Elsa Punset, experta en inteligencia emocional: "Una persona tiene un 15% más de posibilidades de ser feliz si está conectada a una persona feliz"

La búsqueda de la felicidad es transversal a todo ser humano y la ciencia continúa investigando este tópico desde múltiples enfoques. La escritora y divulgadora Elsa Punset es una de las voces más reconocidas en el ámbito de la inteligencia emocional y el crecimiento personal.
La autora española tiene una extensa formación en filosofía y humanidades. "Brújula para navegantes emocionales" (2008); "Una mochila para el universo" (2012); "El libro de las pequeñas revoluciones" (2016) y "Felices" (2017), son algunos de sus bestsellers, que fueron traducidos a más de 15 idiomas y acumulan millones de lectores en el mundo.
"No es magia, es inteligencia emocional", es uno de los lemas que difunde en cada una de sus redes sociales y en su sitio web. De eso mismo habló en su paso por el ciclo Aprendemos Juntos de BBVA, donde mencionó los resultados de un estudio longitudinal de la Universidad de Harvard y la Universidad de California en San Diego.
La propagación de la felicidad
"Una persona tiene un 15% más de posibilidades de ser feliz si está directamente conectada a una persona feliz", expresó. Y si el amigo de ese amigo también es feliz, el impacto continúa, aunque se reduce a un 10%.
En lo que se denomina tercer grado de separación, es decir, el amigo del amigo del amigo, se registra un efecto del 5,6%. Esas cifras provienen de la investigación liderada por los científicos Nicholas Christakis y James Fowler, que se llevó a cabo desde 1983 hasta 2003.

La dupla analizó durante 20 años ininterrumpidos cómo las emociones se propagan a través de conexión social en una muestra compuesta por 4.739 individuos.
Entre sus conclusiones destacaron la felicidad como un fenómeno colectivo y no como fenómeno individual, además de señalar la influencia potencial del entorno social en el que nos relacionemos.
La explicación biológica se basa en el mecanismo de las "neuronas espejo", que se pueden activar incluso al observar a otra persona realizar una acción.
La idea de que somos esponjas emocionales implica que también "contagiamos" y "nos contagiamos" el estrés, la tristeza, pero también la calma, el entusiasmo y la alegría.
"Cuidar de tus emociones no es solo un acto de amor propio; es un acto de responsabilidad hacia todas las personas que te rodean", reflexionó.

Sin embargo, Ponset agregó un condicionante fundamental para comprender cómo potencian los vínculos el bienestar emocional. "La clave no está solo en la presencia de personas alegres, sino en la calidad de las interacciones, las relaciones de apoyo mutuo, donde se comparte, se consuela y se celebra en conjunto", indicó.
A veces nos resignamos a entornos tóxicos o desgastantes porque pensamos que no podemos cambiarlos. Como primera herramienta, la experta plantea una introspección de decisiones sociales.
"Si quieres cambiar tu estado emocional, empieza por revisar a quiénes les estás dando espacio en tu vida diaria y qué tipo de energía estás recibiendo y aportando tú a esa red", explicó.
En la misma línea de pensamiento, invita a rodearse de personas que nos inspiren, o que simplemente afronten la vida con ilusión, como una forma de promover el bienestar emocional propio y ajeno.
La "generación ansiosa", las redes sociales y el efecto en la curva de la felicidad
En el mismo ciclo mencionó otro dato aportado por la ciencia. Existe un grupo de científicos que monitorea en unos 130 países del mundo cuándo es el momento más feliz de las personas.
"Históricamente se detectaban dos picos, uno a los 20 años, y otro a los 70. El momento más descendente se evidenciaba cerca de los 50, pero esos datos cambiaron en la última década.
"Ahora el momento más feliz en la vida de la gente ya no es a los 20 años, es todo al revés. Ha habido un vuelco histórico en el que el momento más infeliz de la vida de la gente es precisamente entre los 20 y los 25 años", reveló.
"A mí me sorprende mucho que no estemos hablando todos de esto. Podemos intentar arreglarlo a base de medicación y de psicoterapia, pero en algún momento habrá que preguntarse: ¿qué ha pasado?", cuestionó.
"¿En qué sociedad vivimos para que en un momento en el que naturalmente la gente es feliz, seamos infelices?", se preguntó. "Llevamos varios años viendo que nuestros adolescentes sufren problemas de salud mental, que se están agravando en todas las franjas de edad, se están adelantando a edades que antes apenas existían y es fundamental que nos preguntemos por qué"
Puso como ejemplo los estudios del científico social Jonathan Haidt, que fijó el concepto de "la generación ansiosa" y aseguró que los factores de inseguridad económica, la falta de propósito y las redes sociales, afectan el bienestar emocional de los jóvenes.
"Estos niños están solos en el oeste salvaje y hemos permitido que esto pase porque nos ha pillado tan rápido esta oleada que no estamos teniendo tiempo de reaccionar, pero creo que tenemos que sentarnos colectivamente a pensar cómo afrontarlo y regular el uso de estas redes sociales", proyectó.
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