La ciencia estaría muy cerca de lograr regenerar el cartílago para curar la osteoartritis: esto se sabe hasta ahora

Múltiples investigadores están trabajando en el proyecto NITRO, siglas en inglés de “Innovaciones Novedosas para la Regeneración de Tejidos en la Osteoartritis”.
Se trata de un programa —financiado por el Departamento de Salud de Estados Unidos— donde cuatro equipos de investigadores están analizando y creando propuestas para el tratamiento de la artritis, con un enfoque en que sean soluciones duraderas, libres de implantes y menos costosas que los métodos actuales.
El objetivo de la mayoría de los proyectos es lograr regenerar el cartílago. Y es que gran parte de las personas que padecen artritis, una enfermedad articular degenerativa, sufren una pérdida progresiva del cartílago. Además, en gran parte, afecta a una o ambas rodillas.
El problema es que este tejido no se regenera fácil en personas adultas. Es más, con el pasar de los años, el cartílago se vuelve más débil y propenso a tener problemas como inflamación y desgaste.

Todavía no existe una cura. Sin embargo, el programa NITRO estaría cerca de encontrar una forma posible de lograr regenerar este tejido y así tener una alternativa más de tratamiento. En especial, cuando la solución para los casos más graves es una cirugía costosa y que ofrece alivio por tiempo limitado.
Los avances para lograr la regeneración del cartílago en la artritis
La artrosis de rodilla suele ser manejada primero de forma conservadora. Se indican medicamentos para tratar el dolor y la inflamación, ejercicio y también dieta, en casos en los que el peso puede estar influyendo.
Cuando los casos se complican, entran en juego las inyecciones con fármacos como esteroides, o cirugías de cartílago o hueso. Y ya, cuando la sintomatología se vuelve grave, a veces se indica una artroplastia total de rodilla.
La meta de los equipos del proyecto NITRO es encontrar una solución mejor, que no requiera una cirugía importante y que sea más accesible para cualquier paciente.
Por ejemplo, en conversación con el Washington Post, uno de los equipos aseguró estar buscando una “célula inteligente” que pueda reprogramar genéticamente las células de la articulación y del cartílago para que sirvan de mensajeros para liberar “fármacos biológicos”.
De esta manera, cuando detecten problemas en la rodilla, como una inflamación o sobrecarga mecánica, le puedan indicar al cuerpo que es necesario producir proteínas antiinflamatorias e iniciar procesos para formar nuevas células cartilaginosas.
En un ensayo que hicieron con ratones, los animales desarrollaron un cartílago más sano y con menos inflamación. Es decir, lograron regenerar el tejido con la técnica.

Otro de los equipos estaría utilizando un fármaco que ya existe y está aprobado para uso humano —decidieron no decir cuál es públicamente, hasta tener resultados más sólidos— para estimular la creación de nuevas células de cartílago para así poder regenerarlo.
Se trataría de una inyección que haría que el fármaco permanezca en la rodilla al menos durante un año para su restauración.
También hay un experimento que inyecta biomaterial líquido en rodillas que tienen orificios grandes en el cartílago o el hueso. Esta solución rellenaría los orificios y los solidificaría, además de buscar alrededor células madres ósea y células cartilaginosas para atraerlas a la superficie del hueso y así rejuvenecer el hueso y cartílago.
Este último fue probado en conejos y conejillos de india, y se logró una reversión de la artritis.
De forma similar, otro de los proyectos utilizó una combinación de tres fármacos que se inyectan en la articulación afectada para estimular las vías genéticas que generan células nuevas de cartílago o hueso. La respuesta en animales fue “espectacular”, de acuerdo al equipo.
La propuesta más inusual para tratar la artritis de rodilla
Entre los proyectos que actualmente se están trabajando, llama la atención uno de la Universidad de Columbia: una prótesis de articulación de rodilla impresa en 3D, fabricada con materiales resistentes y biodegradables.
Los pacientes objetivo serían aquellos cuyas rodillas están demasiado dañadas como para regenerarse.
Actualmente, se puede reemplazar quirúrgicamente con una prótesis de rodilla, sin embargo, suele utilizarse plástico y metal, materiales que tendrían una vida útil entre 15 y 20 años.
En cambio, la nueva propuesta habla de una prótesis impresa en 3D donde siembran células de cartílago y hueso, que se cultivan a partir de las propias células del paciente o de células madres almacenadas. Estas rellenan la estructura de soporte y recién después lo implantan en la rodilla.

Con el tiempo, esta “rodilla biológica” se disolvería y dejaría en su lugar únicamente cartílago y huesos sanos y vivos. Básicamente, una rodilla nueva.
La idea es que el procedimiento sea similar al de las cirugías de reemplazo actuales para que los cirujanos no tengan que aprender una técnica nueva, sino que simplemente tengan una nueva alternativa con mejores resultados a largo plazo.
Dado que la prótesis que están trabajando es muy grande como para probarla en ratones, los experimentos iniciales han sido realizados en cadáveres humanos y, por el momento, los científicos aseguran que han resistido impactos importantes, como al caminar y correr. Además, no han provocado reacciones de rechazo de tejido.
Los ensayos en humanos podrían comenzar en dos años aproximadamente.
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