La increíble proyección goleadora de la apisonadora del Barça
Si el Barça llegara a las finales de la Supercopa de España, de la Copa del Rey y de la Champions League (sin ronda previa antes de octavos) disputaría una total de 61 partidos oficiales en la temporada 2026-27. Con la media que lleva de goles por encuentro (4,3), tras ocho jornadas de Liga y dos de la fase liga de la máxima competición europea, acabaría el curso con 262 tantos.
Lógicamente, es una hipótesis de casi imposible cumplimiento porque, entre otras cosas, conllevaría ganar todos los partidos con una efectividad impresionante. Pero el dato sirve para dar valor a las maravillosas cifras del Barça en ese inicio de campaña. Es una apisonadora.

No se trata sólo del pleno de 10 victorias, sino también de la imagen de superioridad ofrecida en todos los partidos. Incluso en los que más se complicaron porque los rivales se adelantaron en el marcador, el Barça reaccionó pronto y acabó logrando la victoria con holgura. Sucedió en las tres remontadas ante Rayo Vallecano (5-2), Sevilla (1-3) y Galatasaray (1-4).
Raphinha es el máximo realizador con 14 dianas, 12 en Liga para liderar el Pichichi y dos en la Champions. Las ha logrado en sólo ocho partidos porque se ha perdido por lesión los dos últimos pulsos ante Getafe y el citado equipo turco. Su increíble media goleadora es de 1,75 tantos por partido jugado y todo apunta que estará disponible para el Betis-Barça de mañana sábado antes de los enfrentamientos de lujo contra PSG y Real Madrid.

Sus compañeros han permitido al brasileño recuperarse con tranquilidad de las molestias con las que regresó de la selección brasileña al recoger el testigo del gol. Ya son diez los jugadores de la plantilla que han marcado en estos diez encuentros, con protagonismo para Lamine Yamal (8), Fermín López (5), Karim Adeyemi (4), Gabriel Jesus (3), Anthony Gordon (2) y Joao Cancelo (2), sin olvidar las dianas de Pedri González, Jules Koundé y Xavi Espart. Además, Cancelo y Gordon provocaron los autogoles de Villalibre y Lejeune contra Racing y Rayo, respectivamente.
El Barça llega a la portería rival con la verticalidad adecuada. No es un equipo descontrolado en una ida y vuelta constante, una tendencia tan divertida como peligrosa en las dos primeras temporadas de Hansi Flick en el banquillo, sino que sigue dominando los partidos con un alto tanto por ciento de posesión que desgasta al rival. Y la diferencia con etapas en el club de demasiado toque horizontal es que este Barça cuando ve el espacio libre no especula y lo ataca para hacer daño.
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