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Wednesday, October 14, 2026

Rodrigo Sorogoyen, director de cine: "Cuando veo actores que se han operado, se han puesto los dientes demasiado blancos… tendrán trabajo, pero no conmigo"

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Exterior. Restaurante. Bilbao. Día. 2021. Rodrigo Sorogoyen (Madrid, 1981) e Isabel Peña (Zaragoza, 1983) están comiendo con Victoria Luengo (Palma de Mallorca, 1990), a la que han ido a ver al teatro. "Desde 'Antidisturbios' somos muy colegas", nos cuenta el director. "Empezamos a hablar de nuestros padres, de su influencia casi eterna en nuestro crecimiento. Esto se unió a que llevábamos tiempo queriendo darle a Vicky un papel importante y bonito y empezamos a soñar con Bardem. El alcohol hace que te creas que puedes conseguirlo", confiesa riendo. "Y se nos ocurrió que podrían, perfectamente, ser padre e hija".

Con ese germen y ni una sola línea de guion, Rodrigo se puso en contacto con Javier (Las Palmas de Gran Canaria, 1969), a quien ya le había ofrecido 'As bestas', que no pudo rodar por problemas de agenda. "Me había llegado que quería trabajar conmigo, como con tantos otros directores”. Acababa de nacer 'El ser querido'. “Un año después de aquel encuentro en Bilbao, quedamos con él en el Hotel Martínez —de ahí el apellido del personaje en la película— de Cannes. Nos recibió en su habitación y nos dijo: ‘Me suena bien’.” ¿Sin leer el guion? “Es una persona que se mueve por lo humano”.

el ser querido

Fernando Marrero

A partir de ahí, fueron compartiendo con él todas las versiones: "Había cosas que le gustaban y otras que no… Y nos lo decía tranquilamente. Es un tipo que sabe muy bien lo que quiere contar y aportó una mirada muy concreta desde su sensibilidad".

Un salto al vacío

No hacía falta que Victoria y él se conocieran a fondo. De hecho, Rodrigo prefirió que la chispa fuera surgiendo durante el rodaje de la película, original de Movistar Plus. "Son dos personajes que no tienen química y empiezan a crearla cuando se reencuentran". Con el privilegio de poder rodar de manera cronológica, el director lo orquestó todo para que el viaje arrancara a lo grande. "La primera secuencia de la película tenía diez páginas de guion. Ensayé con ellos por separado, creé las biografías de sus personajes y los cité directamente para rodar en un restaurante sin haberse visto antes. Quería generar la misma sensación que tenían Emilia y Esteban. Preparamos la escena, iluminamos, escondimos todas las cámaras y a los miembros del equipo y dejamos que charlaran durante una hora y media, con la única condición de que salieran esas diez páginas de guion. Recuerdo que estaban nerviosísimos, pero solo hizo falta una toma", recuerda.

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Movistar Plus

La verdad estaba ahí. Sabía que Victoria iba a disfrutar del juego —"Ella me sigue al fin del mundo"—, pero lo que le sorprendió fue que un actor de la talla de Bardem estuviera tan abierto a experimentar. "Le encantó la propuesta. Está en un momento en el que no tiene miedo al fracaso, a hacer una toma mal. Se está dejando jugar más en la profesión que antes. Se nota que tiene muchísimos años de carrera y que es un genio en lo suyo. Si le pedía siete tomas, me hacía las siete distintas y me decía: "La buena es la cuatro".

Sorogoyen también se reconoce en una etapa de su carrera en la que necesita asumir riesgos. "No sé si es una norma que me pongo, pero está dentro de mí. Si no, me aburro". Por eso, 'El ser querido' puede verse como uno de los ejercicios artísticos más valientes de su filmografía. "Lo hago por mí y por el equipo con el que llevo trabajando años: no quiero aburrirlos. Pero, sobre todo, por el público. Como espectador, aplaudo que los directores que admiro hagan algo que me sorprenda. Y en una película contextualizada en el mundo del cine, tiene sentido probar todos estos elementos", dice, refiriéndose a la mezcla del color con el blanco y negro o los distintos formatos de rodaje: desde los 65 mm, 35 mm, 16 mm u 8 mm hasta el Mini DV. Esta experimentación alcanza su culmen en "la escena más difícil que hemos rodado nunca: un rodaje dentro del rodaje que se prolongó durante cinco días y se convirtió en una prueba de fuego para todo el equipo, con 15 minutos de duración, 100 planos y 230 cortes".

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Esta libertad creativa que se ha permitido después de seis películas va unida a su ya habitual excelencia que, en el caso de 'El ser querido', se traduce no solo en la creación de un imaginario tremendamente particular, sino en la selección de los actores. "El tiempo que no invertí en el casting de los protagonistas lo invertí en la elección de unos secundarios que, en el fondo, son prácticamente figurantes. Necesitaba que Javier y Vicky estuvieran rodeados de actores muy buenos… sobre todo en esa escena que acabas de mencionar".

La otra cara del oficio

Una parte fundamental de este compromiso pasaba por reflejar con honestidad la realidad del mundo del cine. "No es todo tan glamuroso como parece y quería desmitificar el oficio. Aquí hay gente que se levanta a las seis de la mañana y termina reventada a las seis de la tarde. Hay días en que todo funciona y surge la magia, aunque estos son los menos, y otros mucho más duros e incluso aburridísimos. Tampoco he querido contar que esta profesión es una mierda, porque, si no, no estaríamos en ella. Esta película es un homenaje, no tanto al mundo del cine como a la gente que trabaja en él".

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Fernando Marrero

Y, sí, la toxicidad que destila el protagonista no es una casualidad. “Esa masculinidad sigue existiendo en nuestra industria, aunque quiero pensar que cada vez menos. Pero este perfil le venía bien al relato. Hay que ponérselo difícil a los personajes. Me cuadraba la historia de una actriz que no trabaja mucho y un padre que es un genio, con todas las comillas del mundo, una figura casi mitológica, que quiere recuperarla y le da un caramelito. En realidad, son dos monstruos. Pero esto no es solo responsabilidad suya. También influye el entorno. Si empezamos a tratar como dioses a determinadas personas, es normal que se lo acaben creyendo".

Sin embargo, lejos de condenar a sus protagonistas, Sorogoyen también rompe una lanza en favor de la redención. "Hay quien ha visto en 'El ser querido' una película sobre cómo cambian los tiempos. Y es una perspectiva que me parece muy atractiva. Me interesaba retratar a un hombre que ha sido violento y quiere dejar de serlo. ¿Hasta qué punto es posible? Además, a Isabel Peña y a mí nos encantaba la idea de un padre que cuida de su hija, pero es incapaz de hacer otras cosas".

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"Nadie haría una película sobre mí"

Sorogoyen no ha querido caer en la —¿complaciente?— tentación de la autoficción. "Hemos creado un personaje totalmente alejado de mí, aunque empatizo con Martínez en muchas cosas, igual que lo hago con Emilia. Hay algo del compromiso que tienen con el cine las personas que se dedican a contar historias que es muy importante para ellos. Y ahí sí que conecto. Pero no tengo nada que ver con Esteban en la manera de relacionarse en el set. Lo que le pasa a él es muy fuerte, por eso nadie haría una película sobre mí".

Porque, si hay algo de lo que Rodrigo está orgulloso, es de haberse tomado la profesión de una manera muy sana. Entre otras cosas, porque tiene muy claro lo que espera de sus actores. "Verdad, verdad y verdad. Cuando veo actores que se han operado, se han puesto los dientes demasiado blancos… Tendrán trabajo, pero no conmigo. Luego pido muchas cosas más: un compromiso y que sean buenas personas. No soporto trabajar con imbéciles".

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Quizá por eso, desde el inicio de su carrera ha luchado por reunir a repartos que le transmitieran esa verdad, estuvieran o no dentro del star system español. "He tenido suerte porque ninguna productora me ha impuesto a nadie. Igual hubo algún atisbo de eso al principio, pero siempre desde el diálogo e intentando descubrirles gente. Creo que soy bueno mostrando seguridad e imponiéndome. Cuando estás empezando, tienes que ganar esas batallas". Intérpretes no tan populares como David Lorente, Pablo Gómez-Pando, Marina Foïs o la propia Victoria Luengo han pasado de ser compañeros a convertirse en amigos. Algo que para Rodrigo no supone un problema a la hora de trabajar. "A mí me sale a cuenta porque ahorras tiempo conociéndote", dice riendo. "Nos hemos hecho mayores haciendo películas. ¿El secreto para que funcione? El respeto. Si trabajo con alguien es porque lo admiro y entiendo que suele ser recíproco. Yo me puedo reír muchísimo con Victoria, pero también puedo decirle: ‘Oye, esto no está bien’. Y ella, igual. Obviamente, cuando hay algo que no me cuadra, soy duro de convencer. Pero recuerdo muchas veces en las que sí me han hecho cambiar de opinión. En este trabajo hay que rodearse de gente inteligente y sensible. Todo lo demás es diálogo".

Haciendo balance del camino recorrido, reconoce con orgullo que ha sabido elegir bien a sus compañeros de viaje. "En los inicios de mi carrera, cuando dirigí series como 'Impares' o 'La pecera de Eva', me lo pasé tan bien… En realidad, estábamos haciendo televisión que no se veía porque se emitía en plataformas que no tenía casi nadie. Pero estábamos escribiendo, cogiendo una cámara y dirigiendo actores… Fue una universidad, unas prácticas. Trabajábamos mucho, pero nos reíamos mucho también". Y dirigió a actrices como Aura Garrido, Alexandra Jiménez y Vicky Luengo. Quién le iba a decir a aquel chaval de veintipocos que acabaría llevando sus películas al mismísimo Festival de Cannes. "Al principio, le das mucha importancia a los premios y a los festivales. No es que estés obsesionado, pero te hace más ilusión. Y el Goya —él ha ganado seis— te lo llevas siempre con la película que no lo merece", bromea.

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Movistar Plus

"A mí pasar por festivales me ha dado la oportunidad de seguir haciendo películas. Además de lo bonito que es que el jurado te dé un premio. Porque, aunque este año el gordo de Cannes se lo han llevado Los Javis con 'La bola negra', tengo claro que el reconocimiento está en otro lugar. Parece que, si no ganas un premio, has fracasado. Y no es así. A Cannes se presentan 5.000 películas y solo se seleccionan 24. Lo que tenemos que celebrar es el buen momento que vive el cine español. Hay una admiración total por lo que hacemos aquí y yo estoy encantado de que se lo hayan llevado Los Javis, a los que les mando un beso enorme desde aquí".

Sobre su próximo proyecto, solo nos adelanta que será una película: "Los cines necesitan que hagamos cine y, como espectador, estoy cansado de las series".

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