ver si toda esta inversión cambia la foto de una compañía que, hace un año, era vista como una de las rezagadas en la carrera de la IA. De momento, el cambio de narrativa no se ha trasladado a la bolsa, donde sus acciones sólo han subido un 6% en doce meses frente al 20% de Amazon o el 45% de Google. Los inversores tienen cautela tras ver las cuentas del segundo trimestre, donde los ingresos crecieron un 28%, pero el beneficio por acción quedó por debajo de lo previsto y el flujo de caja libre cayó un 91% fruto de todo ese dinero comprometido en la IA.
Hay otra diferencia entre Amazon y Google que es crucial en esta conversación. En la IA, Meta de momento depende de sus modelos, pero Google y Amazon tienen otra fortaleza: venden nube y tanto Google Cloud como Amazon Web Services se dispararon en los últimos meses debido a que son los que ponen infraestructura de IA para quien no tiene el músculo suficiente como para hacerse la suya propia.
En unos pocos días, Meta publicará los resultados del tercer trimestre y será entonces cuando podamos ver la fe que tienen los inversores en Muse Wonder. De momento, el triple de cientos de miles de millones que Meta ha lanzado a la IA está dando vueltas alrededor del aro y el 21 de octubre sabremos si la pelota cae dentro o fuera de canasta.
Imagen | Cheeky Pint (editada)
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